El arte siempre vivo y nuevo de la Litografía
texto de presentacion del catalógo de la muestra por Jorge Glusberg


    La litografía -una popularidad que en el siglo XIX alcanzó niveles multitudinarios- ha sido y es uno de los medios estéticos siempre en juego. "Colaboraciones", brinda una nueva oportunidad de observar el presente del único sistema de grabado del que conocemos el inventor y la fecha de origen. Esta exposición, auspiciada por la Embajada de los Estados Unidos proviene del Instituto Tamarind, perteneciente a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque.

    El Instituto Tamarind ha sido pionero en la renovación afianzamiento del arte litográfico y es hoy uno de los principales centros norteamericanos dedicados a la interactiva alianza de artistas e impresores, según lo señala claramente el titulo de esta exhibición.

Origen
    La historia de la litografía no deja de ser curiosa. Todo comenzó una mañana de 1796, cuando el alemán Aloys Senefelder (1771-1843), dramaturgo y músico, escribió la lista de ropa que iba llevarse la lavandera, sobre lo único que tenia a mano, una piedra pulida, con un lápiz graso. Senefelder, quien buscaba un método barato de impresión comercial para difundir sus obras de teatro y sus partituras, experimentó a partir de entonces con aquella y otras piedras, basándose en la sabida falta de
afinidad entre el agua y la grasa y en la técnica del grabado al aguafuerte.
   
    Dos años más tarde, en 1798, Senefelder ha completado todos los pasos de su revolucionario procedimiento, que él denomina "impresión química" y que da a conocer, tras de patentarlo, en el resto de Europa. Dos décadas después, cuando es ya famoso su taller de impresión en Munich, publicará un tratado de divulgación, ahora sí con el nombre de "litografía".

    Faltaba convertirla en arte, y ello ha de ocurrir en Francia, donde esta técnica obtendrá su máximo desarrollo, por obra del gran pintor romántico Eugene Delacroix. Aunque el antecedente, no muy conocido en su época, son las litografías taurinas que Goya realizara en Burdeos (1825). Pero, además, es también en Francia donde la invención de Senefelder se generaliza como el medio ilustrativo por autonomasia de la prensa, especialmente en el ramo de la caricatura, en el que descuella Honoré Daumier (4.000 dibujos entre 1830 y 1870). Hacia fines del siglo la fotografía empezará a desplazar a la litografía en diarios y revistas, y más tarde también en materia de publicidad. Sin embargo no ha de ser abandonada por los artistas: Corot, Manet, Degas, Redon, Toulouse-Lautrec y Gauguin, en los últimos tramos del siglo XIX, así como Beckman, Kokoschka, Grosz, Matisse, Rouault, Léger, Braque y, sobre todo Picasso, en el XX, potencian el arte litográfico.

He ahí la misión del Instituto Tamarind, sucesor, en la Universidad de Nuevo México, del taller homónimo fundado en los Angeles, en 1960. Pero su objetivo mayor es cerrar la brecha, entre el artista y el impresor, forjando una indisociable unidad: no todo artista sabe de impresión y no todo impresor sabe de arte. La estrecha colaboración de ambos, es por lo tanto esencial: ahí están las litografías realizadas por el Instituto Tamarind, para probarlo.

    Son veintiocho los creadores reunidos en la muestra. Las grandes corrientes artísticas desfilan por sus obras. La abstracción libre (Almyda, Barsch, Chase, Hammond, Juárez, Kushner, Sorman, Zakanitch, Zimmerman) y la geométrica (Adams, Bengston, Brown, Gash, Zelt), la figuración crítica (Berg, Fuller, Mc Garrell, Rizzie, Sparling) y el neoexpresionismo (Forest, Fichter, Hare, Harvard, Mc Neil, Romero, Scanga, Smith, Stack).

    La exposición está acompañada por "Odas y Cantos", nueve litografías creadas en el Instituto Tamarind, entre diciembre de 1995 y septiembre de 1996, por otros tantos artistas latinoamericanos, cada uno de los cuales se inspiró en un poema de Pablo Neruda. Son ellos: el argentino Daniel Zelaya, el boliviano Freddy Banco Chavez, el chileno José Fernández Covich, la colombiana Luz Angela Lizarazo, el dominicano Jorge Pineda, el ecuatoriano Nelson Santos, el paraguayo Carlos Spatuzza Medina, el uruguayo Enrique Baradó Nadal y el venezolano Oscar Machado Cuevas. Por último integran la exhibición una serie de litografías de cuatro artistas argentinos elaboradas en la Escuela Superior de Bellas Artes "Ernesto de la Carcova”.

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