Arquitecto Alejandro Bustillo
Alejandro Gabriel Bustillo Madero (1889-1982) fue un artista argentino eminente y un hondo pensador de la filosofía, la historia, la poesía, la música. Además de escribir, pintar y esculpir, ejecutó obras arquitectónicas admirables. Fue un auténtico humanista, respetuoso de los principios que enseñaron y aplicaron los grandes maestros, pero al mismo tiempo fue moderno; más aún, contemporáneo. En Bustillo se aliaron el técnico impecable, sabedor de todos los recursos del oficio; el diseñador imaginativo y el artista fervoroso. El título de uno de sus libros constituye toda una definición de la actitud que asumió como esteta y como arquitecto: "La belleza primero". El equilibrio propio de los espíritus griegos fue por él expuesto con diafanidad francesa en libros y conferencias, en incontables artículos, y lo transparentó, sobre todo, en sus grandes realizaciones: en el Casino de Mar del Plata, en la ornamentación de la playa Bristol, en el Hotel Llao-Llao de Bariloche, en la casa central del Banco de la Nación, en el monumento al general Roca, que ejecutó en colaboración con el escultor Zorrilla de San Martín; en las armoniosas casas de departamentos que se levantan en la ciudad de Buenos Aires y en obras que realizó en el extranjero, como la residencia del Barón Be-Ker Remy, en Bruselas, o la sede de la inmobiliaria Franco-Argentina, en París. Para la construcción de la Catedral de Bariloche, el arquitecto Alejandro Bustillo ofreció su proyecto gratuitamente. Su gusto se orientó en un estilo neogótico con reminiscencias francesas. Un proyecto que incluía, buscado o no, algo de las herméticas ciencias medievales. El edificio tiene forma de cruz latina. Su cabecera está orientada exactamente al Este, de modo que el sol ilumina desde el comienzo del día.
Así también se logra esfumar las diversas variaciones de la luz, al pasar por los vitrales. En 1944 se concluyó con la estructura de hormigón realizada por la Compañía General de Construcciones con la conducción del Ingeniero Pedro Faukland, actuando como capataz don Esteban Capitanich. Fue cuando comienzan su labor los picapedreros. Luego se nombró capataz del equipo a don José Lukman, esloveno de nacimiento, picapedrero por herencia, recibido en su juventud tras cuatro años de escuela tallando en las cavas romanas de Aurisinia. Para este proyecto, Alejandro Bustillo formaba parte de un equipo de 20 urbanistas, coordinados por el presidente de Parques Nacionales, el Dr. Exequiel Bustillo (hermano de Alejandro Bustillo) en el cual sólo 6 conocían el oficio completamente, el resto eran aprendices. Él fue quien diseñó y labró las molduras que le dan elegancia al conjunto, y quien a golpes de maza dio forma a la mayoría de los arcos y a la piedra de encaje. La confección del los vitrales fue hecha por un francés llamado Enrique A. Thomas, en Buenos Aires. Se sugirió sobre la posibilidad de que estas imágenes tuviesen vinculaciones regionales. Y así surgió del taller de Enrique Thomas una preciosa imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi - patrona del templo- e imágenes vernáculas. En los vitrales están representados, además, los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el mismísimo genera
Julio Argentino Roca, Ceferino Namuncurá, el padre Milanesio - el primer cura del pueblo de Bariloche - y hasta los creadores del templo: los arquitectos Alejandro Bustillo representado como San Rafael - y Miguel Ángel Césari, como San Miguel Arcángel.
Bustillo vivió en Berazategui desde 1916 a 1950 alternado con su casa de la calle Posadas en la capital federal. Fue un enamorado del arte griego y de la arquitectura francesa. También fue muy resistido por su clasicismo. Alejandro estaba de novio con Blanca Ayerza, una de las hijas de Alfonso Ayerza, fundador del Haras Las Hormigas, en Plátanos. Ellos se casaron el 8 de agosto de 1916. Su suegro le regaló al flamante matrimonio una casa que llamaron “Claveles” y en 1931 su suegro les cede una parte de la estancia Las Hormigas, porque ya tenían 8 hijos. Reformó el antiguo puesto de la estancia de los Godoy, los primitivos propietarios de Plátanos y la denominó simplemente “La estancia”. La iglesia San José Obrero, en el Barrio “Villa Argentina”, que pertenece a la Cervecería Quilmes de un encantador estilo neocolonial fue diseñada por Alejandro Bustillo, por encargo de la familia Bemberg. Esto fue en 1966. A sus 77 años. No solo Berazategui tiene las huellas de Bustillo, Quilmes también.
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