MINISTERIO DE AGRICULTURA.
MESA DE ENTRADAS
EXPEDIENTE Numero 3531 LETRA M AÑO 1903
Buenos Aires, 6 de Noviembre de 1903
S. E. Señor Ministro
Don Wenceslao Escalante
Señor Ministro
La Ley N 4192, que he visto promulgada en el Boletín oficial
de la Nación, del 22 de Agosto ultimo, me acuerda como recompensa
por servicios gratuitos prestados al país, con anterioridad a mi
nombramiento de Perito Argentino en la demarcación de limites con
Chile una extensión de campos fiscales en el territorio del Neuquén
o al Sur del Río Negro.
Durante las excursiones que en aquellos años hice en el Sur, con
los propósitos que una tarde motivaron dicho nombramiento, admire
lugares excepcionalmente hermosos y mas de una vez enuncie la conveniencia
de que la Nación conservara la propiedad de algunos para el mejor
provecho de las generaciones presentes y de las venideras, siguiendo el
ejemplo de los Estados Unidos y de otras naciones que poseen soberbios
parques naturales. Hoy la ley citada me permite hacerme dueño de
paisajes que, en días ya lejanos, me hicieron entrever la grandeza
futura de tierras entonces ignoradas que nos eran disputadas pero que su
conocimiento ha hecho argentinas para siempre y me es grato apresurarme
a contribuir a la realización de ideales nacidos durante el desempeño
de mis tareas en aquel medio y desarrollados con la enseñanza de
su observación. Vengo por eso, por la presente, invocando los términos
de la ley, a solicitar la ubicación de una área de tres leguas
cuadradas en la región situada en el limite de los territorios del
Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del fjord principal
del Lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservada como parque publico
Natural y al efecto, pido a V.E.que hecha esa ubicación se sirva
aceptar la donación que hago a favor del país de esa área
que comprende desde la laguna Cántaro inclusive, al Norte, hasta
el boquete Barros Arana al Sur, teniendo por limite occidental la línea
fronteriza con Chile en los boquetes del los Raulies y Pérez Rosales
y oriental las serranías al Este de la ensenada de Puerto Blest
y de la Laguna Fría, y contiene la reunión mas interesante
de bellezas naturales que he observado en Patagonia.
Cada vez que he visitado esa región me he dicho, que convertida
en propiedad publica inenajenable llegaría ser pronto centro de
grandes actividades intelectuales y sociales, y, por lo tanto, excelente
instrumento de progreso humano.
Los fenómenos físico-naturales que allí se observan
empiezan a atraer a los estudiosos , que se entregarían, cómodos,
a sus investigaciones fructíferas, y los maravillosos escenarios
de los lagos y torrentes, de las selvas gigantes, de la abrupta montaña
y del hielo eterno que se desarrollan en un situación geográfica
trascendental, desde que la cruza la vía mas corta entre Australia,
Nueva Zelandia y la Europa bañada por el Atlántico formando
un conjunto único de circunstancias favorables a mi propósito
presente, en ese hermoso pedazo de tierra Andina, donde el Monte Tronador
acerca en su cumbre a dos naciones cuya unión, impuesta por la naturaleza,
saludaran siempre las salvas del coloso. Chile posee tierras fiscales en
la vecindad, y quizás les diera ese destino, así en aquella
magnificencia tranquila podrán encontrar sano y adecuado panorama
los habitantes de ambos lados de los Andes, y contribuir, reunidos en comunidad
de ideas durante el descanso y el solaz, cada vez mas necesario en la vida
activa del día, a resolver problemas que no llegaran a solucionar
nunca los documentos diplomáticos; y los visitantes del mundo entero,
entremezclando intereses y sentimientos en aquella encrucijada internacional,
beneficiaran mas aun al progreso natural de la influencia que por sus condiciones
gegraficas corresponde a este extremo de América en el hemisferio
Austral.
Al hacer esta donación emito el deseo de que la fisonomía
actual del perímetro que abarca no sea alterada y que no se hagan
mas obras que aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante
culto, cuya presencia en esos lugares será siempre beneficiosa a
las regiones incorporadas definitivamente a nuestra soberanía y
cuyo rápido y meditado aprovechamiento debe contribuir tanto a la
buena orientación de los destinos de la nacionalidad argentina.
Tengo el honor de saludar a V.E. con mi mas alta consideración.
Francisco Pascasio Moreno