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Notas: Historias de Bariloche

REFUGIO JAKOB, 57 AÑOS EN LA MONTAÑA

Un 17 de febrero de 1952 se inauguró uno de los refugios de montaña más elegidos por acampantes y mochileros, el refugio Jakob. Tantas veces visitado por expertos y casuales, todos ellos amantes en distinta medida del trekking y de la montaña, el Jakob guarda vivencias que sólo comparte si uno está allí.
Los refugios de montaña comenzaron luego de la exploración por la ciudad y sus alrededores. Los pioneros descubrieron picos y lagunas, bellas y desconocidas, casi inalcanzables. Decidieron construir refugios primitivos con el fin de poder resguardarse si las condiciones meteorológicas resultaban desfavorables durante sus travesías.
Así se empezaron a formar todos los refugios del Parque Nacional Nahuel Huapi, ubicados estratégicamente tanto por su fin logístico como por el entorno en el que están emplazados.
El nacimiento del Jakob
En el verano del año 1950 comenzó la construcción del Refugio Jakob. Los materiales que utilizaron fueron la piedra y la madera. La obra estuvo a cargo de Santiago Mulazzi, Emilio Hernández y Pedro Strukelj.  Dos años más tarde, precisamente el 17 de febrero de 1952, fue inaugurado, contando con la presencia de 50 personas entre las que se encontraba Emilio Frey.
Pronto el refugio quedó chico, y a fines de la década de 1950 se realizó la primera ampliación. En 1981 Andy y Chulengo Lamuniere, reconocidos en el ámbito de la montaña, construyeron un depósito. Entre 1985 y 1990, de la mano de Claudio Fidani y Gentile, se realizó una ampliación importante en el refugio. Y desde el año 2000 Fidani siguió implementando nuevas mejoras como el pabellón sanitario.
Para ser correctos, San Martín
El verdadero nombre del refugio es “San Martín”, pero todos lo rebautizaron Jakob. Así, de boca en boca, y contando experiencias y compartiendo el encanto de llegar a él, el refugio San Martín cedió tácitamente el nombramiento.
Jakob se debe a la laguna que recuerda al Dr. Christofredo Jakob, un científico que exploró con detenimiento la zona del Tronador, los lagos Moreno, Nahuel Huapi y la zona de Pampa Linda. Fue profesor de las Universidades de La Plata y Buenos Aires, y sobre todo para nuestra historia, fue el descubridor de la laguna que años más tarde Otto Meiling bautizó con su nombre.  

Emprender la travesía
El acceso por Casa de Piedra es el más común y utilizado. Se estima una duración de entre 5 y 7 horas de marcha. La picada comienza en la Ruta 252 a un kilómetro del puente que cruza el arroyo Casa de Piedra.
La senda se inicia desde el lugar denominado “Tambo”. Luego de caminar 800 metros, se ingresa a un bosque alto de Coihues y pronto se desciende hasta la margen del arroyo Casa de Piedra, el que queda sobre la mano izquierda hasta llegar a un puente colgante que permite el cruce. Una vez del otro lado, el arroyo queda a mano derecha. Se continúa hasta un bosque alto desde donde empieza a subir lentamente el desnivel hasta encontrar nuevamente el arroyo, una escalerita metálica y una cuerda. Se badea el arroyo para luego caminar los últimos 45 minutos y acceder al refugio.
El Jakob permanece abierto desde el 1° de octubre al 10 de mayo. El grado de dificultad está determinado como “fácil – medio”, entre los meses de diciembre y abril. La distancia total es de 18 kilómetros, y se encuentra a un desnivel de 1600 msnm.
Se puede acceder en enero y febrero por colectivo de la línea número 11 de la empresa 3 de Mayo, o con reservas previas desde Puerto Moreno en el km. 10 de la Avenida Bustillo, en el almacén “La Ernestina”. O bien, llamando al celular 02944 – 15323654, los responsables del refugio acercan al caminante con una camioneta 4x4 hasta el punto de partida de la picada.
El refugio Jakob tiene una capacidad para albergar hasta 60 personas, y cuenta con un comedor y cocina amplios, y con un pabellón sanitario con baños en el exterior.
Se puede pasar el día, e incluso pernoctar en estos paradores en la inmensidad de las montañas. Cautivados por la vista del cerro Cuernos del Diablo, el valle del Casa de Piedra, y la exuberante vegetación, muchos visitantes pasan días en estas alturas.
La gastronomía no es un tema menor. Los que gustan pueden llevar su comida y utilizar la cocina, o bien, recostarse en las manos de los maestros de la montaña. Los refugieros preparan una exquisita comida, resaltando los suculentos desayunos que dan energía para emprender la salida, y los almuerzos y cenas que “son siempre una sorpresa, asados criollos, guisos de montaña, tablas y picadas, pizzas, pastas y en la semana santa la tradicional paella que desde hace varios años prepara Claudio Fidani para agasajar a los visitantes”, según aseguran los refugieros.
Los que trabajan en Jakob acuñan una sólida experiencia en la montaña, por ello es importante informarse sobre el Servicio de Guías de Montaña, porteadores y preparación de viandas, para aquellos que tienen la verdadera dimensión de lo que significa disfrutar de esta actividad seguros.
Una vez en el Jakob, los lugares de la zona para recorrer son maravillosos. Aquí van las opciones:
Jakob – Mascardi por el Casalata
Jakob – Arroyo Fresco
Jakob – Laguna Negra
Jakob – Laguna Llum – Lago Mascardi (por filo piedra frágil)

Construidos con el esfuerzo de los primeros montañistas, y cuidados con el amor de los que ayudaron a colocar más piedras, aportar su granito de arena en la montaña, hoy estos refugios ya no son de uso exclusivo de los escaladores; están abiertos a todos los viajeros que encuentran en el trekking la mejor manera de conocer estos sitios, a los que en algunos casos sólo se puede llegar caminando.
Párrafo aparte merecen los refugieros, seres especiales que trabajan incansablemente para recibir al visitante en el final de su recorrido, dándole abrigo con leños en invierno, preparando tortas fritas o pan recién horneado con mate, secando el calzado mojado cuando ataca la lluvia o la nieve, o simplemente compartiendo vivencias únicas y atrapantes.
Llegar al Jakob y conocer el esplendor de su día y la magia de su noche, es lo más parecido a estar, como dice Andrés Calamaro en una de sus canciones, “en un hotel de mil estrellas”.

 

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