El Plesiosaurio
En el año 1922,
Martín Shefield, un inmigrante norteamericano buscador de oro y
cazador de huillines, envió una misteriosa carta
al Dr. Clemente Onelli, por entonces director del zoológico de Buenos
Aires.
En esa carta describía a un extraño y enorme animal, al cual
estaría siguiendo
sus huellas.
Interpretada esta información como la posibilidad de la existencia
de un
Plesiosaurio
en las cercanías de Esquel, se organizó desde Buenos Aires
una expedición científica para su búsqueda y captura.
Una excelente excusa, además, para investigar la región y
acrecentar las colecciones científicas.
Esta expedición, impulsada por Clemente Onelli, estaba compuesta
por el
Ing. Emilio Frey como jefe, geógrafo y gran
conocedor de la región; José M. Cinaghi administrador del
Zoo y cazador; Alberto Merkle, taxidermista y Santiago Andueza, experimentado
tirador.
Recorrieron la zona en abril del mismo año. La comisión realizó
una observación minuciosa de la laguna del Hoyo de Epuyen y hasta
dinamitaron distintos lugares de la misma sin obtener resultados. Finalmente
dejaron la región sin noticias de semejante animal.
En Bariloche los recibió un desfile de disfrazados y una enorme carroza simulando un gigantesco plesiosaurio.
Transcripción de la carta de Martín Sheffield, dirigida al Dr. Clemente Onelli, director del Jardín Zoológico de Buenos Aires. En la misma se describe por primera vez al animal que posteriormente despertó la curiosidad de la Sociedad Científica Argentina.
Esquel 19 de Enero 1922
Señor Dr. Onelli
Director del Jardín Zoológico Buenos Aires
Muy señor mío:
Conociendo el empeño que Vd. siempre
ha demostrado en fomentar el adelanto del establecimiento que tan dignamente
dirige me permito distraer su atención sobre el siguiente fenómeno
que por cierto ha de despertar su vivo interés ya que se trata del
posible ingreso a su Jardín de un animal hasta ahora ignorado del
mundo.
Paso a relatar el hecho:
Hace varias noches que he podido registrar un rastro en el pasto que cerca
la laguna donde tengo establecido mi puesto de cazador, el rastro es semejante
a una huella de una pata muy pesada, la hierba queda aplastada y no se
levanta más lo que hace suponer que el animal que por allí
se arrastró debe ser de un peso enorme; he podido apercibir en medio
de la laguna un animal enorme con cabeza parecida a un cisne de formas
descomunales y el movimiento del agua me hace suponer un cuerpo de cocodrilo.
El objeto de la presente es de conseguir de
Vd. el apoyo material para una expedición en toda regla para la
cual se precisa una lancha, arpones, etc; la lancha se podrá construir
aquí, ahora bien por el caso de no poder sacar al animal vivo, sería
también preciso de contar con material de embalsamar.
Sí Ud. tiene interés en al asunto podría facultar
a la casa Pérez-Gabito en esta, para que me facilite los medios
para realizar la expedición.
Espero de su gentileza me conteste a la brevedad posible y aprovecho la
oportunidad para saludarlo con mi mayor consideración
Martín Sheffield
Escrito al Margen: La correspondencia ruégole dirigir a mi nombre a la casa Roberto Pérez-Gabito, Colonia 16 de Octubre, Esquel