Zona
Sur
Glaciares Río
Manso Divisoria de cuencas Un
paso perdido MAPA
Zona Norte Zona Lacustre
Nahuel Huapi Recomendaciones
Un mosaico de ambientes
En la región del Parque Nacional Nahuel Huapi, la
vida del bosque andino se funde con la estepa y el resultado es una transición
entre los ambientes húmedos y verdes y la dorada ondulación
de los pastizales. La necesidad de proteger la variada vida silvestre de
este lugar junto al testimonio que guarda de sus habitantes originarios,
lo convirtió, en el año 1934, en el primer área natural
protegida del país.
La vida silvestre
Desde
los roquedales altoandinos hasta la estepa, el cielo patagónico
es surcado por jotes y águilas moras que sobrevuelan en busca de
sus presas. Durante la primavera y el verano las flores del amancay, la
mutisia y el chilco colorean el verde bosque de coihues, lengas y ñires.
Huemules, pumas y monitos de monte son parte de la silenciosa fauna que
convive en estos ambientes protegidos.
Entre dispersas matas y arbustos redondeados, algunos habitantes
de la estepa corren veloces, como el guanaco y otros, como el piche, la
atraviesan lentamente. Los lagos y lagunas donde se reflejan estos paisajes,
son también el lugar de reunión de una colorida avifauna
que se renueva con el cambio de las estaciones.
Los
glaciares... hielos milenarios
Hace
miles de años atrás, gran parte del territorio del Parque
Nacional Nahuel Huapi estuvo cubierto por glaciares. Cambios en el clima
propiciaron el derretimiento lento de esa gran masa de hielo, que en su
movimiento de «topadora», cavó y empujó todo
a su paso. Se formaron valles amplios y ríos caudalosos, rodeados
por laderas abruptas y rocosas que poco a poco fueron cubiertos por manchones
de bosque.
Hoy, esos glaciares sólo ocupan la cumbre del cerro Tronador,
donde las nevadas invernales se compactan creando una masa dura, cristalina
y azulada. Desde la cumbre se deslizan diez glaciares que lentamente modelan
el paisaje, podremos observar esta tarea visitando el Ventisquero Negro.
El cerro Tronador, llamado Anon por los indigenas, mide 3.478 metros y
es la cumbre más alta del Parque Nacional Nahuel Huapi. Su nombre
actual alude a los constantes derrumbes y el estruendo de sus bloques de
hielo en permanente movimiento.
El manso, un río de curso serpenteante
Por el 1870, una expedición parte de Chile a explorar la costa del lago Llanquihue, y en su derrotero descubren la desembocadura del río Manso, "...al que denominamos Manso por lo poco correntoso de sus aguas". Muy lejos estaban de imaginar que este tranquilo río era el mismo que torrentoso y veloz , fluía serpenteante a través de amplios valles, o bien encajonado por estrechos barrancos, originando a menudo abruptos rápidos y caídas de agua
El río Manso nace de los glaciares Manso, Castaño Overo y los Alerces, situados en la ladera oriental del cerro Tronador. A lo largo de 100 km, este caudaloso río va uniendo a los lagos Mascardi, Los Moscos, Hess, Roca, Steffen y Martin, los que junto a los ambientes por los que transita, constituyen la cuenca hidrográfica del Manso, una de las cinco que están protegidas por este Parque.
Una
divisoria, dos cuencas
Entre
los lagos Mascardi y Gutiérrez una línea imaginaria (en dirección
NO-SE) separa dos cuencas hidrográficas. A partir de esta línea,
las aguas de ríos y arroyos colectados por el lago Gutiérrez
y Nahuel Huapi desembocan en el océano Atlántico, a través
del río Limay y forman parte
de la cuenca del Nahuel Huapi. Y las aguas del lago Mascardi, siguiendo
un camino más corto por el río Manso, desaguan en el Pacífico
formando la cuenca del Manso.
Un delicado equilibrio entre la cantidad de agua de lluvia y nieve
que cae en la región y la que es absorbida y distribuida por el
bosque, es lo que regula el caudal de una cuenca. De este proceso esencial
depende, no sólo el agua potable para consumo y para riego de cultivos
y forestaciones, sino también el abastecimiento de gran parte de
la energía hidroeléctrica que se consume en el país.
En busca
del paso perdido
Una
sucesión de hallazgos y pérdidas, así parecería
ser el destino del paso Vuriloche, un antiguo camino que, abriéndose
paso entre la intrincada selva valdiviana y los abruptos montes, comunica
a Chile con Agentina. Ubicada al sur del cerro Tronador, esta senda era
utilizada por los pueblos indígenas que habitaban a ambos lados
de la cordillera, como vía para el intercambio de productos.
Con el tiempo fue dejado en desuso y se perdió la memoria de su recorrido. Su búsqueda apasionó a los misioneros jesuitas, que veían en este camino, una manera rápida de llegar desde Chile a la misión evangelizadora de las márgenes del lago Nahuel Huapi. Hacia el 1700, el padre Guillelmo encuentra el histórico paso, pero no puede recorrerlo en su totalidad, ya que muere en el camino.
Nuevamente quedaría el paso en el olvido, hasta que en el siglo XIX, la posibilidad de conectar comercialmente a la region de Chiloé, en el sur de Chile, con la región del Nahuel Huapi, alentaría nuevamente a su búsqueda. Hacia 1880, en viaje de exploración por la región, el Dr. Francisco P. Moreno encuentra el comienzo argentino del paso. La travesía de este paso es hoy uno de los puntos de interés turístico que ofrece esta zona del Parque.