Bariloche - Año I - Nº 4
Julio del 2000

de URCA*1976-1997
               *Barrio de Río de Janeiro, Brasil
 
 

-a-


Luz, jardines que anticipan
la sombra. Aire espeso,
renuente

Lejos
sirenas, algún barco, estallidos de bruma
 

      Y por último, el mar
 

Urca desteje fábulas, cuenta
por compasión y tranquiliza; finge
desde su mansa, indiferente, fraternal
mentira

El niño extranjero busca a tientas
la amarilla baldosa de su juego para
saltar, saltar, saltar
al otro lado de la historia
y ver el engranaje roto

Tenso, iluso


 

-b-


Plaza verde, hamacas, risas en otro idioma

En la esquina, una iglesia
y escaleras

¿escaleras para alcanzar
acaso comprobar una puerta perdida
en otro tiempo?
 

Al acecho balcones y sabores
peixes fritos y azahares
canturreos y frutas
bandidos de portal, promesas de regreso

pero adónde
pregunta

EL FORASTERO

NIÑO
 


-c-


En el velo de Urca arde el deseo
y una voraz quietud
altera
los acuerdos,
su delgada rutina
 
 

           Y por último, el mar

    que NO responde al NIÑO

                 EXTRANJERO

 


-ch-


El silencio, tormenta del pasado, botín de incertidumbre,
expande su contorno al revés de la lluvia que
      en Urca
         se retrae

Ni sonar de teléfono ni puño que a la puerta golpee
ni carta con vistosas estampillas de una ciudad al sur

Curiosa caja china de mudez mercenaria:
      con ojos de muaré alguien vigila
      y en el silencio oculta
         lo robado

En su destierro
el niño se busca en el cristal y nada advierte

La sed lo lleva al agua real
 

LA SANTA LECHE ANHELA

-d-


En el cielo, en ese aire limitado que respira
hay un veneno primordial
de gestos inconclusos, historias a vivir, escenas truncas

La macabra insistencia de pescados pudriéndose

Ni siquiera se admite
esa descomunal distancia de lo que antes era:
niño eslabón fuera de la cadena
niño que arrastra
un ínfimo relato en otra lengua

Nada es aquello que era

SANTA LECHE

                         SIN URCA


-e-


Alcione Clara Milton Caetano Chico María Ney

Cometas de materia luminosa

Terciopelo de Río

Suavidades en la estrellada noche
donde rueda
la falsa biografía del cautivo

Y el mar

el mar con su corona única

para sobrevivir al simulacro

        en los Jardines de Urca
 


-f-


Ruega por cardamomo, por benjuí, por canela;
en aguardiente de jengibre empapa
su pobreza de padres

Ruega en quejumbrosa instancia:
confuso monje, corazón descalzo
sitiado por los días, reminiscente, obtuso

Ruega el extranjero, niño eslabón que fuera
oscilante fantasma elusivo

Que el Can de la Piedad
al fatigado niño lo proteja

Al que se suelta de la mano
y a gritos llama a los amigos
lo proteja

Al que huye de la muerte

MADRE MUDA

lo proteja

-g-


El que antes fuera hijo verdadero, el pertinaz infante
acepta el desierto
aunque haya humedades en la calle, aunque un rumor de brisa hable al oído
 
No hay tierra prometida en los Jardines de Urca

Su palabra de inmigrante súbito
ha de crecer en otra parte
y él
no está allá
ni acá
donde el presente
es
desgarro, tirón, hilacha,
ausencia
que se instala
 

     Que huye de la muerte

 MADRE MUDA
 
 

Ese lugar al que sin pompa llama el presente
     ahora es
     lo que hay
     entre allá y acá
 

Nunca
     de modo pleno allá

Nunca
     de modo pleno acá

donde

     Urca

abre su boca mentirosa y ofrece
 

UN PECHO SECO

-h-


     ¿Busca, intenta, reclama, necesita, suplica?

                                    ¿Qué?
 

                       LA SANTA LECHE ORIGINAL
 

En eso
aunque no sabe de qué habla
se esconde lo que es
y si la muerte
lo consiente
EL EXTRANJERO
removerá en lo oscuro
 


-i-


El desterrado sin ayer sabe
que la memoria es el espacio donde ocurren las cosas
    por la segunda vez

Sabe
que memoria es verdad
que verdad no es olvido
y espera
    -grito atado con trapos-
aprende
a esperar

desnudo, sin edad,
recorre el camino hacia atrás
para reunir bajo la luz de los Jardines de Urca
las claves de su NIÑO
 

    Y por último el mar

       que NO responde


(...continúa del número anterior...)
De "Cordelia en Guatemala"
(inédito)
 
 

CAPÍTULO IV

SE SOLICITA UNA GRACIA
 
 

Pidió la guacamaya
 La hija fiel
 La estrella ética del Pequod
Al enigma fragante de su almohada:

-Quiero que me concedas una gracia

Dame una TIJERA

La quiero leal, filosa

Le contestó la voz que vive oculta en las almohadas:

-Para entregarte lo que pides
Debes decirme lo que harás

Cordelia respondió:

-Recortaré parcelas escogidas de escogidas ánimas

-Las ánimas de quién –interrogó la concedente

-De los tres por quienes rezo y fumo al pie de tres volcanes

-Dime sus nombres, describe las parcelas

-De JUAN DONNE elijo su fruición

De JUAN KEATS sus ojos de mirar

Del CARA DE CABALLO su fuerza de equino
 

-¿Y qué harás luego con las parcelas escogidas?

-Buscaré aguja e hilo
Y coseré un huipil que heredarán mis hijas
 Cuando alcancen la altura de las milpas
 

Se hizo el silencio en la madrugada
Y quien narra no supo
Si la gracia fue dada
Y la intención del ruego fue cumplida


///continuará en la próxima...

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Alejandro C. Calvo
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