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“Hay un aeropuerto que sólo funciona de noche y de madrugada. El de Brasiloche. Basta con leer los monitores con los arribos: 20.35, Florianópolis; 20.43, San Pablo; 22.30, Brasilia; 23.25, Río de Janeiro; 1.35, Curitiba; 2.30, San Pablo; 3.00, Porto Alegre; 3.30, San Pablo; 4.15, Río de Janeiro; 4.30, Viracopos. Así, cada sábado a la noche, cada domingo a la madrugada durante el invierno.” Así comenzaba un artículo publicado en el diario Clarín del domingo 30 de Julio de 2006, titulado “Nocturno, en clave de avión”.

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17 DE MARZO DE 1940: INAUGURACIÓN DEL CENTRO CÍVICO DE BARILOCHE


El Centro Cívico de la ciudad cumple 70 años. Este monumento nacional instalado como epicentro de la urbe, confiere una historia que data de los cimientos de San Carlos de Bariloche como ciudad turística.
La Administración de Parques Nacionales, bajo la dirección del Dr. Exequiel Bustillo en una primera etapa, acometió una obra civilizadora, construyendo edificios públicos como escuelas, iglesias, hospitales y estaciones ferroviarias, en Iguazú, Villa la Angostura, San Martín de los Andes y San Carlos de Bariloche.
En lo que aquí nos ocupa, promediando el año 1936, a instancias del Dr. Exequiel Bustillo, y con la dirección profesional del arquitecto Alejandro Bustillo en colaboración con su discípulo, el arquitecto Ernesto De Estrada, se realizaron importantes obras.



El Templo Mayor, el Centro Cívico, el hotel Llao Llao, la capilla San Eduardo, el edificio de la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi, la hostería Nacional de la Isla Victoria, la estación del ferrocarril, el Hospital Zonal, entre otros, constituyen la materialización de una política que consistía en lograr un asentamiento poblacional con sello turístico, encarada por el Dr. Exequiel Bustillo.
Así se dio entidad al primer centro cívico del país, el de San Carlos de Bariloche, inaugurado el 17 de Marzo de 1940. Fue una obra proyectada por el arquitecto De Estrada, realizada por la empresa christiani – Nielsen y construida por un equipo de obreros y técnicos locales, de Buenos Aires y del vecino país de Chile.
Fue construido en hormigón armado con revestimientos en madera de ciprés, alerce y piedra toba color verde extraída del cerro Carbón. Se define como una arquitectura que evidencia sensibilidad y conocimiento de la zona, puesto que sus materiales responden a nuestro entorno, dejando de lado las corrientes europeizantes de la época.
Su forma de “U” responde a un diseño que busca la amalgama entre la creación humana y la naturaleza, unidas en una suerte de diálogo permanente tanto a nivel arquitectónico como vivencial.
Así, alrededor de la plaza denominada Expedicionarios al Desierto, se ubicaron los edificios de la Comisaría, el Correo y telégrafo (hoy sala de exposiciones), la Aduana (hoy en otro lugar), el edificio de Turismo, Municipalidad, Museo y la Biblioteca. En una época pasada también funcionó allí un Salón de Té, pensado para dar vida y movimiento social al complejo. Ello en el plazo de la creación humana. Su forma de “U”, en tanto, permitió destinar un espacio libre parquizado que da hacia el lago Nahuel Huapi, logrando una apertura paisajística asombrosa. Ello en el plano de la naturaleza.



El edificio de la Municipalidad culmina con una torre. Esto fue concebido a criterio del arquitecto De Estrada, quien explicaba que en estos emprendimientos era necesario generar un espacio principal. En la torre se encuentra un enorme reloj que marca cada hora con campanadas, y a las 12 y a las 18 horas, deja aparecer 4 figuras representativas de la zona: el indio, el misionero, el conquistador y el labrador.
En el centro de la plaza, cubierta con pavimento de piedra laja, se encuentra el monumento al general Julio Argentino Roca, una estatua realizada en bronce por el escultor Emilio Sarniguet. También se ubican un mástil y un cañón.
Fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1987.
Los arcos del edificio que ocupa el museo, llamados comúnmente “las arcadas del Centro Cívico”, hechos en piedra, dan inicio a la calle Bartolomé Mitre, arteria principal del la ciudad.
Hoy el Centro Cívico contempla a la Secretaría de Turismo, Municipalidad, Museo de la Patagonia, Biblioteca Popular Sarmiento, Salas de exposiciones, Policía de la Provincia, Plaza Expedicionarios del Desierto y Monumento al General Roca, Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi y Migraciones.
El Centro Cívico, a 70 años de su inauguración, sigue siendo el epicentro de los principales actos de la ciudad, además de ser la postal más buscada por cientos de turistas que pasean por él. Lugar neurálgico, típico y representativo, albergue de la actividad cultural y recreativa de Bariloche.

 

La historia de la ciudad habla de un hombre, Carlos Wiederhold, un alemán proveniente del vecino país de Chile, considerado el fundador de San Carlos de Bariloche. Llegó a la zona en 1895, construyó la primera casa y abrió el almacén “San Carlos”. El 3 de mayo de 1902 el Gobierno del área territorial Río Negro le dio carácter oficial a la fundación de hecho, reservando una superficie de 400 hectáreas dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, para el asentamiento del “el Pueblo de San Carlos de Bariloche”.

Widerhold fue el iniciador de la corriente migratoria que pobló nuestra zona. Como el gobierno otorgaba a los colonos tierras a muy bajo costo en la región para que en ésta se vaya formando una sociedad, el crecimiento migratorio fue sostenido.

Años más tarde, en el período de entreguerras y después de la segunda guerra mundial, desembarcó en nuestras tierras un importante flujo de centroeuropeos, entre ellos un gran porcentaje de alemanes. Elegían estas latitudes porque buscaban en Sudamérica asentamientos preexistentes donde pudieran encontrar afinidades socioculturales y, en el caso de Bariloche, una geografía similar a la de su país de origen.


Un 20 de Enero, allá por el año 1907
Los pioneros del Pueblo de San Carlos de Bariloche decidieron fundar la Escuela Alemana de la ciudad. Fue precisamente un 20 de enero de 1907. En ese entonces, un grupo de inmigrantes provenientes de Alemania, se asentaron en la costa de esta pequeña aldea de montaña, y con fuerte convicción por mantener sus raíces, emprendieron la labor de fundar la Deutsche Schule Bariloche. Además de mantener vivas su lengua y sus raíces, la idea de estos primeros pobladores consistía en acompañar con ritmo incesante el crecimiento del pueblo.

Según un censo del año 1914, Bariloche tenía una población total cercana a los 400 habitantes, de los cuales aproximadamente 70 eran de origen alemán.

Durante casi cuatro décadas, la Escuela funcionó con una matrícula que promediaba los 30 alumnos, a veces más, a veces menos, adaptándose a las normativas nacionales en la medida en que la población se consolidaba.

Orígenes sesgados por guerras, durante años la Escuela permaneció cerrada: en 1945, finalizada la guerra, debió cerrar sus puertas por un decreto del gobierno argentino.

Con el espíritu vivo, en el año 1953 se reiniciaron las clases y comenzó allí la construcción de un nuevo edificio, en un predio propio, inaugurando la Sección Primaria del Instituto Primo Capraro.

Aquella escuela pequeña, con pocos alumnos inmigrantes, se convirtió en el año 1953 con más de doscientos socios, en lo que hoy se conoce como la Asociación Cultural Germano Argentina. Se resolvió crear una escuela que “coordine la enseñanza oficial argentina con los intereses de las colectividades de habla alemana”.

Comenzó con la apertura del ciclo primario hasta cuarto grado, y cada año se agregaba un grado más, hasta llegar al sexto grado, sumando una academia de idiomas y el Jardín de Infantes o “Kindergarten”. Se lo bautizó como “Primo Capraro”.

En 1956 la Asociación obtuvo la Personería Jurídica y al año siguiente se le otorgó el Título de Propiedad del sitio donde se estaba construyendo el edificio escolar. La matrícula se incrementaba año tras año.

Finalmente, y como hito en la historia de la Institución, en el año 1980 se decidió la apertura de la Sección Secundaria. Con la creación del nivel medio, se iniciaron las obras del actual edificio que posee el Instituto Primo Capraro, ubicado en Gallardo y Morales. Una imponente construcción en el centro de la ciudad. En la actualidad este edificio se ha ampliado sobre calle Gallardo.

En el año 1991, y bajo las actividades extracurriculares que originaron los Talleres de Danzas Folklóricas Alemanas, se fundó el Grupo de Danzas “Alpenrose”. Este conjunto representa oficialmente a la Asociación Cultural Germano-Argentina de Bariloche, y cuenta con una importante trayectoria de actuaciones en la ciudad, tales como la Fiesta de las Colectividades Europeo-Argentinas, Fiesta Nacional de la Nieve, Oktoberfest, y otros puntos del país y del exterior.

En 1993, se lanzó la apertura del Nivel Superior. Con un abanico de carreras que tienden a satisfacer a parte de la creciente demanda de educación terciaria que exige la ciudad, y evitando así el costo del desarraigo, el Instituto Superior Primo Capraro se ha sumado a otras casas de altos estudios de la ciudad.

“Ofrecer a la comunidad de Bariloche una posibilidad educativa que abarca desde la primera infancia hasta la formación profesional de nivel terciario.”, es el sueño hecho realidad que con orgullo expresan las autoridades de la Institución.

La Asociación Cultural Germano Argentina es una asociación civil sin fines de lucro. Tiene su registro en la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Río Negro bajo el Decreto número 21.459 del 27.11.1956.

El Artículo 1º de sus Estatutos dice: “La Asociación Cultural Germano Argentina de Bariloche tiene por objeto fomentar los valores culturales originarios de las regiones de habla alemana, como parte integrante del acervo cultural argentino.”

Para cumplir con dicha finalidad, la Asociación se debe ceñir a los principios consagrados en la Constitución Nacional, como en la Provincial y promover:
a) Reuniones artísticas, sociales, conferencias científicas, seminarios, exposiciones y demás actividades culturales.
b) Enseñanza escolar, rigiéndose los establecimientos que sostenga, por las leyes y disposiciones que reglamentan su funcionamiento.
c) Deportes y Educación Física.
 
Como orgullo de Identidad Cultural, los responsables sostienen que “…el colegio Primo Capraro se esfuerza en brindar, en todos los niveles, una educación centrada en el hombre, sólida y dinámica, científica y humanista, pluralista y democrática. Por eso se preocupa por la formación de un alumno equilibrado, respetuoso, abierto, autónomo, amante del conocimiento y de la cultura que se convierta en ciudadano responsable, comprometido, honesto y solidario.”

Con fuerte arraigo en  Bariloche,  con los valores que pregona desde sus inicios y la transformación producto de las relaciones dinámicas de la sociedad, ya han transcurrido 103 años de historia de la Asociación Cultural Germano Argentina.

 

EL HOSPITAL ZONAL DE BARILOCHE CUMPLE 71 AÑOS
DESDE 1938, SALUD A POBLADORES DE BARILOCHE Y ZONA

El Hospital de San Carlos de Bariloche se construyó en el año 1938. El proyecto fue definido por el arquitecto Alejandro Bradinsky y supervisado por  su colega Alejandro Bustillo. A paso rápido y sostenido, el 19 de diciembre de ese mismo año se inauguró.
Como las historias de pequeños pueblos, el recuerdo de los pioneros se renueva una y otra vez. Por ello el arquitecto Bustillo, reconocido especialmente en la región andino patagónica por sus numerosas obras de arquitectura que aún hoy se destacan por su calidad de diseño, es considerado el padre del edificio en el que hoy se emplaza el Hospital Zonal Ramón Carrillo.
Esta obra impulsada por Bustillo, en sus inicios destinaba su atención a la joven comuna de Bariloche, pero en la actualidad se ha convertido en referente de la Región Andino Patagónica, cubriendo las necesidades de cientos de pobladores patagónicos.
La loable tarea de quienes hoy integran el equipo de profesionales y empleados afectados a la salud de toda la comunidad y alrededores, aquellos que sostienen la salud y garantizan un adecuado tratamiento a los pacientes, tienta aún más si se recorre su historia. De esta manera nos remontamos a los inicios de esta obra que marcó uno de los hitos del progreso en los servicios de salud de la ciudad.
Bariloche era una aldea de montaña. Enorme superficie de belleza habitable fundada en mayo de 1902 a orillas del Lago Nahuel Huapi. Privilegiada por sus paisajes de cerros, bosques, lagos, glaciares y exuberante flora. Lugar elegido por inmigrantes, muchos de ellos europeos y chilenos. Con los inicios de vida en la ciudad, y con las características propias que ello conlleva, los pobladores notaron la urgía de tener un hospital que contuviere la demanda demográfica en ascenso.
“En los primeros tiempos de la aldea que hoy es Bariloche no había médico, y si alguien enfermaba se lo trasladaba a Chile o se recurría a la huerta de hierbas medicinales que casi todos tenían en su casa, mezclando a menudo los conocimientos medicinales europeos con los mapuches.” Así lo expresa el reconocido historiador Ricardo Vallmitjana en su libro “De Boticarios, médicos y farmacéuticos”.
A principios del 1900 Don Emetereo Laureano Carrasco era el referente de la ciencia farmacéutica, ya que poseía una huerta muy completa con plantas medicinales. La partera del pueblo era Peregrina Burgos. Pero la historia cuenta también a una comadrona india, quien llevaba a las parturientas a orillas del Lago Nahuel Huapi, y luego de ayudar a dar a luz a las madres, lavaba al niño en las aguas, como lo indicaba su tradición.
En 1907 llegaba a Bariloche José Emanuel Vereertbrugghen. Fue así que Bariloche tuvo a su primer médico, de origen belga, y recibido en la universidad de Lovania. Con el prestigio que todo profesional bienvenido genera en una comunidad pequeña y sin antecedentes en la materia, Don José fue respetado y querido por todos, por su trato dulce y su manera sencilla de dirigirse a sus pacientes, y, claro está, por la admiración que despertaban sus acertados diagnósticos.
Fue Vereertbrugghen quien concientizó acerca de la importancia de contar con un hospital para la ciudad, y destinó años en tratar de instalar en los pobladores de mayores recursos económicos el interés por colaborar en su construcción.
Eran épocas en que los antibióticos y las anestesias aún no existían. Y muchas veces el médico se dirigía a la casa del paciente cuando éste no podía ir al consultorio. Las distancias no tenían los minutos que hoy conocemos: ausencias de caminos, vehículos para acceder a ellos, condiciones climáticas inhóspitas. Eran otras épocas…
Un día de 1915 llegó algo muy importante para esta aldea: la apertura de una Sala de Primeros Auxilios, a cargo de padres salesianos. Allí atendía un enfermero, José Cuaranta, también de oficio zapatero y sacristán de la capilla.
Llegó entonces un grupo de médicos recién recibido. Entre ellos el doctor Ernesto Serigós, autor de la primera operación de apéndice en Bariloche.
La población aumentaba, el ritmo de la aldea se veía lentamente alterado por el movimiento que se producía con la llegada de nuevos habitantes, los avances propios de una comunidad que debe adaptarse poco a poco a los cambios urbanos y los progresos sociales… era imperiosa la necesidad de tener un hospital.
En las calles Mitre y Onelli se construyó un hospital con consultorio externo, una sala para hombres, con once camas, y dos salas para mujeres, sala de rayos y sala de cirugía, y atendido por el doctor Serigós.
A fines de la década del 20 arribaron al pueblo otros médicos y farmacéuticos. Habían dos hospitales: el Salesiano y el Hospital Regional.
Otro personaje de la historia de la ciudad, y concretamente de la historia de la salud fue el doctor Juan Javier Neumeyer, quien a mediados de 1930 era el director del Hospital Regional de Bariloche y sostuvo que las instalaciones ya no eran suficientes para contener a los pacientes y brindarles una atención acorde a cada diagnóstico. Finalmente, en 1938, el mismo doctor Neumeyer como director del Hospital Zonal trasladó a los enfermos al nuevo hospital de la calle Moreno 601.
El hospital Zonal Ramón Carrillo comenzó con 60 camas y al poco tiempo tenía cien enfermos. Escribe Vallmitjana: “Era un hospital ejemplar, muy completo y equipado, con pijamas y batones para cada enfermo, servicio de comedor y buena loza, hasta con manteles y servilletas de tela.”
Pasaron muchos años y muchas personas que dieron buena parte de sus vidas para sostener la sanidad del pueblo.
En la actualidad el Hospital Zonal Ramón Carrillo es cabecera de la cuarta zona sanitaria, y tiene un nuevo área. En la obra se invirtieron 26,6 millones de pesos y su construcción supera los 11.700 metros cuadrados.
La ampliación del nosocomio está realizada en 3 niveles, con laboratorios, estacionamiento cubierto y un área de administración del centro asistencial, entre otras dependencias.
Este homenaje por los 71 años del nosocomio local no tendría sentido sin la voluntad de todos los que hicieron su historia y los que hoy están forjándola. Los que lo pensaron, los que dieron los primeros pasos en su ejecución, los que se animaron a llegar a la antigua aldea del sur para ofrecer su profesión A los que limpiaron y cuidaron las instalaciones, a los que atendieron enfermos, a los que en las situaciones más adversas han brindado lo mejor de sí mismos para el cuidado del prójimo, cubriendo las funciones esenciales para la defensa, el fomento de un futuro seguro, la investigación, la gestión de los pacientes y los sistemas de salud.

 

KAYAK: UNA HISTORIA DE AVENTURA, EXPEDICIÓN Y NATURALEZA


El Parque Nacional Nahuel Huapi revela un mundo distinto sobre sus aguas. Los ríos y lagos son el escenario ideal para la práctica del kayakismo, una actividad destinada a los amantes de la naturaleza y a los buscadores de emociones.

La navegación por las aguas de nuestra región descubre lugares vírgenes: lagos, ríos y espejos de aguas cristalinas rodeados por frondosos bosques, montañas, playas y lugares agrestes, explorados exclusivamente por quienes llegan por agua.
Recorriendo los ríos Limay, Foyel, Traful, Manso, Villegas, o por lagos como el Moreno, Nahuel Huapi, Mascardi, Hess, Fonck, Guillelmo, Espejo o Roca, se accede a lugares exclusivos.

Como toda actividad de aventura, es fundamental realizarla en manos de expertos; los guías de Bariloche son kayakistas de primer nivel, profesionales con experiencia internacional. Ya sea a través de excursiones o cursos para principiantes y avanzados, los guías conjugan conocimiento con belleza natural, logrando que la práctica del kayakismo se desarrolle con total seguridad.

Nuestros ríos y lagos presentan distintas dificultades marcadas por niveles, desde aguas planas hasta los más desafiantes rápidos Clase V, permitiendo un progreso gradual de aprendizaje; con travesías de medio día, día completo y hasta más de dos semanas; y todo ello en la mejor temporada para esta actividad, que va desde octubre a abril.

El kayakismo se ha convertido en una práctica deportiva cada vez más convocante, fusionando naturaleza, deporte y aventura. Pero como todo lo que existe, alguna vez tuvo que nacer.

Es así como el kayak tiene su historia también, la que queremos compartir.

No se han encontrado datos precisos acerca del origen del kayak, pero sí se sabe que los esquimales fueron los primeros en usarlo. Hay muchos significados de la palabra “kayak”, pero dos acepciones son las más aceptadas: "ropa para andar en el agua", puesto que su construcción seguía las medidas exactas del remero; y "hombre-barca”, con un sentido muy próximo al anterior.

Según el diccionario, se aceptan dos formas de escribir la palabra: “Kayac” o “kayak”, definida como una canoa de pesca de Groenlandia, hecha de piel de foca y de madera; también significa canoa deportiva hecha de tela alquitranada.

Los esquimales debieron crear una indumentaria para usar este nuevo medio de transporte, fue así que se utilizaba el “anorak”, una prenda especial hecha en su mayoría de tripa de pájaro, como también algo parecido al cubrecockpit que sólo dejaba al descubierto la cara del remero.

Asimismo comenzaron a desarrollar técnicas para una navegación más óptima y segura, ya que caerse en las aguas heladas podía provocar la muerte en tan sólo segundos. Apareció el roll, y pudieron enderezar rápidamente la embarcación cuando volcaban.

En 1865 el kayak llegó a Escocia, de la mano de un abogado llamado John Mc Gregor. Éste siguió las normas esquimales para su construcción, obteniendo un kayak de madera de cedro y encina, con una longitud de 4,57 mts. y 76 cm. de ancho. Navegó las aguas del río Támesis, en Londres, con dos mudas de ropa, una chaqueta impermeable y un sombrero de paja. Merced a sus constantes experiencias y sus publicaciones acerca de éstas, generó la simpatía e inquietud de muchas personas. El kayakismo se presentó como un nuevo deporte, y se creó el primer club de kayakismo del mundo, el Royal Canoe Club.

De Escocia a Estados Unidos en 1880, donde se funda la American Canoe Association, pero con una orientación más propia a la canoa canadiense.

En su aproximación al polo norte, en el año 1885, el explorador, científico, escritor y (luego) político noruego Fridtjof Nansen, recurrió a kayaks esquimales, fundamentalmente a su regreso, por los espejos de agua que se formaban entre las masas de hielo. A finales de siglo, Italia organiza una expedición al polo norte. Éste fue el inicio del kayak como medio en expediciones científicas y de exploración.
 
En el año 1900, en Munich, Alemania, Alfred Heurich, un estudiante de arquitectura construyó un kayak desmontable hecho de madera y lona engomada, y lo llamó Delfín. Poco tiempo después, en 1905, vendió su patente a un sastre de  Rosenheim llamado Johann Klepper, quien se transformó en un exitoso empresario   fabricando kayaks con una marca y un diseño propios, logrando una embarcación liviana, fácil de desmontar y transportar (desarmado cabía en un bolso). Además,  en una época marcada por kayakistas alemanes y del resto del continente europeo que comenzaban a sentir pasión por los viajes y el descubrimiento de la naturaleza.
Kleppler también fue el primero en publicitar su producto en los diarios de la época y lideró el mercado por más de 50 años. (En la actualidad, los kayaks Klepper continúan fabricándose).
En 1909 el inglés Layton cruza el Canal de la Mancha usando un kayak Klepper. Y en 1923 Karl Schott rema desde Alemania hasta la India utilizando un kayak de la misma marca.

En 1927, Hans Eduard Pawlatta, un palista del Kayak Club Viena, logró hacer más sencillo el roll esquimal, instaurando una técnica que posibilitó a los kayakistas minimizar el miedo a volcar, y por lo tanto, el riesgo en la zona de los rápidos. La maniobra, conocida como Esquimo-Pawlattaas, hizo que la actividad tenga un considerable incremento de adeptos. Pawlatta fue también el primero en realizar el roll con las manos, sin ayuda de la pala.

En 1932, un palista alemán de apellido Speck recorrió 55.000 kilómetros durante siete años, en solitario, utilizando un kayak doble, considerada a lo largo de la historia como una de las más trascendentales travesías.

Uno de los primeros en navegar el sudeste asiático fue Heinz Peppenberger. La travesía se inició en el golfo de Siam y finalizó en la ciudad de Hong Kong, en un período de siete años y recorriendo unos 43.000 Km.

La IRK, primer organismo internacional que regulaba la práctica del kayakismo, fijó en 1932 la escala de dificultad, de 1 a 6 grados, vigente hasta fines de la década del 70.

En el año 1933, en Suiza, se realizó la primera verdadera competencia de slalom.

En 1936, se incorporó la especialidad del kayakismo en los Juegos Olímpicos de Berlín.

Después de la Segunda Guerra Mundial se funda la International Canoe Federation (ICF).

En 1956, el Dr. Hannes Lindemann partió de Las Palmas, Islas Canarias, y en 72 días llegó a la Isla St. Martin. Con su recorrido de casi 6.000 kilómetros y llevando 80 kilos de carga en las bodegas de su kayak Klepper modelo Aerius II consiguió, por primera vez, cruzar el Océano Atlántico.

En el campeonato del año 1959, Anton Prijon, un palista esloveno nacionalizado luego alemán, se lució con un modelo de kayak basado en la canoa de descenso, y un cubre-cockpit de neoprene, y patenta un tipo de remo con la pala ovalizada y en forma de cuchara.

En los 70 el monopolio de los kayaks Klepper de tela llegó a su fin. Comenzaron a usarse materiales de plástico reforzado con fibra de vidrio. En 1971 Tom Derrer crea su empresa Eddyline Kayaks en Colorado. Y en 1976 se crea la firma Perception en Estados unidos, líder en el kayakismo.

En 1981 se comienzan a fabricar kayaks con un novedoso método llamado "rotomoldeado" con un material más resistente y flexible, conocido como "Taifun".

En 1993, se exhibe “Hurricane”, el primer kayak íntegramente diseñado en computadora, bajo el sello del exime Prijon.
 
En la actualidad, una gran porción del kayakismo está representada por el juego, comúnmente llamado Rodeo. Los nuevos diseños de los botes permiten realizar maniobras antes imposibles, logrando, a través de técnicas específicas, hacer frente, atrás y de costado; giros de 360's, Flat Spins, Blunts; vertical Enders, Pirouettes, Cartwheels, Splitwheels; River Running Freestyle Squirt, Wavewheels, Splat.

Año a año, el kayakismo reúne a más gente en todo el mundo. Novatos, aficionados, expertos, navegan en embarcaciones cada vez más sofisticadas. Producto de aquellos pioneros que avizoraron en lo nuevo un camino de diseño, ideas y pasión, el kayak es hoy en día una actividad de aventura que encuentra en nuestras aguas el mejor recorrido.


Fuentes:

http://www.slimiti.com
http://www.extremosur.com
http://www.puravidapatagonia.com.ar/historia
http://www.chanaaventuras.com.ar/historia

 

6 DE NOVIEMBRE: 106 ANIVERSARIO DE PARQUES NACIONALES

La República Argentina ha sido el tercer país de las Américas en crear un Parque Nacional. Primero fue Estados Unidos y luego Canadá. Por decreto del presidente Julio Argentino Roca del 1 de febrero de 1904, la Argentina tendría su Parque Nacional, al aceptar la donación con ese cargo efectuada por el Dr. Francisco Pascasio Moreno.
Esto no se concretó hasta la promulgación de la ley 12.103, ocurrido el 9 de octubre de 1934, elaborada por el Dr. Exequiel Bustillo a instancias de la Comisión de Parques Nacionales presidida por el Dr. Ángel Gallardo. Este último instituyó el régimen de funcionamiento de estas áreas y creó el Servicio de Parques Nacionales como una administración autárquica, a la que designó su autoridad de aplicación.
La ley 12.103 establece que “podrá declararse parques o reservas nacionales aquellas porciones del territorio de la Nación que por su extraordinaria belleza, o en razón de algún interés científico determinado, sean dignas de ser conservadas para uso y goce de la población de la República.”
La nueva Administración de Parques Nacionales, bajo la conducción del Dr. Exequiel Bustillo y luego del Dr. Luis Ortiz Basualdo, se basó en una política expeditiva. Tal es así, que gran parte de las obras de infraestructura existentes en estos parques hasta el día de hoy (caminos, muelles, casas de guardaparques, instalaciones de cada una de las intendencias y hoteles), fueron realizadas en esa etapa inicial.
Parques Nacionales nació con el objetivo de preservar las bellezas escénicas y paisajísticas. Pero a lo largo de su historia este precepto ha ido incorporando objetivos ambientales, culturales, científicos, educativos y sociales. Así se dio un largo proceso de transformación conceptual y logística, entendiendo que la conservación de las áreas y especies protegidas no se basa sólo en los aspectos naturales, sino también en los sociales y técnicos.
La política del Organismo estaba orientada a la afirmación de la soberanía territorial, al desarrollo regional de áreas de frontera y periféricas, por medio del impulso de la actividad turística; por ello se crearon villas turísticas como Llao Llao, Catedral, La Angostura, y Traful.
La Administración, además, puso en marcha una obra civilizadora, construyendo edificios públicos  como escuelas, iglesias, hospitales y estaciones ferroviarias, en los pueblos de Iguazú, Villa la Angostura, San Martín de los Andes y San Carlos de Bariloche.
En el año 1937, debido a la virtuosidad de los pasajes naturales de la República Argentina, se crearon otros parques nacionales: Lanín, Puelo, Los Alerces, Perito Moreno y Los Glaciares; sumándose a los parques Nahuel Huapi e Iguazú.
Entre los años 1940 y 1950, se desarrollaron en las áreas protegidas investigaciones naturalistas, cobrando valor científico la conservación de la flora y la fauna. El aporte de la Institución al desarrollo de las Ciencias Naturales del país fue importantísimo, generando la necesidad de proteger muestras representativas de toda la biogeografía argentina.
En función de su riqueza en biodiversidad, se crearon nuevos Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales (que recién en 1970, a través de una nueva ley de Parques Nacionales –decreto ley 18.594- estableció la diferencia entre las áreas protegidas nacionales, esto es: Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales, con diferentes objetivos y normas de conservación):
Parque Nacioanal Laguna Blanca (1940),
Parque Nacional El Rey (1948),
Parque Nacional Río Pilcomayo (1951),
Parque Nacional Chaco (1954),
Monumento Natural Bosques Petrificados (1954),
Parque Nacional Tierra del Fuego (1960),
Parque Nacional El Palmar (1966),
Reserva Natural Formosa (1968).
Parque Nacional Los Arrayanes (1971),
Parque Nacional Baritú (1974),
Parque Nacional Lihué Calel (1977),
Parque Nacional Calilegua (1980),
Monumento Natural Laguna de los Pozuelos (1981),
Parque Nacional Sierras de las Quijadas y Predelta (1991),
Parque Nacional Campo de Los Alisos (1995),
Parque Nacional Los Cardones y Quebrada del Condorito (1996),
Parque Nacional Talampaya (1997),
Parque Nacional San Guillermo (1999),
Parque Nacional Mburucuyá y Copo (2000)
En el Parque Nacional Nahuel Huapi se generó, en 1967, la única escuela formal de guardaparques de Latinoamérica, llamada “Bernabé Méndez”, en la Isla Victoria.
A finales de la década del 70, la Administración de Parques Nacionales comenzó una tarea de educación ambiental en las áreas protegidas, articulando modos de interpretación de la naturaleza, con el objeto lograr mayor apreciación, admiración y compromiso con el patrimonio natural.
En 1980 se sancionó la Ley Nº 22.351 de Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales; vigente en la actualidad.
En 1985, la Administración de Parques comenzó a desarrollar una estrategia para incentivar la participación de las comunidades locales y los gobiernos provinciales en la planificación del manejo de las áreas protegidas. De ello, en 1986 se conforma la “Red Nacional de Cooperación Técnica en Áreas Protegidas”, como instancia federal de coordinación, apoyo técnico y planificación para un sistema nacional de áreas protegidas.
En 1990, por medio de un decreto presidencial, se crearon “reservas naturales estrictas”, a partir de tierras del Estado Nacional con utilidad para la conservación.
En noviembre de 2001 se elaboró el “Plan de Gestión Institucional para los Parques Nacionales”, para desarrollar una planificación estratégica de largo plazo y que las políticas institucionales no estén subordinadas a los cambios de gobierno.
Actualmente, la Administración de Parques Nacionales conserva una superficie total de 3.584.414 hectáreas, distribuidas en 33 áreas protegidas y cuatro especies declaradas como Monumentos Naturales: Taruca, Yaguareté, Huemul y Ballena Franca Austral.

Un poco más de lo nuestro
El Parque Nacional Nahuel Huapi, de 710.000 hectáreas, no disimula sus aguas puras y cristalinas, sus imponentes montañas y sus cumbres nevadas. Protege y conserva una muestra representativa de los ambientes naturales de la región andina del norte de la Patagonia.
En él se distinguen tres ambientes bien diferenciados: bosque húmedo, bosque de transición y estepa patagónica. Asimismo, la altura sobre el nivel del mar fija un cuarto ambiente: zona altoandina, en las montañas, sobre los 1.600 metros de altura.
El bosque andino se funde con la estepa, y de esta mixtura no resulta otra cuestión más maravillosa que ambientes húmedos y verdes con la suave transición a vegetación achaparrada, espinosa, de colores suaves y hojas pequeñas.
El Parque Nacional Nahuel Huapi es una zona modelada por procesos geológicos durante millones de años, y sólo hasta hace 10.000 estuvo cubierta por ríos de hielo o glaciares que agrandaron y ahondaron los fondos de los valles preexistentes. Esos valles formaron las cubetas de los lagos que hoy vemos y navegamos, como el Nahuel Huapi.
Sus  imponentes paisajes, tanto de montaña, estepa, selva valdiviana, glaciares, y volcanes, han dado al Parque Nacional Nahuel Huapi una fama de características internacionales.
El Parque Nacional Nahuel Huapi es el jardín de nuestra maravillosa Patagonia.

 

CRUZ DEL SUR, ARTIFICE DE LOS DOMINGOS DE FUTBOL

Con su participación en el Torneo Argentino B, el Club Deportivo Cruz del Sur, ha marcado un hito en el fútbol de Bariloche. Por primera vez un equipo local participa por más de 4 años consecutivos en la competencia más federal y de mayor exigencia que jamás se haya disputado en la región.

El mes de Septiembre de 2005 quedará en la memoria de todo aquel amante del deporte local. El domingo 11, en la ciudad de Puerto Madryn, en una fría y ventosa tarde de invierno, Cruz del Sur saltó a la cancha para enfrentar de visitante al poderoso Deportivo Madryn, un experto en la categoría y veterano de mil batallas en el fútbol de la Patagonia Argentina. Desde ese momento, los Cruzados, como se denomina popularmente al elenco barilochense, comenzaron a transitar un extenso camino que no sabe de retrocesos, y que ha delineado la página más robusta del fútbol de nuestra ciudad.

La noticia de la incursión en el más federal de los torneos del fútbol argentino, causó sorpresa y estupor en la ciudad. El Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino decidió invitar, por única vez, a la Liga de Fútbol de Bariloche a participar del Torneo Argentino B, mediante un club que la represente. Distribuido el convite entre los más de 20 clubes que la componen, Cruz del Sur fue el único en levantar la mano. Así, casi sin roce regional y con un solo título liguista en sus vitrinas, el fútbol local decidió depositar allí la ilusión de toda la patria futbolera barilochense, designando a Cruz del Sur como el representante local.

Casi sin tiempo de preparación, se puso manos a la obra en el desafío: a la buena base de jugadores propios que habían obtenido el título de campeón en la temporada 1999/2000, y que habían logrado el segundo puesto en la 2002/03, se le adicionó un reducido grupo de futbolistas foráneos y se contrató un DT barilochense caracterizado por su contracción al trabajo y a la disciplina.

De esa manera se afrontó con singular suceso el primer tramo de la exigente competencia, que tuvo a Cruz del Sur en lo más alto de las posiciones zonales, obteniendo resultados memorables como el inolvidable 6 a 1 a Independiente de Neuquén, equipo solventado por el poder político y económico de Jorge Sobisch, o como el histórico 4 a 1 a Bancruz de Río Gallegos, apadrinado por el entonces Presidente de la Nación Néstor Kirchner.

La temporada debut terminó con final feliz, puesto que el elenco local logró con creces el objetivo inicial: mantener la categoría, permanenciendo un año más en la exigente divisional.

El Torneo Argentino B se nutre de 48 equipos de todo el país, que desde Salta a Río Gallegos, y divididos en 8 zonas, disputan palmo a palmo uno de los dos ascensos al Torneo Argentino A.

La curiosa realidad del fútbol nacional ha depositado a grandes instituciones en la divisional, como por ejemplo Chaco For Ever, Huracán y Mandiyú de Corrientes, Racing de Olavarría, Gimnasia y Tiro de Salta y General Paz Juniors de Córdoba entre otros, equipos todos que hasta no hace muchos años militaron la Primera División del fútbol de nuestro país.

Contra ellos, y contra tantos otros de menor cartel pero de mayor respaldo, pelea año a año el austero Cruz del Sur, sostenido por un reducido grupo de dirigentes locales que, sin apoyo gubernamental y con escaso aporte del empresariado local, realizan esfuerzos inauditos para mantener vivo al fútbol de Bariloche en el plano nacional.

La temporada 2009/10 comenzó recién hace dos semanas, rodando la continuidad de nuestro representante en el Argentino B. El equipo ha trabajado en la previa con la seriedad de siempre, sumando dos notas de color a la preparación: por una parte, en la etapa de pretemporada, los Cruzados se dieron el gusto de instalar por una semana en Las Grutas a efectos de optimizar al máximo la puesta a punto física y futbolística, lo que ha permitido superar largamente a todas las preparaciones anteriores. Por otra parte, la flamante incorporación de dos jugadores profesionales oriundos de Camerún, trotamundos del fútbol mundial, vestirán llamativamente las canchas de fútbol de la región.

Al ritmo del andar de Cruz del Sur, novel institución fundada en Ingeniero Jacobacci el 4 de Noviembre de 1988, el pueblo de Bariloche ha ido adquiriendo el hábito de asistir a una cancha de fútbol. Partido a partido se incrementa el público que acompaña a un deporte con poco desarrollo histórico en la ciudad, pero que, por codearse seguido con grandes regionales como el Deportivo Roca o Huracán de Comodoro Rivadavia, empieza a instalar en la sociedad la inquietante costumbre del domingo de fútbol. 

El antecedente es inédito. El presente es fulgurante. Y el futuro, eterna meta de los optimistas, es pura ilusión. En honor a la patria futbolera de Bariloche, que así sea.

 

Segunda entrega: El nacimiento de la publicidad gráfica en medios


En 1704 en The Boston News Letter, el primer periódico norteamericano de gran éxito que contenía anuncios, apareció un aviso que podría indicar el nacimiento de la publicidad gráfica en diarios.

Veinticinco años después, de la mano de Benjamín Franklin, la publicidad comercial comenzó a prosperar. Creó el Pennsylvania Gazette, el primer diario de gran circulación y volumen publicitario.

Samuel Morse fue otro de los protagonistas de la revolución en las comunicaciones. Inventó en 1840 el telégrafo, un impacto que acrecentaría la avidez de conocimiento de noticias.

Había llegado la hora de utilizar el papel impreso para crear noticias en relación a los productos y servicios. La oferta ya no era suficiente: ganchos, atracciones, titulares y seducciones marcaban el camino.

A partir de 1870, cuando Estados Unidos entraba en su época de mayor crecimiento, la publicidad acompañó su evolución. La población aumentaba, las fábricas se multiplicaban, la industria crecía, los inventos surgían y los ferrocarriles se expandían.

Los diarios eran el medio de información por excelencia, en donde la publicidad comercial encontró su ámbito ideal. “Se formalizaron asociaciones instantáneas: imprenta, diario, publicidad, telegrafía, tren, comercio, redes de distribución, producción en masa impersonal, sucursales, marcas.”(Melnik, 1994, pág. 48)

Se intensificó la cultura gráfica: envoltura, logotipo, vidrieras. Estos símbolos marcarios fueron necesarios porque el productor y el cliente se distanciaban, y había que evitar distracciones al potencial comprador.

Los ferrocarriles permitieron llevar mercancías a todas las ciudades, y los comerciantes se vieron seducidos por empacar sus propios productos, con sus propias marcas. Así podían evitar los caprichos y presiones de los intermediarios, quienes hasta entonces habían sido sus únicos distribuidores. El contacto con el consumidor se basaba en la reputación de sus productos.

“En la década de 1880 se impusieron logos empresariales a artículos de producción masiva [...] creados para evocar las ideas de familiaridad y de popularidad, tratando de compensar así la novedad perturbadora de los artículos envasados.” (Klein Naomi, 2001, pág. 34).

Y cuando las marcas, los logos y la distribución se habían establecido, la publicidad hizo posible que le hablaran directamente a los consumidores. Es en ese tiempo que se habla del surgimiento de la “personalidad” de la empresa, ya con un nombre exclusivo, un envase especial y una publicidad sólo para referirse a ella.

Este surgimiento de la publicidad nacional fue acompañado de las revistas, que ayudaron a difundir sus productos a través de la publicidad.

Más tarde surgió la necesidad de anunciar productos legítimos y de ganarse la confianza del pueblo. Por ello, en 1905 un grupo de publicistas comprendió que su futuro dependía de la credibilidad, por lo que formaron la Associated Advertising Clubs of the Word (ahora la American Advertising Federation). Y en 1911 lanzaron una campaña para promover la veracidad en la publicidad.

En la Primera Guerra Mundial la publicidad por primera vez ofició de instrumento de acción social directa. Las agencias cambiaron su meta de vendedores de bienes de consumo: ahora estimulaban los sentimientos de patriotismo, fomentaban y promocionaban otras actividades relacionadas con la guerra. Este nuevo papel jugado por las agencias permitió a la sociedad ver que la publicidad podía ser útil en la comunicación de ideas, además de vender productos.


En la próxima entrega, hablaremos del nacimiento de la radio, ese medio mágico y siempre vigente.

¡Hasta pronto!

Fuente consultada:
Klein, Naomi, “No Logo”, Ed. Paidós, Barcelona, España, 2001.
Kleppner Otto, Russel T. y Lane R., “Publicidad”, Ed. Prentice Hall, 12.ª ed., México, 1994.
Melnik, Luis, “La publicidad, principios, medios y fines”, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1994.
Capone Huizenga Mariano y Gómez Silvina Verónica, tesis “La publicidad televisiva de Bariloche: su influencia en la población local”, Bariloche, 2003.

 

Aniversario de LRA 30 Radio Nacional de Bariloche

LU 8 fue precursora. Nació el 11 de octubre de 1943. Tenía publicidad y estaba abocada al servicio social. El traspaso de LU8 a LRA 30 Radio Nacional Bariloche ocurrió un 16 de septiembre de 1981.

La comunicación es lo que acompaña toda relación social. Los pueblos y sus habitantes, y la necesidad de comunicarse con el campo, marcaban el contexto en la Patagonia.

A fines de la década del 30, surgieron las radios para dar respuesta a esta situación. LU 12 en Río Gallegos y LU 4 en Comodoro Rivadavia iniciaron sus transmisiones en 1938, de la mano de la Compañía Broadcasting de la Patagonia.

Durante la década del 40, producto de acercar nuestra ciudad al circuito comunicacional, se hizo lo propio en Bariloche, inaugurando LU 8 en San Carlos de Bariloche. Así, se logró cubrir un total de 700 mil kilómetros de territorio con las transmisiones de la Compañía.
 
Lo que su presencia hizo en San Carlos de Bariloche y la Patagonia puede dimensionarse en estos tiempos, puesto que haciendo camino al andar, primaba la novedad por sobre la racionalidad, en aquellos pobladores que comenzaron a sentirse cerca unos de otros.

Lo que hoy nos parece una obviedad, allá por los años 40 era toda una proeza. La palabra hecha radio, “Una voz Argentina en la Patagonia”.

Los cimientos de una voz
El edificio que hoy día es considerado Patrimonio Histórico Municipal, sigue albergando la Radio Nacional, la que puede advertirse desde distintos puntos de Bariloche por su antena de 120 metros. Pero en ese entonces, allá por la década del 40, puede que los insignes constructores ni imaginaban que ese lugar sería tan estratégico y emblemático.

Para su instalación, se empezó a trabajar en terrenos que entonces pertenecían a Ferrocarriles del Estado. La edificación se produjo en el año 1942 y estuvo cargo de la compañía constructora Chistian-Nielsen, que logró una sólida casa de piedra y madera, techo de tejuelas de alerce pintado con brea, inspirada en la arquitectura tirolesa y canadiense.

El interior se compone de una sobria ornamentación maderera, cielorrasos de machimbre, pisos de parquet y baldosones de damero graníticos.

Tanto la ubicación geográfica como la disposición de los espacios fueron un acierto:
En el ingreso de la ciudad, sobre una colina a la vera de la actual ruta 40 norte.
En la parte más elevada del lote, amplificando sus vistas hacia los cuatro puntos cardinales.
La fachada principal mira hacia la estación del ferrocarril, en dirección al lago Nahuel Huapi, y el contra frente lo hace hacia el barrio El Cóndor.

Se instaló el estudio, la sala de técnica, las oficinas y la vivienda para el Director y Técnico. Era un sitio magnífico para quedarse allí.

La planta tiene forma de “U” de un nivel, con tres salientes volumétricas sobre la fachada principal, orientada hacia el Norte, con techos a 45º que albergan en el centro el área de ingreso, mientras que en las salientes de los extremos funciona actualmente la frecuencia modulada y servicios complementarios.


La conducción de una voz
El primer director de LU 8 fue el Señor Tomás Gonzalo.
La primera locutora, la señora Elena Boda de Porcel de Peralta.
También pasaron por sus antenas, amplificando con su voz las posibilidades de comunicación, locutores y periodistas como Teobaldo Alaniz, García Alonso y Manuel Belza, Francisco José Caló, José Jalil, Daniel Pino, Carlos Bustos, Mariano Egaña, Mario Malbar, Yolanda Agostino, Oscar Enrique Bianchi, Arnaldo Velázquez, Rodolfo “Pancho” García, Luis Baigorria, Francisco De Césare, entre otros.

Es innumerable la cantidad de personalidades que transitaron por la emisora a lo largo de su historia, y muchos de ellos se encuentran desarrollando sus actividades por lo que aprendieron en la radiodifusora local.

Son numerosas las voces que fueron armando la historia viva de la radio, manteniendo la esencia a pesar de la adaptación propia de los cambios tecnológicos, políticos, y sociales. Se destacan los locutores que con fervor repetían y repiten una y otra vez la información en el servicio social, espacio dedicado a emitir mensajes a los pobladores de la zona rural, entendiendo profesional y humanamente que la radio de amplitud modulada era para la gran mayoría el único medio de comunicación e información.


De LU 8 a LRA 30, distinciones de una misma voz
El 15 de septiembre de 1981, por disposición de las autoridades nacionales, LU 8 Radio Bariloche se integró al Servicio Oficial de Radiodifusión, dependiendo de LRA 1 Radio Nacional Buenos Aires y denominándose “LRA 30 Radio Nacional Bariloche”.

Distinciones que defendían la esencia, que tiene entre sus principales fines mantener comunicados a la Línea Sur y sus habitantes, tan distantes en objetiva geografía, cercanos gracias a la radio. Pero como todo proceso de cambio, hubo quienes debieron acostumbrarse sin voluntad a esta nueva forma, comprendiendo al fin que continuaría siendo la AM de Bariloche.

Eso que parece un sentimiento, técnicamente se respalda en que el alcance de la onda (amplitud modulada) de la radio mantiene comunicados a vastos sectores rurales de la Línea Sur de la provincia de Río Negro, Oeste de la provincia del Neuquén, Noroeste de Chubut y parte del territorio chileno.

Hasta el año 1986 fue el único medio radial de Bariloche, y hoy sigue siendo la única emisora de Amplitud Modulada.

1986, año bisagra. Momento en que empezó a compartir el aire de Bariloche con la primera radio privada de FM. En la actualidad Bariloche tiene múltiples ofertas radiofónicas de frecuencia modulada, pero por ese entonces la revolución de la radio llegaba a la ciudad.

Su carácter público y federal, convirtieron a Radio Nacional Bariloche en instrumento primordial para el ejercicio del derecho a la comunicación.


Fuente: Concejo Municipal y sitio oficial de LRA 30: www.lra30bariloche.com.ar

 

Historia de la publicidad en Bariloche

PRIMERA ENTREGA: UN REPASO DESDE LOS ORIGENES HASTA EL 1700


El que ha recorrido el país no duda en reconocer lo mucho que se hace con poco en Bariloche. Con una densidad de población que aún nos coloca como “ciudad chica”, con comercios en su mayoría de carácter familiar, es decir creados, sostenidos y potenciados por sus propias familias, y con un público –los consumidores- que presentamos un comportamiento muchas veces impredecible y ambivalente, Bariloche se las arregla para crear publicidad y recrear sus incentivos a través de nuestros medios de comunicación.

Diarios, revistas, radios, folletos, afiches, Internet, y tantos otros son recursos corrientes en nuestros tiempos y en nuestra ciudad. Aun jactados de vivir en una de los lugares más bellos del mundo, es imperativo publicitar aquello que nos distingue de cualquier otra plaza. Tanto en la comunicación para el afuera, como la que se utiliza para los que habitamos Bariloche, se utiliza esta herramienta fascinante y esquizofrénica: La publiciad.

La publicidad ha acompañado a lo largo de la historia los procesos comunicacionales. Y como la comunicación existe desde el origen del hombre, todos sus avances desde el ámbito social, económico, cultural y político, es decir, todos los cambios que el hombre ha consumado en cada campo, fueron seguidos de cerca por esta disciplina que ha evolucionado sin parar.

Para entender la publicidad actual necesitamos conocer su historia. Tomaremos la clasificación de Otto Kleppner, quien ha divido la historia de la publicidad en tres amplios períodos:

1.La era de la premercadotecnia: desde los tiempos prehistóricos hasta mediados del siglo XVIII, los compradores y vendedores se comunicaban de manera primitiva. Las tablas de barro, los pregoneros de los pueblos y los letreros en las tabernas constituían los mejores medios para anunciar productos o servicios. A finales de este período aparecen los primeros impresos.

2.La era de la comunicación masiva: se extiende desde el siglo XVIII hasta principios del XX. Los publicistas podían acceder a grandes segmentos de la población, en primera instancia mediante las imprentas cada vez más veloces, y luego a través de los medios de transmisión.

3.La era de la investigación: los últimos cincuenta años. Las técnicas de identificación y abordaje de audiencias definidas con precisión han sido mejoradas por publicistas, con mensajes preparados para cada grupo o individuo (correo directo). Estas audiencias fragmentadas creadas por la tecnología moderna han cambiado de modo fundamental la manera en la que se plantea y ejecuta el proceso publicitario.


LOS COMIENZOS

Desde el origen del hombre, la publicidad siempre ha estado presente. Son 5 mil años de historia de la publicidad, desde que se encontró el primer registro en el 3 mil a. C., una tablilla de barro babilonia, con inscripciones para un comerciante de ungüentos, un escribano y un zapatero. Los egipcios recurrieron al papiro, un mejor medio para escribir sus mensajes. Los griegos, por su parte, utilizaban los pregoneros para anunciar la llegada de barcos con cargamentos de vino, especias y metales. Luego, muchos países europeos adoptaron este sistema como medio más común para sus anuncios públicos, por lo que los pregoneros estuvieron en boga durante muchos siglos.

Los romanos se valieron de letreros en piedras o en terracota para anunciar lo que se vendía en sus tiendas. Los pompeyanos preferían contar historias en sus anuncios, con letreros pintados en la pared.

Durante los siglos XVII y XVIII los anuncios colocados al aire libre tuvieron su apogeo, debido al gran analfabetismo que imperaba en aquella época. La competencia por hacerlos atractivos y entendibles para todos, constituían el éxito de la publicidad.

Londres fue pionera en los carteles impresos colocados al aire libre, en el año 1740; recurso vigente hasta la actualidad.


EL INICIO DE LOS ANUNCIOS EN LA PRENSA

La invención de la imprenta con tipos móviles de Johan Gutenberg, en 1438, cambió para siempre la comunicación mundial. La imprenta y la publicidad se unieron allí para siempre.

Cuarenta años después, William Caxton imprimió en Londres el primer anuncio en inglés. Este volante fue el pionero de los letreros de uso externo.

Los anuncios se limitaban a describir el producto o servicio. Pero fue un volante que detallaba las virtudes del café el que anunció el milagro: las abstracciones y las motivaciones comenzaron a girar en torno de la salud, la belleza, el vivir una vida mejor. Estos beneficios mencionados, quizás, en forma inconsciente, siguen presentes como imperativos en la publicidad moderna.

El primer periódico inglés fue el Weekly News of London, publicado en 1622. Y tres años más tarde apareció el primer anuncio en un diario británico.

Los carteles escritos a mano en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII, denominados “Siquis” constituyen los antecedentes de la publicidad moderna. Precursores de los anuncios actuales de oferta y demanda, eran avisos de empleo escritos en latín que comenzaban con “si quis” (si alguien). Luego trascendieron el ámbito de busca de empleo abarcando una diversidad de asuntos.

Sin duda el precursor y referente de la publicidad mundial es Estados Unidos. Sus orígenes, principios, formas de producción, selección de medios, estudios de mercados, edición, etcétera, emergen en este país del norte, más allá de las particularidades y nacionalismos de cada rincón del planeta. Todos los países se han visto influidos por ella; y como sentencia Luis Melnik: “Para entender la publicidad hay que entender la publicidad norteamericana.”


En 1704 en The Boston News Letter, el primer periódico norteamericano de gran éxito que contenía anuncios, apareció un aviso que podría indicar el nacimiento de la publicidad gráfica en diarios.


En una próxima entrega, compartiremos los inicios de la publicidad en los diarios.
¡Hasta pronto!


Fuente consultada:
Kleppner Otto, Russel T. y Lane R., “Publicidad”, Ed. Prentice Hall, 12.ª ed., México, 1994, pág. 4
Melnik, Luis, “La publicidad, principios, medios y fines”, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1994, pág. 34
Capone Huizenga Mariano y Gómez Silvina Verónica, tesis “La publicidad televisiva de Bariloche: su influencia en la población local”, Bariloche, 2003.

 

Los ‘gringos’ que llegaron a esta tierra, que los cobijó, y que ellos asumieron como su segunda Patria, trajeron consigo, más que su pobre equipaje, un valioso bagaje de costumbres y tradiciones. Para mantenerlas, para transmitirlas a sus descendientes, y fundamentalmente, para compartirlas con todos los demás habitantes de – en ese entonces, todavía – ‘pueblo’ de San Carlos de Bariloche, es que nació la idea de celebrar anualmente una fiesta que los identifique.

En 1978 se realiza la primer ‘FIESTA DE LAS COLECTIVIDADES’, con la participación de los Alemanes, Suizos, Españoles, Italianos, Daneses y Eslovenos.

1978, primer Fiesta de las Colectividades en Bariloche

Ese año y el próximo, la Fiesta tuvo lugar en le calle Mitre, cerrada al tránsito por el fin de semana, donde se armaron casitas de madera con techo a dos aguas adornadas con banderines, escudos y demás ornamentaciones típicas de cada país. En esa ocasión, también hubo representación de Argentina y Chile.

En ese entonces se organizaban distintos eventos dentro del llamado ‘Bariloche Invernal’, que comenzaba el 21 de junio y terminaba el 20 de setiembre de cada año. La Secretaría de Turismo Municipal designó al Arq. Victor Ingrasia presidente de la Comisión Organizadora. Los distintos eventos del ‘Bariloche Invernal’, a lo largo de esos tres meses, entretenían a los Barilochenses y turistas que visitaban el lugar. Además de la ‘Fiesta de las Colectividades’, se elegía la Reina de la Nieve, se hacían desfiles de carrozas, el tradicional concurso de pullovers, y en Catedral se hacían importantes competencias de esquí.

Toda esta actividad, que era trascendente, imponía la marca ‘BARILOCHE’ en el país y en el extranjero, con gran prestigio y calidad.

Entre los atractivos de los festejos en calle Mitre, cabe recordar que entre las casitas típicas de las Colectividades que adornaban la calle, los Eslovenos hacían una pista artificial de esquí – de importante altura – con armazón de caños y madera, lo que cubrían con nieve, que se traía en camiones, y se hacía demostración de bajada en esquí. Era impactante ver esto, en plena calle Mitre.

Las inclemencias del tiempo, el frío, la lluvia y la nieve, hicieron que los ‘gringos’ busquen refugio, y en 1980 trasladaron las ‘casitas’ a un lugar cerrado y protegido, realizando la tercer Fiesta en el Estadio Pedro Estremador de Bomberos Voluntarios, en la esquina de las calles Moreno y Beschtedt. A partir de allí, empieza a tomar cuerpo como ‘Fiesta de las Colectividades’, siendo valorada como el Gran encuentro, donde los descendientes de sangre europea se sintieran identificados a través de sus costumbres, sus tradiciones, coloridos trajes típicos y exquisitas comidas y bebidas, preparadas con mucho esmero, fieles a las recetas pasadas por generaciones anteriores.

Ya como Fiesta independiente, se hace cargo de la organización el Suizo

GERÓNIMO FRANZGROTE, como ‘Coordinador General ‘espontáneo’’. Un hombre, que con su garra, su tesón, su compromiso y su incuestionable fuerza de voluntad, logró repetir este evento, con óptimos resultados, durante nueve años consecutivos. GERÓNIMO como buen Suizo cumplía, y hacía cumplir. Además, comprometía a los Presidentes de los distintos ‘ clubes’ a participar de la Fiesta con un ‘stand’, donde servirían comidas y bebidas típicas, y les exigía a todos los Colaboradores que fueran vestidos con trajes típicos de los países que representaban, a modo de transmitir las costumbres y tradiciones, lo cual Él consideraba de suma importancia. Mientras tanto, sobre un escenario se bailaban las danzas tradicionales, de la misma manera en que se sigue haciendo hasta nuestros días.

Muchísima gente se veía involucrada en la organización de la Fiesta. Las señoras preparaban cada una en sus casas, cantidades de tortas y tartas que entregarían a su Colectividad, como aporte personal y en calidad de donación, al solo efecto de dar brillo a la Fiesta. Mientras tanto, otros integrantes de cada Colectividad se turnaban para atender cada stand. Todo se hacía ad-honorem. Se trabajaba muy fuerte y con mucho compromiso.

Muy importante era la persona del Locutor, ciertamente ocuparía un lugar preponderante en el escenario. De él dependería la animación de la Fiesta. Esta persona debía reunir ciertas condiciones (decía Franzgrote), y a su vez debía ser capaz de interpretar las voluntades de tan variado conjunto de personajes. Así es como en la persona de ARNALDO VELAZQUEZ se resume la historia que hoy lleva 27 años. Por lo visto ha sabido ganarse el galardón, siendo parte del ‘inventario’ de Colectividades!

En 1980, durante la intendencia de Osmar Barberis, se crea el ‘Paseo de las Colectividades’ sobre la calle Moreno, con la presencia de la bandera Argentina, más seis banderas europeas.

Desde el año 1981 al año 1986, la Fiesta se hizo en el gimnasio del Colegio Don Bosco, en la esquina de las calles Moreno y Frey. En el año 1987 se vuelve a Bomberos Voluntarios, y desde entonces se realiza en forma ininterrumpida en ese lugar (salvo en al año 1989, que no hubo fiesta por razones organizativas).

Con el correr de los años, se incorporaron las Colectividades de los Vascos, Croatas, Austríacos, Rusos y Húngaros. Desde el año 1987, son 11 los países europeos que conforman el grupo actual. Creció la Fiesta y también el esmero en la preparación de los bailes y trajes tradicionales, contando ahora cada Colectividad con un grupo que la representa.

En el año 1988 se crea una Comisión de Colectividades, conformada por un presidente, una secretaria y un tesorero, y se nombran dos Delegados en representación de cada club, o sea un total de 22 personas abocadas a la organización de la Fiesta.

En el año 1996 se forma la ‘Asociación Civil Amigos de las Colectividades Europeo-Argentinas’, integrada por dos Delegados de cada Colectividad, siento la responsable de coordinar la organización de la ahora tradicional gran Fiesta.

Desde ese mismo año, participa como grupo invitado, el Grupo Folklórico Tolkeyen de Bariloche, con danzas folklóricas Argentinas, creando un ambiente de especial brillo y alegría.

Cabe destacar que todas las personas que trabajan en la Fiesta, tanto los miembros de la Asociación que organiza la Fiesta, como los bailarines, las personas que preparan y ofrecen las comidas típicas, más un sinnúmero de colaboradores, realizan sus tareas ‘ad honorem’, y con el único propósito de mantener y transmitir las costumbres y tradiciones que trajeron consigo sus padres y abuelos.

En el año 2002, con el país sumido en una profunda recesión económica y alto índice de desempleo, se dudó de la realización de la Fiesta. Finalmente se resolvió celebrarla en homenaje al Centenario de la Fundación de Bariloche, y donar la totalidad de las utilidades a los Comedores comunitarios de la ciudad. La Fiesta se organizó con espíritu solidario, algunos proveedores colaboraron y resultó un gran éxito.

El fin único de esta ‘Fiesta de Colectividades’ es netamente cultural. Con ese propósito se han traído y se siguen trayendo distintos grupos de baile de Colectividades europeas residentes en distintos lugares de la Argentina, alimentando así el intercambio cultural, dándole oportunidad a esos otros grupos de lucirse sobre nuestro escenario.

Presidentes de la Comisión Organizadora de la Fiesta de las Colectividades Europeo-Argentinas. Desde el año 1978 al año 1986 ( durante los primeros ocho años ) no hubo presidente en la comisión organizadora de la Fiesta de las Colectividades. Durante esos años actuaba como Coordinador General el Sr. Gerónimo Franzgrote de la colectividad Suiza.

A partir del año 1987 se cuenta con una comisión directiva con 22 miembros. Presidentes fueron: Horst Golisch 2 años, Miguel Contizza, Carlos de Napoli, Schellenberg, Jorge Anfuso 2 años, Sergio Trochine 2 años, Mausi Kratzmaier, Martin Enevoldsen, Felipe Sufija, Gerardo Magenschab 2 años, Roberto Strauss, José Calvo 2 años.

Entre los personajes que se destacaron podemos nombrar en un merecido primer lugar a GERÓNIMO FRANZGROTE; luego, Juan Murgic, Manuel García, Eustacio Laspeñas, Oblak, Francisco Pirker, Mausi Kratzmaier, Sr. y Sra. Von Rennenkampf, Emilio Salinas, Victor Beletzky, Susana Besenyi, Fco. Halbritter, Andrés Lamuniere, Dolores Fallada, Lili Caggiano.

Siempre ha estado presente en la Apertura de la Fiesta, la Banda de la ESCUELA MILITAR DE MONTAÑA de Bariloche, acompañando los eventos, con los distintos himnos nacionales y canciones típicas, considerándola también parte imprescindible de la Fiesta.

Fuente: gentileza Prensa de la Comisión Organizadora de la Fiesta de las Colectividades / http://www.fiestadelascolectividadesbariloche.com

 

Fiesta Nacional de la Nieve, una celebración con historia


Desfile de Carrozas 1965La trigésima novena Fiesta Nacional de la Nieve se vive en Bariloche y en todo el país. Desde el 20 al 27 de Junio de 2009, esta celebración tan esperada por barilochenses y turistas, estará esperando la presencia en el escenario central de nuestros artistas del Trío Pentrach - Zurieta – Lucer, el Ballet Tolkeyen, Grupo Namasté y Jazmín de Luna, y de los nacionales Marcela Morelo, Catupecu Machu y Los Auténticos Decadentes.

Claro que como ha sido habitual en otras ediciones, este año también se contará, entre otras tantas actividades, con la tradicional bajada de antorchas en el Cerro Catedral, la carrera de mozos, el concurso de hacheros, el desfile del pullover, el desfile de carrozas, la carrera de esquí para periodistas, el desfile náutico por las aguas del lago Nahuel Huapi con embarcaciones totalmente iluminadas frente al Centro Cívico, la elección de la Reina Nacional de la Nieve y el show de fuegos artificiales.

Además, para esta ocasión se proyectaron actividades deportivas para toda la familia, como la “Marcha Aeróbica” y la “Prueba Atlética”, de 3 y 12 kilómetros respectivamente. Y una exposición de autos antiguos en el Centro Cívico de la ciudad.

Año tras año, la Fiesta Nacional de la Nieve mantiene su esencia, aunque se diversifican las propuestas en una suerte de trabajo mancomunado entre sus organizadores y la población de Bariloche, logrando que cada edición tenga su sello propio.

Desfile de Carrozas 1968El sentido es trabajar para que en cada edición de nuestra tradicional Fiesta, los eventos que se proponen redunden en calidad y en cantidad, ofreciendo para los barilochenses y los muchos turistas que nos visitan exclusivamente para esta fecha, un cronograma de eventos variado: desde competencias nacionales e internacionales de esquí, desfiles de carrozas por la calle principal de la ciudad, festivales folklóricos, concursos de tejidos regionales, de exquisitas tortas, la puesta en escenario del show central de la Fiesta, elección de la Reina Nacional de la Nieve, hasta fuegos artificiales.

La Fiesta Nacional de la Nieve es uno de los acontecimiento más relevantes para la comunidad de Bariloche, acompañados de otros eventos tradicionales como la Navidad Coral que anualmente acontece en la Catedral de Bariloche, las Colectividades Europeo Argentinas y Latinoamericanas que transcurren durante tres días consecutivos y donde desfilan miles de visitantes, y la Fiesta Nacional del Curanto en Colonia Suiza, ocasión en que residentes y turistas se acercan a la colonia para degustar la típica comida de origen mapuche.


Fiesta con identidad histórica

De modo que todo tiene un principio, compartimos con ustedes la historia de nuestra Fiesta Nacional de la Nieve.

Desfile de Carrozas 1968Como en tantos otros sucesos que fueron construyendo la historia de nuestra ciudad, Parques Nacionales fue protagonista e impulsor de la “Primera Fiesta de la Nieve”. Sucedió en el año 1945 y tuvo como sede el Cerro Catedral. Contó con importantes eventos deportivos y culturales, destacándose principalmente la presencia del triple campeón mundial de esquí, Stein Eriksen.

Luego de 10 años, la organización de la Fiesta de la Nieve fue compartida con la Dirección Municipal de Turismo. Ésta y Parques Nacionales incluyeron en el programa el 23º Campeonato Argentino de esquí y 23º Kandahard de los Andes.

En 1966 se incorporó, por primera vez en el evento, el desfile de carrozas que luego se transformaría en tradición. Además, se añadió la retreta del desierto, el concurso de esculturas de nieve y la casería del zorro sobre esquís, entre otras cosas.

Año tras año, y hasta 1970, la cantidad y calidad de los eventos que se programaban para la Fiesta eran mayores, instaurando competencias nacionales e internacionales de esquí, desfiles de carrozas, festivales folklóricos, elección de la reina de la nieve y del chocolate, exhibiciones de acrobacia aérea, muestras artesanales, concursos de tejidos regionales, de hacheros y competencias automovilísticas.

La celebración cívica ya había trascendido el espacio de la ciudad para convertirse en un evento de reconocimiento nacional. Finalmente, en 1971, año en que fue destituido el presidente Levingston y reemplazado por Lanusse, por Decreto 1580/71 del Poder Ejecutivo de la Nación se determinó que San Carlos de Bariloche fuera la sede de la I Fiesta Nacional de la Nieve. La organización estuvo a cargo de la Dirección Municipal de Turismo.

Anualmente, decretos del Poder Ejecutivo Nacional ratificaron a Bariloche como la sede del evento, y en 1978 la Provincia de Río Negro estableció la creación e integración de la Comisión Permanente Organizadora de la Fiesta de la Nieve.

En 1979, desde el gobierno central se declaró a Bariloche como sede permanente del evento “con carácter anual y sucesivo”.

Desde ese entonces, se intensificó aún más la invitación a los vecinos y turistas que deseasen aportar ideas, con el objeto de renovar las alternativas de eventos para la fecha, preservando cuidadosamente aquellos que constituyen tradicionales ceremonias de la Fiesta Nacional de la Nieve, como la bajada de antorchas, el concurso de hacheros, la carrera de mozos, la fiesta del chocolate, el concurso del pullover, la entrega del premio “Estrella de Nieve”, el concurso de Radioaficionados, la carrera de periodistas, los espectáculos musicales, la elección de la Reina de la Nieve, los fuegos artificiales y el desfile náutico por las aguas del Nahuel Huapi con embarcaciones totalmente iluminadas frente al Centro Cívico.
 

Reinas Nacionales de la Nieve

1971- María de la Nieves Alaniz
1972- Graciela Magistrali
1973- Gianna Mislej
1974- Silvia Fernández
1975- Patricia Viviana Simari
1976- Delia Graciela Olsen
1977- Andrea Laura Raffetto
1978- Adriana Hebe Perussi
1979- Judith Elizabeth Pérez
1980- Silvina Cecilia Amarillo
1981- Laura Diana Schulz
1982- María Julia Cavalli
1983- María Verónica Abbate
1984- Marcela Benditti
1985- Vanesa Regina Aveggio
1986- Silvina García Larraburu
1987- Paula Carola Gómez
1988- Mora Barber
1989- Daniela Echevarría
1990- Victoria Rechencq
1991- Natalia Gludovatz
1992- Carola Trocho
1993- Laura Ruiz
1994- Bárbara Shoffeld
1995- Cinthia Diomedi
1996- Natalia Gutiérrez
1997- María Santos
1998- Wanda Rechencq
1999- Alejandra Pintos
2000- Valeria Imhoff
2001- Andrea Zapata
2002- María Florencia Alonso
2003- Yanina Burini
2004- Ana Laura Barrandeguy
2005- Maitén Alonso
2006- Nancy Huinchaqueo
2007 – Silvina Orellana Minder
2008 – Gabriela Castañon
 
Fuente: Secretaría de Turismo de San Carlos de Bariloche y sitio web oficial de la Fiesta Nacional de la Nieve www.fiestadelanieve09.com.ar
 

Historia de la publicidad audiovisual en Bariloche

La publicidad gráfica en San Carlos de Bariloche, como la concebimos en la actualidad,  nació en la década del 20 a través de una guía telefónica. Por aquella época sólo había 100 teléfonos y una pequeña guía mostraba las primeras publicaciones de publicidad.

Posteriormente, y a lo largo de la historia, se incorporaron a la ciudad varios periódicos, donde también se valían de la publicidad, aunque pocos de ellos sobrevivían mucho tiempo.

En el medio radial, la precursora fue la radio LU8, que nace el 11 de octubre de 1943. Tenía publicidad y estaba abocada al servicio social. El traspaso de LU8 a LRA 30 Radio Nacional Bariloche ocurrió un 16 de septiembre de 1981.

La primera FM que tuvo Bariloche fue Del Lago FM, instaurando un rubro y un lenguaje nuevo para el mundo de la comunicación y concretamente de la publicidad. A partir de allí y con la inserción de otras frecuencias radiales, se produjo el auge de la publicidad, con el desafío de realizar piezas para radio distintas.

La historia de la publicidad televisiva de Bariloche se quedó sin sus antecedentes más antiguos. Un incendio en el viejo Canal 6, sobre calle Elflein, en 1982, prácticamente consumió todo el material publicitario y no quedaron registros. Tampoco se cuenta con libros o documentos sobre la publicidad audiovisual. La historia verbal es la fuente que transmitió a lo largo del tiempo los inicios de esta técnica.

La publicidad televisiva en Bariloche comenzó en 1966, cuando nació el primer canal de televisión: Canal 3. Era televisión por cable, y su sustento se basaba en la publicidad. Por aquella época, los comerciales eran placas leídas en vivo.

Hacia finales de la década del 60, se incorpora una cámara de 16 milímetros. Esta nueva tecnología permitía salir y filmar los frentes de los locales y, dependiendo de la luz que imprimiera en el celuloide, a veces se filmaba el interior. Entre las primeras “agencias” de publicidad se encontraba Delfín, que apareció a principios de los años 70. Estas agencias no estuvieron mucho tiempo, hacían publicidad para la televisión y también para la radio. Con el tiempo aparece Estudio B, en la misma década, que es un desprendimiento de la televisión.

La transformación de Canal 3 de cable a Canal 6 se produjo en 1978, con el mundial de fútbol. Bariloche necesitaba un canal abierto para llegar a toda la población. El mundial coincidió con la llegada a la ciudad de los primeros videos cassettes, videos tapes. Esta cinta que se podía grabar significaba toda una novedad. Esto permitió comenzar a hacer filmaciones o grabaciones en exteriores, se empezaron a armar estudios de grabación de televisión para publicidades.

Finalizando los 70 y comenzando la década del 80, ya habían tres agencias de publicidad: Estudio B, Ripka publicidad que después fue Magenta, y Delfín que luego se transformó en Saliva producciones. Estudio B era conformado por cuatro dueños cuyos apellidos comenzaban con B (Boragina, Bozzolo, Bolangelino y Blanco). Fue una agencia importante durante muchos años, aunque no era la única. Más tarde, con la llegada de nuevos profesionales, Estudio B quedó chico para tanta gente, por lo que se abrieron nuevas puertas.

Los años posteriores vieron nacer de Estudio B a Magenta, Susana Parra, Rubén Xicarts, y Rodolfo Bozzolo.

Bozzolo fue uno de los fundadores de Estudio B, más tarde se encontró con Jorge Laplume en Magenta. Posteriormente, en el 90, formaron Píxel; en 1995 cambió el nombre a BLV porque tenían otro socio, y desde principios del 2000, inauguraron formalmente BL.

Luego desaparece Magenta. Y con la aparición de nuevas agencias, Estudio B quedó con un perfil más bajo.

La primera animación computarizada en Canal 6 fue en 1991 por Píxel/BLV. (Institucional Píxel Publicidad).

En el año 1995 aparece RX, fundada por Ruben Xicart. Esta nueva propuesta coincidió con un cambio técnico: de los años 70 que se trabajaba en analógico y con sistemas que se fueron perfeccionando relativamente, hasta la aparición del digital en Bariloche.

RX comenzó funcionando como productora de televisión, no como agencia, motivados por una posible integración y ampliación de cambio en Canal 6. Se iba a pasar del sistema analógico al digital, mejorar su estructura creativa y artística en cuanto a promociones, programación y contenidos, pero se frustró.

En un programa especial, titulado “Bariloche se vende”, transmitido por Canal 6 el 3 de diciembre de 1999, recopilaba los últimos 20 años de la publicidad local. Realizado por la agencia RX Producciones, surgió como homenaje al día de la publicidad, el 4 de diciembre.

Entre las más importantes publicidades recopiladas, destacaron conceptos económicos e intelectuales: “Actualmente la capacidad de inversión en Bariloche no es la misma que tiene una gran empresa en la Capital Federal o en el Gran Buenos Aires. De todas maneras, con el bajo presupuesto que cuentan los publicitarios locales, es notorio y destacable el nivel de las realizaciones que están logrando”, decía el periodista Gastambide. De esta historia que sólo tiene material desde el año 80, también hicieron alusión del comercial que más impactó en la ciudad, el de Casa Palm para el mundial de fútbol Francia 1998. “Bariloche es capaz de crear muy buenas ideas.”


Fuente: Capone Huizenga Mariano y Gómez Silvina Verónica, tesis “La publicidad televisiva de Bariloche: su influencia en la población local”, Bariloche, 2003.

 

UNIVERSIDAD FASTA DE BARILOCHE


DESDE 1995, EDUCANDO EN LA PATAGONIA

La Universidad de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA) llegó en 1995 a la Ciudad de San Carlos de Bariloche, y desde ese entonces, ha dado respuesta a la creciente necesidad educativa de la región patagónica.

Camino al andar
El 16 de agosto de 1991, el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación autorizó, por Resolución N° 456/91, la creación de la Universidad FASTA. El 10 de abril de 1992 se llevó a cabo la inauguración oficial de la Sede Central, en la ciudad de Mar del Plata. El 6 de Octubre de 1994, por Resolución N° 2588/94, se otorgó la aprobación para la puesta en funcionamiento de la Subsede Universitaria en la ciudad de Bariloche, concretando el inicio de su actividad a comienzos de 1995. Por Decreto Presidencial N° 927/05 obtuvo la autorización definitiva.

En sus comienzos, la Universidad funcionó en las instalaciones del Colegio Primo Capraro, pero desde el 2003 inauguró su edificio propio, en Avenida de los Pioneros 38, a pocas cuadras del centro de la ciudad.

Proyecto educativo
La Universidad FASTA está inspirada en los principios católicos, entendiendo el valor de la persona y su trascendencia religiosa, social y política como núcleo de su formación humanística. Su patrono, Santo Tomás de Aquino, marca el camino, sintetizando armónicamente Fé y razón, Fé y cultura, buscando dialogar más que dogmatizar.

Se trata de una Institución comprometida en la formación científica e integral de todos sus integrantes. Por ello sus principios se construyen primando lo espiritual sobre lo material, lo trascendente sobre lo inmanente, lo moral sobre lo técnico, lo político sobre lo económico, el derecho natural sobre los racionalismos positivistas y autoritarios, el honor sobre la comodidad y el éxito, intentando orientar el desarrollo y progreso de la sociedad a la perfección del hombre.

Estos principios son los que la Universidad ha propiciado como línea conductual, con vista a tener una presencia comprometida en nuestra sociedad, entendiendo a la comunidad educativa como una existencia orgánica, con la fuerza de una cultura trascendente y universal, es decir, plenamente universitaria.

La propuesta educativa que transversalmente ha cimentado la Universidad FASTA se trasluce en la construcción de la interioridad (ámbito de la vocación), desde la cual se asume la construcción de la temporalidad (ámbito de la profesión). Esto constituye la piedra angular del estilo educativo de esta Universidad. Es un modo que procura formar a hombres y mujeres de su tierra y su tiempo, pero abiertos a lo universal de la cultura y a lo eterno de la verdad.

Estilo que cientos de alumnos de Bariloche y alrededores han elegido durante estos 14 años de educación superior. La primera promoción se concretó en el año 2000, y desde ese entonces, ya son 191 los egresados de la Universidad FASTA Bariloche.

Oferta académica
En la actualidad, cuenta con 643 alumnos activos, en las Facultades de Humanidades, Ingeniería, Ciencias Económicas y Ciencias Jurídicas. La oferta académica ha acompañado la demanda creciente de educación superior en la región, por lo que hoy dicta las siguientes carreras con sus respectivos títulos intermedios:

Humanidades:
Licenciatura en Comunicación Social
Tecnicatura en Medios Audiovisuales
Psicopedagogía

Ingeniería:
Ingeniería en Informática. Título intermedio: Técnico en Informática / Analista en Informática
Licenciatura en Sistemas. Título intermedio: Programador Universitario
Tecnicatura en Higiene y Seguridad en el Trabajo

Ciencias Económicas:
Licenciatura en Administración de Empresas. Título intermedio: Técnico en Administración
Contador Público. Título intermedio: Técnico Universitario en Contabilidad

Jurídicas:
Abogacía. Título intermedio: Procurador

Asimismo, la Universidad ha articulado los medios necesarios para ampliar su oferta educativa y atender a otras modalidades de educación, ofreciendo las siguientes capacitaciones a distancia:
Carrera Universitaria Martillero y Corredor Público
Diplomatura en Gestión del Comercio Minorista
Diplomatura en Gestión Hotelera Gastronómica
Diplomatura en Planificación y Gestión Turística Local
Curso Experto Universitario en Gestión Documental y Administración de Archivos


La Universidad FASTA tiene plena conciencia de su historia reciente, alegre por el crecimiento notable desde su inserción en la ciudad de Bariloche, reflejado en la amplia aceptación de su proyecto universitario. Ello a pesar del complejo escenario externo que afecta a todo el subsistema de enseñanza privada.

Desde Bariloche, la Universidad FASTA da respuesta a la región patagónica, comprometiéndose con la idea de permanencia, afianzando a los jóvenes en su crecimiento junto a su comunidad, para evitar la desvinculación con su medio y afianzar el arraigo en la región.



Fuente: Universidad FASTA
Av. De los Pionero 38. S. C. de Bariloche
Tel – Fax: (54-2944) 420567
www.ufasta.edu.ar / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
 

Cada 7 de mayo el Ski Club Bariloche celebra un nuevo año de trabajo sostenido por el deporte y fundamentalmente por el esquí.

Allá por el año 1966 se conformó un equipo de amantes de la actividad del esquí, quienes fundaron la institución. El objetivo consistía en lograr que todo el pueblo de Bariloche tuviese la posibilidad de practicar el esquí, continuando con la idea de Catalina Reynal, quien dio apoyo a esta iniciativa.

Desglosando el objetivo principal, lo que aquellos hombres se proponían alcanzar era el aprendizaje del deporte, tanto en escuela como en el nivel de competencia.

Desde ese momento y hasta el día de hoy, se conserva ese principio de orientar sus acciones hacia el deporte y exclusivamente al esquí, perfilándose como una institución con un rumbo claro y concreto.

Su actual director, Lille Enevoldsen, es un hombre netamente dedicado a la actividad del esquí. Miembro FIS y campeón argentino, Enevoldsen ha formado a cientos de personas que cuyos logros han enarbolado la bandera del Ski Club Bariloche en cada podio de competencia.

La comisión Directiva está integrada por Sergio J. Dutschmann (Presidente), Carlos Lebermann (Vicepresidente), Claudia Sosa (Secretaria), Lucía Martínez (Prosecretaria), Angela DÍaz (Tesorera), Carlos Fontana (Protesorero), Daniel Balduini (Vocal Titular), Claudio Ardenghi (Vocal Suplente), Gabriel Rosa (Revisor de Cuentas Titular), Jacqueline Schwartz (Revisor de Cuentas Suplente).

En la actualidad cuenta con 52 instructores activos, quienes año a año tienen la tarea de la enseñanza de este deporte de montaña a un público cada vez más numeroso y más exigente.

Tal es así que este Club reconocido por A.A.D.I.D.E.S., cuenta con una sede en el centro de la ciudad, y un Refugio en la base del Cerro Catedral, con un espacio destinado a guardaesquíes, y un restaurant, para garantizar un servicio completo a  sus socios.

El Ski Cub Bariloche es una escuela que se divide en 7 áreas, cada una de ellas con un enfoque y un objetivo distintos:
   
Pollitos: para los más chiquitos, alumnos de 4 y 5 años.  Iniciación a la práctica del esquí.

Escuela: alumnos de 6 a 10 años que no aspiran a la competición. Grupos reducidos a fin de garantizar la calidad y máxima eficiencia en horas de esquí.

Intesivos: alumnos de 6 a 10 años que apuntan a la competición. Es el área de enseñanza que se encarga de la Iniciación Deportiva, con diferentes orientaciones: Competición – Perfeccionamiento - Free Style.

Perfeccionamiento: alumnos de 10 a 14 años, que busquen perfeccionar su estilo, esquiar fuera de pista, ir a otros centros de esquí, realizar excursiones a refugios disfrutando de la montaña. R.P.M. - Perfeccionamiento – Free Style.

Competición: cadetes de 10 a 14 años, con docentes compuestos por un equipo interdisciplinario de entrenadores, preparador físico y otros profesionales, realizando planificaciones a mediano y largo plazo.

Cóndores: para adultos, con paquetes adecuados para cada socio, precios de residentes club, clases individuales, grupales o en familia.

Snowboard: de 5 años en adelante. El área de snowboard es una incorporación bastante reciente en la institución. Los objetivos del área consisten en que el alumno se sienta parte de un grupo donde pueda compartir experiencias y esté contenido; que logre deslizarse sobre una tabla de snow board recorriendo todo el cerro, lograr autonomía en la montaña, experimentar todos los medios de elevación del cerro, explorar lugares poco visitados, iniciación en free style y border-cross, y participar de las salidas que el club organiza.


 
Para mayor información brindamos los datos de contacto con la Institución:

Sede del Club: Calle Juramento 140 - CP: 8400 - San Carlos de Bariloche
Teléfono: 02944 - 431414
Email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 

BREVES HISTÓRICAS DE NUESTRA CIUDAD

PARQUES NACIONALES
La República Argentina ha sido el tercer país de las Américas en crear un Parque Nacional. Primero fue Estados Unidos y luego Canadá. Por decreto del presidente Julio Argentino Roca del 1 de febrero de 1904, la Argentina tendría su Parque Nacional, al aceptar la donación con ese cargo efectuada por el Dr. Francisco Pascasio Moreno.
Esto no se concretó hasta la promulgación de la ley 12.103, ocurrido el 9 de octubre de 1934, elaborada por el Dr. Exequiel Bustillo a instancias de la Comisión de Parques Nacionales presidida por el Dr. Ángel Gallardo. Este último instituyó el régimen de funcionamiento de estas áreas y creó el Servicio de Parques Nacionales como una administración autárquica, a la que designó su autoridad de aplicación.
La nueva Administración de Parques Nacionales, bajo la conducción del Dr. Exequiel Bustillo y luego del Dr. Luis Ortiz Basualdo, se basó en una política expeditiva. Tal es así, que gran parte de las obras de infraestructura existentes en estos parques hasta el día de hoy (caminos, muelles, casas de guardaparques, instalaciones de cada una de las intendencias y hoteles), fueron realizadas en esa etapa inicial.
La Administración, además, puso en marcha una obra civilizadora, construyendo edificios públicos  como escuelas, iglesias, hospitales y estaciones ferroviarias, en los pueblos de Iguazú, Villa la Angostura, San Martín de los Andes y San Carlos de Bariloche.

FRANCISCO PASCASIO MORENO
Francisco Pascasio Moreno, inmortalizado como el Perito Moreno, nació un 31 de mayo de 1852, en la ciudad de Buenos Aires y en el seno de una familia acomodada. Era científico, educador y legislador.
Sus dos pasiones eran la naturaleza y los viajes, a las que se dedicó casi toda su vida. El interés por conocer el sur, investigar la formación geológica del continente, su flora y su fauna, su historia natural y los indígenas, lo llevó a la Patagonia. En 1873 y 1874 hizo sus primeros viajes por regiones entonces inexploradas. Luego atravesó la Patagonia de océano a océano y se contactó con las naciones indígenas, estudiando su pasado y sus orígenes. En 1876 viajó al extremo sur de América, revelando de a poco el misterio que cubría a la enorme extensión de naturaleza. Llegó al lago Nahuel Huapi, donde enarboló la bandera argentina. En 1879 volvió a la Patagonia septentrional.
Ya reconocido por sus exploraciones y estudios a nivel internacional, fue nombrado perito oficial argentino en el conflicto limítrofe con Chile. Viajó a Londres para facilitar el laudo arbitral de la Reina de Inglaterra y argumentar limitaciones territoriales, que permitieron recuperar para el país una gran superficie.
En 1903, en homenaje nacional por sus trabajos periciales en la frontera con Chile, recibió 25 leguas fiscales de tierras en la Patagonia, de las que donó tres leguas al gobierno para la fundación de Parques Nacionales. Así surge el primer Parque Nacional Argentino.
En 1934, a través de la Ley 12.103, se determinó la creación de la Dirección Nacional de Parques Nacionales. Esta primera zona de reserva se llamó Parque Nacional Nahuel Huapi.

DR. EXEQUIEL BUSTILLO
Fue el primer administrador y presidente del Parque Nacional Nahuel Huapi. En el marco de una iniciativa por afirmar la soberanía nacional, se idearon una serie de acciones políticas que comenzó con la creación de la Dirección de Parques Nacionales.
La nueva Administración de Parques Nacionales, bajo la conducción del Dr. Exequiel Bustillo, estuvo signada por una labor incasable y constante que se demuestra en numerosas obras de infraestructura que siguen estando en nuestros días. Entre las atribuciones que la ley fijaba, figuraba la de fomentar el turismo, razón por la que se comenzó a pensar en la edificación de hoteles y villas turísticas, e instaurar servicios de transporte lacustre. Asimismo, la Administración tenía como premisa concretar una obra civilizadora, construyendo edificios públicos.
Promediando el año 1936, a instancias del Dr. Exequiel Bustillo, y con la dirección profesional del arquitecto Alejandro Bustillo en colaboración con el arquitecto Ernesto De Estrada, se realizaron importantes obras.
El Templo Mayor, el Centro Cívico, el hotel Llao Llao, la capilla San Eduardo, el edificio de la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi, la hostería Nacional de la Isla Victoria, la estación del ferrocarril, el Hospital Zonal, entre otros, constituyen la materialización de una política que consistía en lograr un asentamiento poblacional con sello turístico, encarada por el Dr. Bustillo.

EL CENTRO CÍVICO DE BARILOCHE
Conforme la época en la que se pensaba un Bariloche con entidad y estilo propio, en vistas a un turismo de nivel nacional e internacional, y sirviendo las obras de infraestructura como parte de una política que instaba a posicionar esta zona de la Patagonia como asentamiento poblacional, en el año 1936 comenzaron a diseñarse elementales obras.
Así Bariloche tuvo el privilegio de convertirse en poseedor del primer centro cívico del país, inaugurado el 17 de Marzo de 1940. Fue una obra proyectada por el arquitecto De Estrada, realizada por la empresa christiani – Nielsen y construida por un equipo de obreros y técnicos locales, de Buenos Aires y de Chile.
Los materiales que se utilizaron para su construcción fueron hormigón armado con revestimientos en madera de ciprés, alerce y piedra toba carbónica color verde. Se define como una arquitectura que evidencia sensibilidad y conocimiento de la zona, puesto que sus materiales responden a nuestro entorno.
Su forma de “U” responde a un diseño que busca la amalgama entre la creación humana y la naturaleza, permitiendo destinar un espacio libre parquizado que da hacia el lago Nahuel Huapi, logrando una apertura paisajística asombrosa.
Alrededor de la plaza denominada Expedicionarios al Desierto, se ubicaron los edificios de la Comisaría, el Correo y telégrafo, la Aduana, el edificio de Turismo, Municipalidad, Museo y la Biblioteca. También funcionó allí un Salón de Té, pensado para dar vida y movimiento social al complejo.
En el centro de la plaza, cubierta con pavimento de piedra laja, se encuentra el monumento al general Julio Argentino Roca, una estatua realizada en bronce por el escultor Emilio Sarniguet. También se ubican un mástil y un cañón.
Según el arquitecto De Estrada, en todo emprendimiento de estas características debía generarse un espacio principal. Por ello el edificio de la Municipalidad culmina con una torre, en la que se encuentra un enorme reloj que marca cada hora con campanadas, y a las 12 y a las 18 horas, deja aparecer 4 figuras representativas de la zona: el indio, el misionero, el conquistador y el labrador.
Los arcos del edificio que ocupa el museo, realizados en piedra, dan inicio a la calle Bartolomé Mitre, arteria principal de la ciudad.

HOTEL LLAO LLAO
Del mismo modo y por igual motivo que se concretaron las primeras obras más importantes de nuestra ciudad, se comenzó con la construcción del Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche.
Para acompañar este espectacular proyecto, la entonces aldea de montaña que hoy es Bariloche debía pensar para su futuro inmediato un contexto urbanístico acorde a semejante aspiración. Se dotó a la población de agua corriente y cloacas. En 1938 se pavimentaron las primeras 12 cuadras del ejido urbano. Se ejecutó la construcción del Centro Cívico, la edificación y urbanización de la costa del lago hasta Llao Llao. El plan progresista incluía oficinas para correos, telégrafos, farmacia, sucursal del Banco Nación y cancha de golf en las cercanías.
En el año 1936 comenzó la obra de construcción del hotel, proyecto elaborado y ejecutado por el Arquitecto Alejandro Bustillo, hermano de entonces presidente de Parques Nacionales.
El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. El 26 de octubre de 1939 un voraz incendio lo dejó totalmente destruido en tan sólo cuatro horas; pero meses después, y gracias a la diligencia del Dr. Bustillo, se dio inmediato inicio a las obras de reconstrucción. El 15 de diciembre de 1940 fue nuevamente inaugurado. Hasta el año 1974 en que el hotel fue cerrado merced a políticas erráticas, y discusiones sobre su privatización, fue sitio elegido de familias adineradas de todas partes del mundo.
En 1991, el Llao Llao se privatizó nuevamente. La empresa Llao – Llao Holding lo renovó íntegramente, respetando la concepción original del arquitecto Bustillo. El 3 de julio del año 1993 se inauguró nuevamente bajo el nombre de Llao Llao Hotel & Resort. Y en 1997 la propiedad fue adquirida por sus actuales dueños, el grupo IRSA y Sutton.

 

FUNDACION BARILOCHE
46 AÑOS DE ENSEÑANZA E INVESTIGACION CIENTÍFICA


El 28 de marzo de 1963 se creó la Fundación Bariloche, una institución privada sin fines de lucro, que tuvo que sortear obstáculos más extremos durante el período de la dictadura en nuestro país, y salió adelante. Promueve la enseñanza y la investigación científica en todas sus ramas, primando la libertad académica.


Repasando su historia

La creación de la Fundación Bariloche, allá por el año 1963, resultó de la inquietud de un grupo de científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de empresarios. Asimismo, confluyeron en este proyecto las experiencias de la Fundación Di Tella, y del Instituto de Investigaciones Bioquímicas.

Desde su inicio ha pregonado el trabajo responsable, sobre la base de una sólida cultura humanista y dentro de los principios democráticos, enarbolando el respeto irrestricto de la libertad académica.  Su razón de ser tiene como finalidad trasladar la experiencia y los resultados de sus investigaciones a la sociedad, contribuyendo con la realización de actividades de investigación, enseñanza de postgrado y creación.

Hasta mediados de la década de 1970 la Fundación se componía de un Consejo Directivo, un Consejo Asesor, la Presidencia Ejecutiva, una Gerencia de Administración y una Gerencia de Desarrollo. Gradualmente se conformaron grupos de trabajos en ciencias naturales, ciencias sociales y arte.

En la década del 70, la institución ya contaba con un Departamento de Matemática, con tres programas: matemática aplicada, estadísticas e investigación en operaciones; Departamento de Biología, con programas de bioquímica y microbiología vegetal; Departamento de Recursos Naturales y Energía, con tres programas: geología, ecología y economía de la energía; Departamento de Ciencias Sociales, con programas de investigación en filosofía y política, movimientos laborales, sociología política, problemas socio-económicos del desarrollo; Departamento de Música, con dos programas: capacitación e interpretación de música de cámara y difusión musical (el primero de ellos dio vida a la Camerata Bariloche).

Cerca de 200 personas llegaron a integrar el plantel de la Fundación, entre investigadores, becarios y técnicos y personal administrativo. Fue en esa época que la labor de investigación fue muy fructífera, destacándose, entre otros, la instalación de la primera computadora disponible en el centro de la ciudad de Bariloche. Por otra parte, el departamento de Ciencias Sociales fue pionero en el uso de recursos cuantitativos para la investigación social en nuestro país.

La Fundación se sostenía, principalmente, gracias al subsidio del Estado Nacional. A partir de 1976, con el comienzo de la dictadura, el gobierno militar instó a despedir a algunos investigadores y controlar el contenido de las investigaciones, hecho que modificó drásticamente la situación de la Fundación. Pese al enorme riesgo que ello implicaba, no aceptaron estas condiciones y a fines de ese mismo año, tuvieron que vender terrenos que habían adquirido para construir un campus, para indemnizar a todo el personal.

Ese riesgo se volvió realidad tangible, y en los años que siguieron la Fundación quedó reducida a unas 15 personas. Aun así, mantenía el compromiso y el desafió de continuar, iniciando una etapa con los mismos objetivos pero con una organización diferente y reducida. Algunos Departamentos se mantuvieron, otros se reestructuraron y finalmente, hubo los que se desintegraron. Las actividades que no desaparecieron se transformaron en nuevos grupos integrados o asociados a la institución.

Además de la convicción y el compromiso sostenido de sus integrantes, la continuidad institucional en esos tiempos se debió a la cooperación de organizaciones internacionales públicas y privadas.

A partir de 1983, comenzó a recibir nuevamente estímulos oficiales, todo ello en el marco del advenimiento de la democracia. Atrás quedaron las amenazas que buscaban soslayar la autonomía académica.

Ya desde fines de 1980 los grupos de investigación se reorganizaron nuevamente. En 1990 se creó el Programa de Filosofía, abocado a la investigación y la enseñanza de postgrado en distintas áreas de la filosofía. En 1994 fue creado el Programa de Calidad de Vida que dotó de nueva entidad a las investigaciones acerca del grado de excelencia de vida de la población de Bariloche, y de la Provincia de Río Negro, en particular, y de Argentina, en general. Ese mismo año se conformó el Programa de Medio Ambiente y Desarrollo, dando continuidad a la temática ambiental que venía desarrollando. La biblioteca de la Fundación, especializada en tema de energía, economía energética, medio ambiente y ciencias sociales, se llama desde el 2003 “Carlos E. Suárez, nombre de quien fuera presidente de la institución.


La actualidad de la Fundación Bariloche

La institución desarrolla un amplio programa de estudios relacionados con la problemática del desarrollo humano y social, en particular en relación con el ambiente, la energía y el desarrollo urbano, y extiende su acción a áreas de investigación básica y aplicada en temas de interés nacional y regional.

Cuenta con cuatro programas:

1.Calidad de Vida, cuya finalidad es generar conocimientos aplicados y reflexión teórica acerca del grado de excelencia de vida de la población de Bariloche, de la Provincia de Río Negro y de Argentina. Las temáticas cubren la vivienda y hábitat, el ordenamiento territorial, el desarrollo sustentable, la pobreza en referencia al acceso a bienes y servicios y a los ingresos, diferencias y desigualdades, la calidad de vida y la calidad del ambiente, la participación en los procesos de rehabilitación de cascos históricos, la movilidad territorial de la población, la gestión de la urbanización en ciudades turísticas, gobernabilidad y medio ambiente, planeamiento estratégico, entre otras.


2.Energía, a cargo del Instituto de Economía Energética, orientado al desarrollo de actividades de investigación básica y aplicada, capacitación, difusión y asistencia técnica en el campo de la economía, planificación y política energética y su vinculación con las dimensiones social y ambiental. El objetivo es evaluar el papel de los sistemas energéticos en su articulación al desarrollo sustentable, abordado por un equipo multi e interdisciplinario integrado por profesionales de diversas ramas de la ciencia y la tecnología.


3.Filosofía, con el propósito de desarrollar actividades de investigación y publicación, enseñanza de posgrado, formación de recursos humanos, organización de congresos y seminarios, divulgación, en distintas áreas de la filosofía, en particular epistemología. Desde 1998, el Programa ha desarrollado diversos proyectos de investigación financiados por el CONICET. También ha participado de un proyecto del programa ECOS con el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y con la Universidad de Paris I. Desde 2002 el Programa es sede de una Cátedra UNESCO de Filosofía. El titular de la misma es el director del Programa y su responsable adjunto es el Dr. Francisco Naishtat.


4.Medio Ambiente y Desarrollo, cuya intención es dar continuidad a las actividades sobre temas ambientales que la Fundación había desarrollado desde sus inicios, integrando los aspectos socioeconómicos vinculados con las decisiones que influyen sobre el ambiente, entendido éste en un sentido amplio, y enfatizando las cuestiones relacionadas con los procesos de desarrollo económico y social. Este programa tiene un enfoque interdisciplinario, aunque el abordaje científico-técnico de los temas a tratar pone especial énfasis en una visión social, aplicando las herramientas de la economía a la comprensión de los problemas, desafíos y oportunidades del aprovechamiento humano del ambiente.

Fuente: www.fundacionbariloche.org.ar

 

Arquitecto Alejandro Bustillo, el hombre humanista

Alejandro Bustillo es uno de los arquitectos más importantes de la Argentina, cuyas obras se materializaron con la fuerza del diseño, buen gusto y excelencia, dejando así un sello indiscutido en cada creación.
Artista eminente; también escultor, pintor  y un profundo pensador de la filosofía y de la historia del arte. Esta amalgama de dones le valió premios nacionales e internacionales por sus pinturas, y un reconocimiento por sus construcciones.
Se lo define como un auténtico humanista, fiel a los principios que le enseñaron sus maestros, pero asimismo moderno y contemporáneo. Su primera vocación fue la pintura, pero como tuvo 10 hijos, dejó el arte para dedicarse de lleno a la arquitectura.
Entre las más destacadas obras de arquitectura, se mencionan la sede central del Banco de la Nación Argentina, el Casino y la ornamentación de la Playa Bristol en Mar del Plata, la sede inmobiliaria Franco – Argentina en París y la residencia del Barón Be-Ker-Remy en Bruselas.
Nació en 1889 en el seno de una familia aristocrática. Se educó en el Politécnico Superior y luego en la Escuela de Arquitectura, que entonces dependía de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas  y Naturales de la UBA.
Prontamente comenzó a construir casas y cascos de estancias. Fue en el campo donde implementó un sentido pintoresquita y pictórico, jugando con las formas y los materiales de la zona. En el diseño de las residencias rurales siguió el concepto de su maestro Alejandro Cristophersen –quien consideraba que los grandes estilos eran para la ciudad y que lo rústico era apropiado para el campo.
Sus primeras obras reflejaban claramente su condición de aristócrata, puesto que se desenvolvía entre los hombres de su clase y de su generación. Pero con los años Bustillo fue simplificando sus recursos a medida que cambiaba la realidad del país. Sus obras condicen con el tenor social y político de cada época, por lo que estuvieron siempre contextualizadas con la realidad del país.
Los primeros edificios que construyó en Buenos Aires, la mayoría petites hotels y casas de renta, adaptan los conceptos compositivos del estilo beaux artes, lenguaje que con los años fue depurando hasta llegar a una arquitectura más austera, pero monumental. De entonces datan sus mayores obras como el Banco Nación, el edificio Volta y el Hotel Provincial de Mar del Plata.
Además de ejecutar maravillosas obras, escribió varios libros y artículos sobre arquitectura, estética y filosofía, éstos últimos publicados en el diario La Nación. Asimismo, fue socio activo de la Asociación Mundial de escritores y editores, el Pen Club International.
Alejandro Bustillo fallece en Buenos Aires el 3 de noviembre de 1982, a los 93 años de edad, luego de haber realizado más de 250 proyectos.
A continuación se describirán algunas de sus principales obras de arquitectura, que dieron identidad a vastos sectores de la República Argentina, en especial las que se erigieron en San Carlos de Bariloche.

Banco Nación y Hotel Provincial
El Banco Nación, considerado por Bustillo como su obra máxima, fue proyectado en 1937. La planificó tan obsesivamente que hasta mandó a hacer una maqueta de yeso, que hoy se conserva en el museo del Banco. Se basó en los cánones compositivos de la arquitectura griega. En 1944 se inaugura. 15 años después del comienzo de las obras, en 1955, queda completado el edificio.
El Hotel Provincial de Mar del Plata constituye un proyecto encargado durante la gestión de su hermano José María en el Ministerio de Obras Públicas. Éste consistía en ejecutar la nueva Rambla de Mar del Plata, y luego la urbanización de la Playa Bristol y la construcción del Hotel Provincial, obras éstas que demandaron diez años. El resultado fue una combinación de los órdenes clásicos reinterpretados según el ambiente de playa y con claras alusiones a los balnearios de la belle époque. El edificio del Hotel Provincial fue finalizado en 1946. En 1950 se creó una normativa para que los nuevos edificios vecinos mantuvieran la impronta bustilliana, con sus recovas de arcos rebajados, muros de ladrillo y piedra, entre otras especificaciones.


Hotel Llao Llao
Cuando su hermano, el Dr. Exequiel Bustillo, asume la presidencia de la Dirección de Parques Nacionales, encaró de inmediato un proyecto que consistía en fomentar el turismo, todo ello en el marco de una iniciativa por afirmar la soberanía nacional que ya se venía dando en esta zona de la Patagonia.
Junto con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, se tomó la decisión de edificar un hotel internacional, con el fin de aprovechar todo el potencial turístico que esta zona del sur de Argentina poseía y de dar origen a poblaciones.
Entre 1934 y 1944, durante la gestión de su hermano, Alejandro realizó una serie de obras importantes a lo largo y ancho del Parque Nacional.
Mediante un concurso de proyectos se eligió al encargado de la construcción del hotel: el arquitecto Alejandro Bustillo. Como era hermano del presidente de Parques, con el fin de dar legalidad y transparencia al concurso, no percibió retribución económica alguna. El anteproyecto que presentó Bustillo postulaba el estilo arquitectónico que más se adecuaba a las características de la región. 
Él mismo seleccionó la zona de Puerto Pañuelo para la construcción del hotel, porque contaba con la disposición natural, estructural y funcional perfecta: una belleza natural asombrosa, una colina amplia entre lagos y montañas con un terreno ideal para construir una cancha de golf, y un puerto.
El resultado de tamaña proeza fue una magnífica estructura de estilo canadiense, con troncos de ciprés y techo de tejas de alerce, dispuestos para ser sede de una vista panorámica excepcional, a través de balcones, terrazas y ventanas. El inmenso chalet pensado en torno de una planta en forma de H, logró una absoluta integración con la geometría del paisaje.
En tanto, el contexto urbanístico tenía que acompañar semejante empresa. Hubo que dotar a la población de Bariloche de agua corriente y cloacas. En 1938 se pavimentaron las primeras 12 cuadras del ejido urbano. Se ejecutó en más dos años la construcción del Centro Cívico de la ciudad, la edificación y urbanización de la costa del lago hasta Llao Llao. El plan progresista incluía oficinas para correos, telégrafos, farmacia, sucursal del Banco Nación y cancha de golf en las cercanías.
El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. El 26 de octubre de 1939 un voraz incendio lo destruyó completamente. El 15 de diciembre de 1940, el Hotel Llao Llao fue nuevamente inaugurado; la reconstrucción se inició inmediatamente, con materiales más resistentes al fuego, cambiando parte de la madera de los exteriores por cemento y utilizando tejas normandas.


Catedral de Bariloche
Alejandro Bustillo ofreció un proyecto gratuitamente para lograr la construcción de la Catedral de Bariloche. Con un estilo visualmente particular, orientado según bases neogóticas con reminiscencias francesas, con muros de piedra y techos negros, se elevaron 69 metros de impecable obra.
El edificio tiene forma de cruz latina. Su cabecera está orientada hacia el Este, de modo que el sol ilumina la Catedral desde el comienzo del día. En tanto, se logra esfumar las diversas variaciones fe la luz, al pasar por los vitrales.
Para concretar este proyecto, Bustillo formaba parte de un equipo de 20 urbanistas, coordinados por su hermano Exequiel, presidente de Parques Nacionales. De todos ellos, sólo 6 conocían el oficio acabadamente, el resto eran aprendices.
Para la adquisición de los vitrales de la Catedral, Exequiel Bustillo se convirtió en el ideólogo responsable de conseguir los fondos para su adquisición. Cuando finalmente estuvo el dinero para hacerlos, se los encargó a un francés llamado Enrique Thomas, residente en Buenos Aires, poseedor del arte preciosista del vitral.
Para determinar los motivos de los vitrales, Exequiel se comunicó con monseñor Essandi, sugiriéndole mesuradamente la posibilidad de vincular las imágenes con semblanzas regionales. Monseñor Essandi aprobó con entusiasmo, y en el taller de Enrique Thomas se comenzó a diseñar una imagen de Nuestra Señor del Nahuel Huapi, patrona del templo, e imágenes vernáculas.
En los vitrales se encuentran representados, además, los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el general Julio A. Roca, Ceferino Namuncurá, el primer cura de Bariloche padre Milanesio, y hasta los arquitectos del templo: Alejandro Bustillo representado como san Rafael y Miguel Ángel Césari, como san Miguel Arcángel.

Capilla San Eduardo
En el kilómetro 25 de la Avenida Bustillo, se encuentra una de las obras más relevantes de Bustillo: La Capilla San Eduardo. Está realizada bajo la concepción de un estilo pintoresquita con caracteres neogóticos.
Fue construida en el año 1938 en terrenos de Parques Nacionales. Se trata de una obra levantada en mampostería revestida con un basamento de piedra y troncos de ciprés que rodean la planta rectangular, con cubierta de tejuela de madera a dos aguas y torre con aguja.
Se destaca por su valor artístico y paisajístico, dotada de reproducciones de los vitrales realizadas por los artistas plásticos Forte y Vázquez Málaga. 
La capilla se alza sobre una colina, logrando una imponente y armónica relación con el entorno. Desde allí la vista es asombrosa, pudiendo observarse especialmente el Hotel Llao Llao.


Entre otros aportes de Bustillo a la arquitectura de la región se destaca la creación de una normativa para la aprobación de planos, de manera de obtener un estilo definido en la zona, privilegiando técnicas artesanales.
Entre otros edificios que dejó en pie, se destacan la hostería Isla Victoria, el Centro Cívico de Bariloche y la residencia El Messidor, inspirada en un castillo del sur de Francia.


Fuente:    Revista Arquitectura Andina, Edición N° 4
Compilación de la Secretaría de Turismo de S. C. de Bariloche


 

DR. EXEQUIEL BUSTILLO

PRIMER ADMINISTRADOR Y PRESIDENTE DEL PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI


Las efemérides de Bariloche mencionan que el 13 de marzo de 1893 nacía Exequiel Bustillo. Me detuve en esta fecha, justa para la época en la que escribiría esta nota. Justo motivo para aprender más sobre el personaje de nuestra historia que da nombre a la Avenida más transitada de Bariloche, la que nos lleva a lugares bellos a lo largo de su recorrido.
Podría contar su niñez, sus años de adolescencia, datos de filiación varios… Lo que aquí se destacará es su obra, su vida como hombre que ha dejado una huella imborrable en nuestra Patagonia, y fundamentalmente, en nuestra Bariloche.
Sería un atropello simplista y errático decir que lo conocía por la ruta más famosa de la ciudad. También lo conocía como el primer presidente que tuvo Nuestro Parque Nacional Nahuel Huapi.
Pero eso también es simplista y francamente acotado.
Los invito a echar un vistazo a la obra del Doctor Exequiel Bustillo, un auténtico hombre de nuestra tierra.

Exequiel Bustillo y el Parque Nacional Nahuel Huapi
La República Argentina ha sido el tercer país de las Américas en crear un Parque Nacional. Primero fue Estados Unidos y luego Canadá. Por decreto del presidente Julio Argentino Roca del 1 de febrero de 1904, la Argentina tendría su Parque Nacional, al aceptar la donación con ese cargo efectuada por el Dr. Francisco Pascasio Moreno.
Esto no se concretó hasta la promulgación de la ley 12.103, ocurrido el 9 de octubre de 1934, elaborada por el Dr. Exequiel Bustillo a instancias de la Comisión de Parques Nacionales presidida por el Dr. Ángel Gallardo. Este último instituyó el régimen de funcionamiento de estas áreas y creó el Servicio de Parques Nacionales como una administración autárquica, a la que designó su autoridad de aplicación.
Al sistema integrado entonces por los Parques Nacionales Nahuel Huapi e Iguazú, pronto se sumaron el Lanín, Los Alerces, Perito Moreno y Los Glaciares, establecidos por la ley 11.895 del 11 de mayo de 1937.
La nueva Administración de Parques Nacionales, bajo la conducción del Dr. Exequiel Bustillo y luego del Dr. Luis Ortiz Basualdo, se basó en una política expeditiva y enérgica. Tal es así, que gran parte de las obras de infraestructura existente en estos parques hasta el día de hoy, a saber: caminos, muelles, casas de guardaparques, instalaciones de cada una de las intendencias y hoteles,  fueron realizadas en esa etapa inicial.
La Administración, además, acometió una obra civilizadora, construyendo edificios públicos  como escuelas, iglesias, hospitales y estaciones ferroviarias, en los pueblos de Iguazú, Villa la Angostura, San Martín de los Andes y San Carlos de Bariloche.
El Centro Cívico es un claro exponente de lo antedicho, comprendido dentro de las áreas del sistema, por lo que fue desafectado desde entonces, dado que el quehacer municipal no debe ser una de sus responsabilidades.

Exequiel Bustillo y el Hotel Llao Llao
Hasta el año 1934, tanto la Patagonia como su zona andina, con sus enormes extensiones y riquezas naturales, se encontraban totalmente despobladas y vírgenes.
En el marco de una iniciativa por afirmar la soberanía nacional, se idearon una serie de acciones políticas que comenzó con la creación de la Dirección de Parques Nacionales. En 1934, a través de la Ley 12.103, se determinó la creación de la Dirección Nacional de Parques Nacionales. Se denominó a la primera zona de reserva “Parque Nacional Nahuel Huapi”.
Entre las atribuciones que la ley fijaba, figuraba la de fomentar el turismo, razón por la que se comenzó a pensar en la edificación de hoteles y villas turísticas, e instaurar servicios de transporte lacustre.
Las posibilidades que esta región presentaba para llevar adelante esta política, deslumbró al Dr. Ezequiel Bustillo. Cuando asume la presidencia de la Dirección de Parques Nacionales, se propone encarar de inmediato el proyecto de crear un hotel 5 estrellas.
Es decir que junto con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, se tomó la decisión de edificar un hotel internacional, con el fin de aprovechar todo el potencial turístico que esta zona del sur de Argentina poseía y de dar origen a poblaciones.
El ambicioso proyecto recayó en las manos de su hermano, el arquitecto Alejandro Bustillo, un artista insigne.
En tanto, el contexto urbanístico tenía que acompañar tamaña empresa. Hubo que dotar a la población de Bariloche de agua corriente y cloacas. En 1938 se pavimentaron las primeras 12 cuadras del ejido urbano. Se ejecutó en más dos años la construcción del Centro Cívico de la ciudad, la edificación y urbanización de la costa del lago hasta Llao Llao. El plan progresista incluía oficinas para correos, telégrafos, farmacia, sucursal del Banco Nación y cancha de golf en las cercanías.
El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. Desde sus comienzos, fue un polo para el turismo en Bariloche, así como un atractivo único promocionado en el país y el exterior.
El 26 de octubre de 1929, un incendio destruyó por completo el hotel en tan sólo cuatro horas. A primera hora de ese día se informó de lo acontecido al intendente del Parque Nacional, ingeniero Christiensen. Éste último telegrafió a Buenos Aires la noticia que llegó al presidente de Parques, Exequiel Bustillo. Expeditivo, pidió una entrevista con el presidente de la Nación, le ofreció la renuncia pero no fue aceptada. Entonces, solicitó fondos para la reconstrucción inmediata del hotel.
La misma noche del 27, viajó en tren de regreso a Bariloche, y sólo con media palabra oficial anunció la reconstrucción rápida del hotel.
El 15 de diciembre de 1940, tan sólo 12 meses después del brutal incendio, el Hotel Llao Llao fue nuevamente inaugurado, posicionándose definitivamente como el lugar elegido por la aristocracia y los sectores oficiales y diplomáticos, entre otros huéspedes ilustres.

Exequiel Bustillo y La Catedral de Bariloche
Su hermano arquitecto ofreció un proyecto gratuitamente para lograr la construcción de la Catedral de Bariloche. Con un estilo visualmente particular, orientado según las bases neogóticas con reminiscencias francesas, con muros de piedra y techos negros, se elevaron 69 metros de impecable obra.
La intervención de Exequiel se hace carne en el momento de analizar los vitrales de la Catedral. Fue el ideólogo responsable de conseguir los fondos para su adquisición, puesto que promocionó una Comisión de Damas presidida por la señora Isabel Nevares de Ortiz Basualdo –hermana del obispo Jaime de Nevares- quienes recibieron las donaciones necesarias.
El encargue llegó a Buenos Aires, donde un francés llamado Enrique Thomas, poseedor del arte preciosista del vitral.
El debate ahora se centraba en determinar las imágenes que debían contemplarse en los vitrales.
Exequiel se comunicó por tal motivo con monseñor Essandi, sugiriéndole mesuradamente la posibilidad de vincular las imágenes con semblanzas regionales. Monseñor Essandi aprobó con entusiasmo, y en el taller de Enrique Thomas se comenzó a diseñar una imagen de Nuestra Señor del Nahuel Huapi, patrona del templo, e imágenes vernáculas.
En los vitrales se encuentran representados, además, los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el general Julio A. Roca, Ceferino Namuncurá, el primer cura de Bariloche padre Milanesio, ¡y hasta los arquitectos del templo!: Alejandro Bustillo representado como san Rafael y Miguel Ángel Césari, como san Miguel Arcángel.


Exequiel Bustillo y su hermano Alejandro, fueron personas reconocidas. Exequiel fue el administrador y primer presidente de los Parques Nacionales, responsable de las grandes obras dentro de este Parque Nacional, y en especial, de Bariloche. Gracias a sus decisiones, y bajo la dirección del arquitecto Alejandro Bustillo, se construyeron obras como el Centro Cívico, el Hotel Llao Llao y el hotel Isla Victoria.
Ustedes fueron invitados a echar un vistazo a la obra del Doctor Exequiel Bustillo. Intenté compartir, simplemente, el sentirlo como un auténtico hombre de nuestra tierra.


 

Un 17 de febrero de 1952 se inauguró uno de los refugios de montaña más elegidos por acampantes y mochileros, el refugio Jakob. Tantas veces visitado por expertos y casuales, todos ellos amantes en distinta medida del trekking y de la montaña, el Jakob guarda vivencias que sólo comparte si uno está allí.
Los refugios de montaña comenzaron luego de la exploración por la ciudad y sus alrededores. Los pioneros descubrieron picos y lagunas, bellas y desconocidas, casi inalcanzables. Decidieron construir refugios primitivos con el fin de poder resguardarse si las condiciones meteorológicas resultaban desfavorables durante sus travesías.
Así se empezaron a formar todos los refugios del Parque Nacional Nahuel Huapi, ubicados estratégicamente tanto por su fin logístico como por el entorno en el que están emplazados.
El nacimiento del Jakob
En el verano del año 1950 comenzó la construcción del Refugio Jakob. Los materiales que utilizaron fueron la piedra y la madera. La obra estuvo a cargo de Santiago Mulazzi, Emilio Hernández y Pedro Strukelj.  Dos años más tarde, precisamente el 17 de febrero de 1952, fue inaugurado, contando con la presencia de 50 personas entre las que se encontraba Emilio Frey.
Pronto el refugio quedó chico, y a fines de la década de 1950 se realizó la primera ampliación. En 1981 Andy y Chulengo Lamuniere, reconocidos en el ámbito de la montaña, construyeron un depósito. Entre 1985 y 1990, de la mano de Claudio Fidani y Gentile, se realizó una ampliación importante en el refugio. Y desde el año 2000 Fidani siguió implementando nuevas mejoras como el pabellón sanitario.
Para ser correctos, San Martín
El verdadero nombre del refugio es “San Martín”, pero todos lo rebautizaron Jakob. Así, de boca en boca, y contando experiencias y compartiendo el encanto de llegar a él, el refugio San Martín cedió tácitamente el nombramiento.
Jakob se debe a la laguna que recuerda al Dr. Christofredo Jakob, un científico que exploró con detenimiento la zona del Tronador, los lagos Moreno, Nahuel Huapi y la zona de Pampa Linda. Fue profesor de las Universidades de La Plata y Buenos Aires, y sobre todo para nuestra historia, fue el descubridor de la laguna que años más tarde Otto Meiling bautizó con su nombre.  

Emprender la travesía
El acceso por Casa de Piedra es el más común y utilizado. Se estima una duración de entre 5 y 7 horas de marcha. La picada comienza en la Ruta 252 a un kilómetro del puente que cruza el arroyo Casa de Piedra.
La senda se inicia desde el lugar denominado “Tambo”. Luego de caminar 800 metros, se ingresa a un bosque alto de Coihues y pronto se desciende hasta la margen del arroyo Casa de Piedra, el que queda sobre la mano izquierda hasta llegar a un puente colgante que permite el cruce. Una vez del otro lado, el arroyo queda a mano derecha. Se continúa hasta un bosque alto desde donde empieza a subir lentamente el desnivel hasta encontrar nuevamente el arroyo, una escalerita metálica y una cuerda. Se badea el arroyo para luego caminar los últimos 45 minutos y acceder al refugio.
El Jakob permanece abierto desde el 1° de octubre al 10 de mayo. El grado de dificultad está determinado como “fácil – medio”, entre los meses de diciembre y abril. La distancia total es de 18 kilómetros, y se encuentra a un desnivel de 1600 msnm.
Se puede acceder en enero y febrero por colectivo de la línea número 11 de la empresa 3 de Mayo, o con reservas previas desde Puerto Moreno en el km. 10 de la Avenida Bustillo, en el almacén “La Ernestina”. O bien, llamando al celular 02944 – 15323654, los responsables del refugio acercan al caminante con una camioneta 4x4 hasta el punto de partida de la picada.
El refugio Jakob tiene una capacidad para albergar hasta 60 personas, y cuenta con un comedor y cocina amplios, y con un pabellón sanitario con baños en el exterior.
Se puede pasar el día, e incluso pernoctar en estos paradores en la inmensidad de las montañas. Cautivados por la vista del cerro Cuernos del Diablo, el valle del Casa de Piedra, y la exuberante vegetación, muchos visitantes pasan días en estas alturas.
La gastronomía no es un tema menor. Los que gustan pueden llevar su comida y utilizar la cocina, o bien, recostarse en las manos de los maestros de la montaña. Los refugieros preparan una exquisita comida, resaltando los suculentos desayunos que dan energía para emprender la salida, y los almuerzos y cenas que “son siempre una sorpresa, asados criollos, guisos de montaña, tablas y picadas, pizzas, pastas y en la semana santa la tradicional paella que desde hace varios años prepara Claudio Fidani para agasajar a los visitantes”, según aseguran los refugieros.
Los que trabajan en Jakob acuñan una sólida experiencia en la montaña, por ello es importante informarse sobre el Servicio de Guías de Montaña, porteadores y preparación de viandas, para aquellos que tienen la verdadera dimensión de lo que significa disfrutar de esta actividad seguros.
Una vez en el Jakob, los lugares de la zona para recorrer son maravillosos. Aquí van las opciones:
Jakob – Mascardi por el Casalata
Jakob – Arroyo Fresco
Jakob – Laguna Negra
Jakob – Laguna Llum – Lago Mascardi (por filo piedra frágil)

Construidos con el esfuerzo de los primeros montañistas, y cuidados con el amor de los que ayudaron a colocar más piedras, aportar su granito de arena en la montaña, hoy estos refugios ya no son de uso exclusivo de los escaladores; están abiertos a todos los viajeros que encuentran en el trekking la mejor manera de conocer estos sitios, a los que en algunos casos sólo se puede llegar caminando.
Párrafo aparte merecen los refugieros, seres especiales que trabajan incansablemente para recibir al visitante en el final de su recorrido, dándole abrigo con leños en invierno, preparando tortas fritas o pan recién horneado con mate, secando el calzado mojado cuando ataca la lluvia o la nieve, o simplemente compartiendo vivencias únicas y atrapantes.
Llegar al Jakob y conocer el esplendor de su día y la magia de su noche, es lo más parecido a estar, como dice Andrés Calamaro en una de sus canciones, “en un hotel de mil estrellas”.

 

Hotel Llao Llao, la construcción del presente. Ultima parte.


El Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche tiene una historia tan apasionante como única. Este distintivo se suma a su inmejorable presente. Conozcámoslo paso a paso.

Una historia de misterio y encanto
Con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, se tomó la decisión de edificar un hotel internacional, con el fin de aprovechar todo el potencial turístico que esta zona del sur de Argentina poseía y de dar origen a poblaciones.
El ejecutor del proyecto fue el arquitecto Alejandro Bustillo, un auténtico humanista que dejó su eterna marca en una perfecta conjugación de diseño y entorno. Él mismo seleccionó la zona de Puerto Pañuelo para la construcción del hotel, porque contaba con la disposición natural, estructural y funcional perfecta.
Situado en una colina entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, y rodeado por los altivos cerros Tronador, Capilla y López, el hotel cinco estrellas se materializó como una de las mayores proezas arquitectónicas de la Patagonia.
Una novela en fechas
En el año 1936 comenzó la obra de construcción del hotel.
El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche.
El 26 de octubre de 1939 un voraz incendio lo dejó totalmente destruido en tan sólo cuatro horas.
El 15 de diciembre de 1940 fue nuevamente inaugurado. Tuvo su mayor auge durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
En 1974, producto de políticas erráticas, de marchas y retrocesos respecto de su privatización, se lo cierra.
En 1991, el Llao Llao se privatizó nuevamente. La empresa Llao – Llao Holding lo renovó íntegramente, respetando la concepción original del arquitecto Bustillo.
El 3 de julio del año 1993 se inauguró nuevamente bajo el nombre de Llao Llao Hotel & Resort.
En 1997 la propiedad fue adquirida por sus actuales dueños, el grupo IRSA y Sutton.
Desde ese entonces la historia comenzó a escribir años de reconocimiento:
En 1994 el Hotel & Resort Llao Llao logró el nivel de los hoteles internacionales más sofisticados.
En 1995 fue elegido como “Resort favorito de Latinoamérica”, por la Official Travel Guide.
En 1999 fue distinguido como miembro de The Leading Hotels of the World, empresa que se especializa en evaluar las calidades de los hoteles 5 estrellas que buscan obtener la distinción de “hoteles de lujo”.
En 2002 amplió y renovó su exclusivo spa totalizando 8 gabinetes, consiguiendo la incorporación a Leading Spas. En el mismo año se inauguró una pileta climatizada al aire libre de 420 metros cuadrados, la  que se incorporó a la que ya poseía el Hotel. La pileta simula un espejo de agua sin bordes, lo que permite la integración perfecta al paisaje lindante de la cancha de golf, los bosques, cerros y lagos.
En 2004 alcanzó el puesto número 8 en el ranking de los 25 mejores hoteles y resorts de México, Central & South América, según la revista Travel ­­+ Leisure. Y se sumó a la “Lista de oro de los mejores lugares del mundo”, de la prestigiosa publicación Condé Nast Traveler.
En 2006 fue acreedor del premio “Traveler´s Choice 2006”, otorgado por Trip Advisorm, el foro de turismo más importante del mundo, por ser el hotel más lujoso de Sudamérica.

Un presente soñado
Estos éxitos no hicieron cesar la presteza de los responsables del Hotel. Fueron por más: amplió y renovó sus áreas, construyó nuevas suites, incorporó actividades, ideó espacios gastronómicos y amplificó su oferta turística.
Marina, cancha de golf, solárium, playa, pileta cubierta, Heath Club con sauna, salas de juegos para grandes y pequeños, salones para disfrutar de un trago con enormes ventanales y hermosas vistas, y mucho más.
El Llao Llao ofrece actividades de interior (aquagym, gimnasia, body pump, step, aerobics, yoga, feldenkreis), y de exterior (mountain bike, rafting, cabalgatas, caminatas de salud, arquería, pesca y excursiones programadas). En invierno y para los amantes del ski, tiene transfers sin costo al Cerro Catedral y posee allí mismo un exclusivo refugio.
El diseño y la decoración del hotel provienen de un estilo que no permite comparación. Madera de ciprés, pino hemlock, piedra verdosa característica de esta zona del sur de Argentina, son los principales materiales. Armonía, con tonos tomados de nuestros paisajes como los beiges, verdes, oros y rojos, son los principales colores. Estilo campestre, alta artesanía, obras de arte y elementos referentes a los temas de montaña, caza y campo argentino, son los principales objetos.
Dispone de 147 habitaciones equipadas y decoradas con los más altos estándares de diseño. Se completa con 11 suites con vista a los lagos Moreno y Nahuel Huapi y al Cerro López, la Cabaña Lago Moreno y una Suite Presidencial de 162 m2 con una magnífica chimenea y una terraza de 108 m2 frente al lago Nahuel Huapi. Muchas habitaciones del primer y último piso del edificio fueron ampliadas, transformando completamente ambos pisos.
Cuenta con seis salones y un Business Center, equipados para convenciones, eventos sociales, seminarios, conferencias, reuniones de trabajo y presentaciones. Para los grandes eventos, se utiliza el Gran Salón LLao Llao. También cuenta con un auditorio llamado Salón Bustillo, con una excelente acústica ya que su techo, caja del piso y paredes son de madera. Los numerosos baños son un lujo por su diseño y amplitud, ubicados estratégicamente en los espacios del hotel.
Asimismo, en sus ambientes se encuentra el Lobby Bar y Winter Garden con dos grandes hogares a leña, decorados con arañas de asta especialmente diseñadas para el hotel. El restaurante principal tiene dos pisos, unidos por una escalera de madera. El restaurante “Los Césares”, de estilo formal y el “Café Restaurant Patagonia”, de estilo informal.
El exterior del hotel fue rediseñado incluyendo una zona deportiva sobre el lago Moreno, un gran solario sobre el muelle y lago para la pesca deportiva y las actividades náuticas. El campo de golf también fue reciclado, respetando su diseño original. Actualmente posee 18 hoyos, con nuevo diseño de fariways, la inclusión de una laguna interior e imponentes greens.
El LLao Llao Hotel & Golf Spa ha construido el Ala Moreno, una extensión de 43 suites studios, con una vista privilegiada al lago Moreno y al cerro Tronador. Se buscó la integración con el edificio diseñado por el arquitecto Bustillo y con la naturaleza. Para conectarlos, los arquitectos plantearon un recorrido por conectores vidriados con miradores  y ascensores panorámicos.
Así, la capacidad se incrementó en un 25%. 7.000 m2 distribuidos en 6 módulos de habitaciones de 3 y 4 pisos. El conjunto incluye 23 habitaciones denominadas “Studio Lago Moreno de Lujo” de un ambiente, de 40 m2 más una terraza – balcón de 11 m2, y 17 “Suites Lago Moreno de Lujo” de dos ambientes, con una superficie de 60 m2 y una terraza de 13 m2. Esta construcción se complementa con dos “Suites Master”, de 80 m2, y terraza de 43 m2, y la “Suite Royal Lago Moreno”, de 105 m2 cubiertos.
Por otra parte, se construyó una planta integrada de residuos de última tecnología, una inversión que demandó más de un millón y medio de dólares, con una superficie de 675 m2, que trata los afluentes líquidos y residuos sólidos.
Icono de la habilidad arquitectónica del hombre y la maestría paisajística de la naturaleza, al Hotel Llao Llao se lo reconoce como uno de los sitios más selectos de América del Sur y del mundo. Y está aquí, en Bariloche.

 

Aniversario de la Asociación Cultural Germano Argentina de Bariloche

Un 20 de Enero, allá por el año 1907

La historia de la ciudad habla de un hombre, Carlos Wiederhold, un alemán proveniente del vecino país de Chile, considerado el fundador de San Carlos de Bariloche. Llegó a la zona en 1895, construyó la primera casa y abrió el almacén “San Carlos”. El 3 de mayo de 1902 el Gobierno del área territorial Río Negro le dio carácter oficial a la fundación de hecho, reservando una superficie de 400 hectáreas dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, para el asentamiento del “el Pueblo de San Carlos de Bariloche”.

Widerhold fue el iniciador de la corriente migratoria que pobló nuestra zona. Como el gobierno otorgaba a los colonos tierras a muy bajo costo en la región para que en ésta se vaya formando una sociedad, el crecimiento migratorio fue sostenido.

Años más tarde, en el período de entreguerras y después de la segunda guerra mundial, desembarcaron en nuestras tierras un importante flujo de centroeuropeos, entre ellos un gran porcentaje de alemanes. Elegían estas latitudes porque buscaban en Sudamérica asentamientos preexistentes donde pudieran encontrar afinidades socioculturales y, en el caso de Bariloche, una geografía similar a la de su país de origen.

Los pioneros del Pueblo de San Carlos de Bariloche decidieron fundar la Escuela Alemana de la ciudad. Fue precisamente un 20 de enero de 1907. En ese entonces, un grupo de inmigrantes provenientes de Alemania, se asentaron en la costa de esta pequeña aldea de montaña, y con fuerte convicción por mantener sus raíces, emprendieron la labor de fundar la Deutsche Schule Bariloche. Además de mantener vivas su lengua y sus raíces, la idea de estos primeros pobladores consistía en acompañar con ritmo incesante el crecimiento del pueblo.

Según un censo del año 1914, Bariloche tenía una población total cercana a los 400 habitantes, de los cuales aproximadamente 70 eran de origen alemán.

Durante casi cuatro décadas, la Escuela funcionó con una matrícula que promediaba los 30 alumnos, a veces más, a veces menos, adaptándose a las normativas nacionales en la medida en que la población se consolidaba.

Orígenes sesgados por guerras, durante años la Escuela permaneció cerrada: en 1945, finalizada la guerra, debió cerrar sus puertas por un decreto del gobierno argentino.

Con el espíritu vivo, en el año 1953 se reiniciaron las clases y comenzó allí la construcción de un nuevo edificio, en un predio propio, inaugurando la Sección Primaria del Instituto Primo Capraro.

Aquella escuela pequeña, con pocos alumnos inmigrantes, se convirtió en el año 1953 con más de doscientos socios, en lo que hoy se conoce como la Asociación Cultural Germano Argentina. Se resolvió crear una escuela que “coordine la enseñanza oficial argentina con los intereses de las colectividades de habla alemana”.

Comenzó con la apertura del ciclo primario hasta cuarto grado, y cada año se agregaba un grado más, hasta llegar al sexto grado, sumando una academia de idiomas y el Jardín de Infantes o “Kindergarten”. Se lo bautizó como “Primo Capraro”.

En 1956 la Asociación obtuvo la Personería Jurídica y al año siguiente se le otorgó el Título de Propiedad del sitio donde se estaba construyendo el edificio escolar. La matrícula se incrementaba año tras año.

Finalmente, y como hito en la historia de la Institución, en el año 1980 se decidió la apertura de la Sección Secundaria. Con la creación del nivel medio, se iniciaron las obras del actual edificio que posee el Instituto Primo Capraro, ubicado en Gallardo y Morales. Una imponente construcción en el centro de la ciudad. En la actualidad este edificio se ha ampliado sobre calle Gallardo.

En el año 1991, y bajo las actividades extracurriculares que originaron los Talleres de Danzas Folklóricas Alemanas, se fundó el Grupo de Danzas “Alpenrose”. Este conjunto representa oficialmente a la Asociación Cultural Germano-Argentina de Bariloche, y cuenta con una importante trayectoria de actuaciones en la ciudad, tales como la Fiesta de las Colectividades Europeo-Argentinas, Fiesta Nacional de la Nieve, Oktoberfest, y otros puntos del país y del exterior.

En 1993, se lanzó la apertura del Nivel Superior. Con un abanico de carreras que tienden a satisfacer a parte de la creciente demanda de educación terciaria que exige la ciudad, y evitando así el costo del desarraigo, el Instituto Superior Primo Capraro se ha sumado a otras casas de altos estudios de la ciudad.

“Ofrecer a la comunidad de Bariloche una posibilidad educativa que abarca desde la primera infancia hasta la formación profesional de nivel terciario.”, es el sueño hecho realidad que con orgullo expresan las autoridades de la Institución.

La Asociación Cultural Germano Argentina es una asociación civil sin fines de lucro. Tiene su registro en la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Río Negro bajo el Decreto número 21.459 del 27.11.1956.

El Artículo 1º de sus Estatutos dice: “La Asociación Cultural Germano Argentina de Bariloche tiene por objeto fomentar los valores culturales originarios de las regiones de habla alemana, como parte integrante del acervo cultural argentino.”

Para cumplir con dicha finalidad, la Asociación se debe ceñir a los principios consagrados en la Constitución Nacional, como en la Provincial y promover:
a) Reuniones artísticas, sociales, conferencias científicas, seminarios, exposiciones y demás actividades culturales.
b) Enseñanza escolar, rigiéndose los establecimientos que sostenga, por las leyes y disposiciones que reglamentan su funcionamiento.
c) Deportes y Educación Física.
 
Como orgullo de Identidad Cultural, los responsables sostienen que “…el colegio Primo Capraro se esfuerza en brindar, en todos los niveles, una educación centrada en el hombre, sólida y dinámica, científica y humanista, pluralista y democrática. Por eso se preocupa por la formación de un alumno equilibrado, respetuoso, abierto, autónomo, amante del conocimiento y de la cultura que se convierta en ciudadano responsable, comprometido, honesto y solidario.”

Con fuerte arraigo en  Bariloche,  con los valores que pregona desde sus inicios y la transformación producto de las relaciones dinámicas de la sociedad, ya han transcurrido 102 años de historia de la Asociación Cultural Germano Argentina.

 

Hotel Llao Llao de Bariloche, su historia más reciente
III PARTE

Tantas veces comparado con el ave Fénix, el Hotel Llao Llao supo sobrevivir y asegurarse un lugar de lujo en el mercado hotelero internacional. Sorteó los más devastadores infortunios: incendios, clausura, abandono, saqueos, políticas erráticas. Y renació con más fuerzas.
Repasando la historia
En 1936 comenzó la obra de construcción del Llao Llao. Tamaña misión quedó en manos del arquitecto Alejandro Bustillo, célebre artista de reconocimiento internacional. El resultado fue una magnífica estructura de estilo canadiense, con troncos de ciprés y techo de tejas de alerce, dispuesto para ser sede de una vista panorámica excepcional, a través de balcones, terrazas y ventanas.
El 8 de enero de 1938 fue la primera inauguración oficial del Hotel más emblemático de la Patagonia Argentina. Poco tiempo después, precisamente el 26 de octubre de 1939, pasó de ser la hazaña arquitectónica que deslumbraba a las clases altas y enorgullecía a Bariloche, a quedar sumido en un manto de fuego y cenizas.
El incendio que lo destruyó en su totalidad, no opacó las ganas de trabajar imperiosamente por resurgirlo y convertirlo poco tiempo después en renovada magia. De la mano de los hermanos Bustillo, se puso en marcha la reconstrucción con fuerza, ímpetu y celeridad, y utilizando materiales menos vulnerables al fuego, como piedra, hormigón y ladrillos.
El 15 de diciembre de 1940, en un lapso de tiempo meteórico, el Hotel Llao Llao fue nuevamente inaugurado, posicionándose definitivamente como el lugar elegido por los huéspedes más insignes. El prestigio del hotel renació con más fuerzas.

Un nuevo golpe
La historia le daría otra desdicha al Hotel y a la sociedad toda: En 1979 el Llao Llao cerró sus puertas. Los vaivenes de privatizaciones, cúmulo de políticas desatinadas y falta de inversión, lo dejaron en el más absoluto abandono por más de una década. Sus elegantes salones acusaron el olvido, sus parques y jardines, se sumieron en la maleza y el deterioro. Blanco perfecto para saqueos de muebles, decoraciones, y todo el equipamiento refinado que lo vestía.
En el año 1987 el Hotel fue incluido en el inventario del Patrimonio Histórico Nacional.
1991 fue el año en que el hotel dio una bocanada de aliento, un suspiro de resurrección. Se privatizó nuevamente, en manos de Llao – Llao Holding S.A., empresa que ganó la licitación impulsada por la administración de Parques Nacionales. Otra vez inevitable trazar un paralelo con el ave Fénix: el hotel fue remodelado, respetando el proyecto original del arquitecto Alejandro Bustillo y considerando el irremplazable valor arquitectónico y paisajístico.
Después de 15 años de estar clausurado, el 3 de julio de 1993 lo inauguraron nuevamente bajo el nombre de “Llao – Llao Hotel & Resort”. A partir de ese entones, la historia comienza a contarse con alegrías y aciertos.

Los números del éxito
 1994. El Hotel & Resort Llao Llao logró el nivel de los hoteles internacionales más sofisticados.
1995. Fue elegido como “Resort favorito de Latinoamérica”, por lo que ganó el Golden Award que entrega el Official Travel Guide, luego de realizarse una encuesta por diversas agencias del mundo.
1999. Fue elegido como miembro de The Leading Hotels of the World, empresa que se especializa en evaluar las calidades de los hoteles 5 estrellas que buscan obtener la distinción de “hoteles de lujo”.
2002. Amplió y renovó su exclusivo spa, consiguiendo la incorporación a Leading Spas, un distinguido reconocimiento que se otorga a los hoteles con innovación en tratamientos, calidad de los productos y capacitación del personal afectado al sector. En el mismo año se inauguró una pileta climatizada al aire libre de 420 metros cuadrados.
2004. Se sumó a la “Lista de oro de los mejores lugares del mundo”, de la prestigiosa publicación Condé Nast Traveler. Y alcanzó el puesto número 8 en el ranking de los 25 mejores hoteles y resorts de México, Central & South América, según la revista Travel ­­+ Leisure.

Como no podía ser de otra manera, el Llao Llao no se quedó con los logros obtenidos. Fue por más. Amplió y renovó sus áreas, construyó nuevas suites, incorporó actividades, ideó nuevos espacios gastronómicos y amplificó su oferta turística.
El Hotel Llao Llao es un símbolo por su apasionante historia y su notable presente. Fue quien acompañó a Bariloche y la región en su crecimiento, cumpliendo un rol fundamental también como catalizador de nuevas inversiones hoteleras que miraron a la ciudad como destino apetente para desembarcar con proyectos de elite.
Conjunción de misticismo y supremacía arquitectónica, el Hotel Llao LLao es ícono de Bariloche, sinónimo de belleza y elegancia, simétrica comparación con los hoteles de mayor excelencia a nivel mundial. Su imagen recorre el mundo. No hay quien pise este lugar bautizado por la más espectacular belleza sin llevarse una foto de él.

Fuente: www.hotelresortllaollao.com.ar

 

El incendio que destruyó el Hotel Llao Llao


El Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche es ícono de la destreza arquitectónica. La perfecta conjugación edilicia y paisajística lo describe como uno de los lugares más reconocidos y distinguidos en el mundo.
Situado en una colina entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, y rodeado por los soberbios cerros Tronador, Capilla y López, el hotel cinco estrellas desprende aromas de misticismo y encanto por la historia que tiene.
Hasta el año 1934, tanto la Patagonia como su zona andina, con sus enormes extensiones y riquezas naturales, se encontraban totalmente despobladas y vírgenes.
El nacimiento del hotel responde ante todo al acto material de una iniciativa por afirmar la soberanía nacional, en el marco de una política que comenzó con la creación de la Dirección de Parques Nacionales. Más allá del objetivo de conservación de la naturaleza, lo que se ensamblaba incluía la afirmación de la soberanía nacional en la Patagonia, con asentamiento poblacional, que dieran fin a las controversias fronterizas.
Las posibilidades que esta región presentaba para llevar adelante esta política, deslumbró al Dr. Ezequiel Bustillo. Cuando asume la presidencia de la Dirección de Parques Nacionales, se propone encarar de inmediato el proyecto.
Junto con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, se tomó esta decisión de edificar un hotel internacional, con el fin de aprovechar todo el potencial turístico que esta zona del sur de Argentina poseía y de dar origen a poblaciones.
El ambicioso proyecto recayó en las manos del arquitecto Alejandro Bustillo, un artista eminente cuyas obras tienen sello propio. También era escultor, pintor  y un profundo pensador de la filosofía y de la historia del arte. Esta amalgama de dones le valió premios nacionales e internacionales por sus pinturas, y un reconocimiento por sus construcciones.
Entre las más destacadas obras de arquitectura, se mencionan la sede central del Banco de la Nación Argentina, el Casino y la ornamentación de la Playa Bristol en Mar del Plata, la sede inmobiliaria Franco – Argentina en París y la residencia del Barón Be-Ker-Remy en Bruselas.
La selección del encargado en la construcción del hotel se realizó mediante concurso de proyectos. Como Alejandro Bustillo era hermano del presidente de Parques, con el fin de dar legalidad y transparencia al concurso, se estableció que si éste ganaba no percibiría retribución económica alguna. El anteproyecto que presentó Bustillo postulaba el estilo arquitectónico que más se adecuaba a las características de la región. 
Auténtico humanista, el arquitecto Bustillo seleccionó la zona de Puerto Pañuelo para la construcción del hotel, porque contaba con la disposición natural, estructural y funcional perfecta: una belleza natural asombrosa, una colina amplia entre lagos y montañas con un terreno ideal para construir una cancha de golf, y un puerto.
Estuvo al frente de una de las mayores proezas arquitectónicas de la Patagonia. El resultado fue una magnífica estructura de estilo canadiense, con troncos de ciprés y techo de tejas de alerce, dispuesto para ser sede de una vista panorámica excepcional, a través de balcones, terrazas y ventanas.
En tanto, el contexto urbanístico tenía que acompañar tamaña empresa. Hubo que dotar a la población de Bariloche de agua corriente y cloacas. En 1938 se pavimentaron las primeras 12 cuadras del ejido urbano. Se ejecutó en más dos años la construcción del Centro Cívico de la ciudad, la edificación y urbanización de la costa del lago hasta Llao Llao. El plan progresista incluía oficinas para correos, telégrafos, farmacia, sucursal del Banco Nación y cancha de golf en las cercanías.
El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. Las autoridades de Parques Nacionales dieron la concesión para su explotación al Plaza Hotel de Buenos Aires, considerado entonces como el mejor del país.
Muy pronto se convirtió en el destino de familias adineradas que viajaban con choferes y niñeras con el objetivo de una estadía larga en el hotel. Las áreas de servicio, habitaciones intercomunicadas y una intensa vida social y cultural, brindaban un itinerario apreciado. 
El 26 de octubre de 1939 un voraz incendio encontró la tragedia. El hotel quedó totalmente destruido en tan sólo cuatro horas.
La reconstrucción se inició inmediatamente, con materiales más resistentes al fuego, cambiando parte de la madera de los exteriores por cemento y utilizando tejas normandas. El 15 de diciembre de 1940, tan sólo 12 meses después del brutal incendio, el Hotel Llao Llao fue nuevamente inaugurado, posicionándose definitivamente como el lugar elegido por la aristocracia y los sectores oficiales y diplomáticos, entre otros huéspedes insignes.
Desde sus comienzos, el Llao Llao fue un polo para el turismo en Bariloche, así como un atractivo único promocionado en el país y el exterior. Emblemático y concurrido por la alta sociedad argentina y el mundo político y diplomático, es uno de los hoteles cinco estrellas más sofisticado del país.
En 1974, producto de políticas que afectaron la administración del hotel, de idas y vueltas respecto a su privatización, se lo cierra. Pronto se sumió en un abandono tal que entristecía a propios y extraños. La postal, el ícono edilicio de Bariloche estaba deteriorado, y en su interior, el extraordinario equipamiento y decoración, sufrían los avatares de saqueadores y del desuso.
En 1991, el Llao Llao se privatizó nuevamente. La empresa ganadora de la licitación, Llao – Llao Holding, lo renovó íntegramente, respetando la concepción original del arquitecto Bustillo.
Se inauguró nuevamente el 3 de julio del año 1993 bajo el nombre de Llao Llao Hotel & Resort.
La historia no termina aquí. El misticismo que la envuelve invita a la pluma de quienes admiran contarla por todos sus rincones. Habrá más acerca del Llao Llao, muy pronto.

 

El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao


El Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche es ícono de la destreza arquitectónica. La perfecta conjugación edilicia y paisajística lo describe como uno de los lugares más reconocidos y distinguidos en el mundo.
Situado en una colina entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, y rodeado por los soberbios cerros Tronador, Capilla y López, el hotel cinco estrellas desprende aromas de misticismo y encanto por la historia que tiene.
Hasta el año 1934, tanto la Patagonia como su zona andina, con sus enormes extensiones y riquezas naturales, se encontraban totalmente despobladas y vírgenes.
El nacimiento del hotel responde ante todo al acto material de una iniciativa por afirmar la soberanía nacional, en el marco de una política que comenzó con la creación de la Dirección de Parques Nacionales. Más allá del objetivo de conservación de la naturaleza, lo que se ensamblaba incluía la afirmación de la soberanía nacional en la Patagonia, con asentamiento poblacional, que dieran fin a las controversias fronterizas.
Las posibilidades que esta región presentaba para llevar adelante esta política, deslumbró al Dr. Ezequiel Bustillo. Cuando asume la presidencia de la Dirección de Parques Nacionales, se propone encarar de inmediato el proyecto.
Junto con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, se tomó esta decisión de edificar un hotel internacional, con el fin de aprovechar todo el potencial turístico que esta zona del sur de Argentina poseía y de dar origen a poblaciones.
El ambicioso proyecto recayó en las manos del arquitecto Alejandro Bustillo, un artista eminente cuyas obras tienen sello propio. También era escultor, pintor  y un profundo pensador de la filosofía y de la historia del arte. Esta amalgama de dones le valió premios nacionales e internacionales por sus pinturas, y un reconocimiento por sus construcciones.
Entre las más destacadas obras de arquitectura, se mencionan la sede central del Banco de la Nación Argentina, el Casino y la ornamentación de la Playa Bristol en Mar del Plata, la sede inmobiliaria Franco – Argentina en París y la residencia del Barón Be-Ker-Remy en Bruselas.
La selección del encargado en la construcción del hotel se realizó mediante concurso de proyectos. Como Alejandro Bustillo era hermano del presidente de Parques, con el fin de dar legalidad y transparencia al concurso, se estableció que si éste ganaba no percibiría retribución económica alguna. El anteproyecto que presentó Bustillo postulaba el estilo arquitectónico que más se adecuaba a las características de la región. 
Auténtico humanista, el arquitecto Bustillo seleccionó la zona de Puerto Pañuelo para la construcción del hotel, porque contaba con la disposición natural, estructural y funcional perfecta: una belleza natural asombrosa, una colina amplia entre lagos y montañas con un terreno ideal para construir una cancha de golf, y un puerto.
Estuvo al frente de una de las mayores proezas arquitectónicas de la Patagonia. El resultado fue una magnífica estructura de estilo canadiense, con troncos de ciprés y techo de tejas de alerce, dispuesto para ser sede de una vista panorámica excepcional, a través de balcones, terrazas y ventanas.
En tanto, el contexto urbanístico tenía que acompañar tamaña empresa. Hubo que dotar a la población de Bariloche de agua corriente y cloacas. En 1938 se pavimentaron las primeras 12 cuadras del ejido urbano. Se ejecutó en más dos años la construcción del Centro Cívico de la ciudad, la edificación y urbanización de la costa del lago hasta Llao Llao. El plan progresista incluía oficinas para correos, telégrafos, farmacia, sucursal del Banco Nación y cancha de golf en las cercanías.
El 8 de enero de 1938 se inauguró oficialmente el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. Las autoridades de Parques Nacionales dieron la concesión para su explotación al Plaza Hotel de Buenos Aires, considerado entonces como el mejor del país.
Muy pronto se convirtió en el destino de familias adineradas que viajaban con choferes y niñeras con el objetivo de una estadía larga en el hotel. Las áreas de servicio, habitaciones intercomunicadas y una intensa vida social y cultural, brindaban un itinerario apreciado. 
El 26 de octubre de 1939 un voraz incendio encontró la tragedia. El hotel quedó totalmente destruido en tan sólo cuatro horas.
La reconstrucción se inició inmediatamente, con materiales más resistentes al fuego, cambiando parte de la madera de los exteriores por cemento y utilizando tejas normandas. El 15 de diciembre de 1940, tan sólo 12 meses después del brutal incendio, el Hotel Llao Llao fue nuevamente inaugurado, posicionándose definitivamente como el lugar elegido por la aristocracia y los sectores oficiales y diplomáticos, entre otros huéspedes insignes.
Desde sus comienzos, el Llao Llao fue un polo para el turismo en Bariloche, así como un atractivo único promocionado en el país y el exterior. Emblemático y concurrido por la alta sociedad argentina y el mundo político y diplomático, es uno de los hoteles cinco estrellas más sofisticado del país.
En 1974, producto de políticas que afectaron la administración del hotel, de idas y vueltas respecto a su privatización, se lo cierra. Pronto se sumió en un abandono tal que entristecía a propios y extraños. La postal, el ícono edilicio de Bariloche estaba deteriorado, y en su interior, el extraordinario equipamiento y decoración, sufrían los avatares de saqueadores y del desuso.
En 1991, el Llao Llao se privatizó nuevamente. La empresa ganadora de la licitación, Llao – Llao Holding, lo renovó íntegramente, respetando la concepción original del arquitecto Bustillo.
Se inauguró nuevamente el 3 de julio del año 1993 bajo el nombre de Llao Llao Hotel & Resort.
La historia no termina aquí. El misticismo que la envuelve invita a la pluma de quienes admiran contarla por todos sus rincones. Habrá más acerca del Llao Llao, muy pronto.

 

En Honor al Dr. Ramón Carrillo

A setenta años de la creación del Hospital Zonal Ramón Carrillo, redescubrimos la figura del doctor que da nombre al nosocomio de Bariloche.
Neurocirujano, neurobiólogo, profesor universitario y primer Ministro de Salud de la Nación Argentina. Breve reseña del doctor que honra nuestro hospital zonal.
“Los problemas de la medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría. Sólo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo”.
Ramón Carrillo nació en Santiago del Estero, el 7 de marzo de 1906. Fue el primero de los once hijos que tuvieron don Ramón Carrillo y doña María Salomé Gómez Carrillo. Vivió en su Santiago natal hasta que la vocación lo llevó a Buenos Aires para cursar los estudios de medicina. Se recibió en el año 1929, con Medalla de Oro al mejor alumno de su promoción.
La neurología y neurocirugía eran las especialidades de la medicina que lo apasionaban. Una vez recibido, gracias a sus altas calificaciones y calidad de sus trabajos, fue acreedor de una Beca de la Universidad de Buenos Aires con el objetivo de perfeccionarse en estas ramas. Se dirige a Europa, donde trabajó con los especialistas más destacados del mundo, entre ellos Cornelius Ariens Kappers.
A su regreso, dedica años a la investigación y a la docencia, hasta que en el año 1939 se pone al frente del Servicio de Neurología del Hospital Militar Central, cargo que le permitió conocer en profundidad la realidad sanitaria del país, en especial la postergación que sufrían las provincias del interior.
A los 36 años fue profesor titular de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires.
En los tiempos que corrían, allá por el 1943, el presidente Castillo fue derrocado y asumió el gobierno militar. Conoció al coronel Juan Domingo Perón, y luego de las elecciones que llevaron al Partido Laborista al poder, el doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo, poniéndose al frente de la Secretaría de Salud Pública.
Se convirtió en el primer sanitarista en realizar un estudio integral de los problemas de la salud en la Argentina, que dio origen al Plan Analítico de Salud Pública. Este Plan establecía dos principios fundamentales de planificación: el primero era la centralización normativa y el segundo, la descentralización ejecutiva. Más tarde esta Secretaría, con la reforma constitucional de 1949, pasó a ser el Ministerio de Salud Pública de la Nación y Asistencia Social de la Nación.
En el cumplimiento de sus funciones, hizo hincapié en la medicina preventiva y en una política de organización hospitalaria, logrando erradicar enfermedades endémicas como el paludismo, disminuyó con observable notoriedad la sífilis y enfermedades venéreas, la mortalidad producto de la tuberculosis, y la mortalidad infantil. Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis, y aumentó el número de camas en los centros sanitarios del país. Durante su gestión también fue creada EMESTA, la primera fábrica nacional de medicamente, constituyendo un gran freno a las empresas multinacionales que dominaban el mercado y fijaban los precios a su antojo. EMESTA abastecía a todos los establecimientos públicos de la República Argentina.
La política sanitarista de de Carrillo estaba fundamentada en tres principios:
1.- Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la sanidad;
2.- No puede haber política sanitaria sin política social;
3.- De nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por medio de dispositivos adecuados.
A partir de 1951 la salud del doctor Carrillo comenzó a deteriorarse, producto de una enfermedad grave y progresiva. Paralelamente, comenzaron a evidenciarse las diferencias ideológicas de los principales ministros y colaboradores de Perón. Y en medio de una ofensiva contra las jerarquías de la Iglesia, iniciada por el contraalmirante Alberto Tesaire y el socialista Angel Borlenghi, Carrillo fue de a poco marginado de los círculos íntimos del gobierno, ya que su condición de católico y nacionalista era considerada un obstáculo para las aspiraciones de la ofensiva.
Tesaire asumió la vicepresidencia el 25 de abril de 1954, marginando de pleno a Carrillo del entorno presidencial. El 16 de junio de ese mismo año Carrillo renunció al Ministerio y viajó a Nueva York, donde entre otras actuaciones, dio una serie de conferencias en la Universidad de Hardvard.
En tanto, la Argentina atisbaba los olores del golpe de Estado. El 16 de septiembre de 1955 Perón fue derrocado y se dio paso a la “Revolución Libertadora”.
Con una estadía que cada vez se le hacía más difícil enfrentar, a causas económicas, Carrillo consiguió trabajo en una empresa norteamericana “Hanna Mineralization and Company”, que tenía una explotación en Brasil, a 150 kilómetros de Belén Do Pará. Inmediatamente en ese país se vincula con el hospital de la Universidad local como colaborador, no como médico. Por sus notables dotes en el desarrollo de la medicina los profesionales del hospital pidieron informes y así se enteraron de su aptitud académica y científica, y su actuación política. La carrera de Carrillo pareció remontar, llamado para importantes consultas, exposiciones, conferencias y clases.    
Su enfermedad avanzaba. El diagnóstico era irremediable. El noviembre de 1956 el doctor Ramón Carrillo sufrió un accidente cerebro vascular, y el 20 de diciembre de ese año falleció.
Tal vez la explicación de por qué lleva su nombre el Hospital Zonal de Bariloche tenga sólidos fundamentos en el homenaje que la salud debe hacerle. Hombre que dedicó su vida a mejorar la calidad sanitaria del país, pero que, además, aceptó con dolor los golpes que las decisiones políticas provocan. Exiliándose primero, empobreciéndose luego, muriendo finalmente. Tenía 50 años. 50 años dedicados a una vocación.
 “La medicina no sólo debe curar enfermos sino enseñar al pueblo a vivir, a vivir en salud y tratar que la vida se prolongue y sea digna de ser vivida.” Ramón Carrillo, 1906 - 1956.

 

Desde 1938, brindando salud a los pobladores de Bariloche y la zona
El Hospital de San Carlos de Bariloche se construyó en el año 1938. El proyecto fue definido por el arquitecto Alejandro Bradinsky y supervisado por  su colega Alejandro Bustillo. A paso rápido y sostenido, el 19 de diciembre de ese mismo año se inauguró.
Como las historias de pequeños pueblos, el recuerdo de los pioneros se renueva una y otra vez. Por ello el arquitecto Bustillo, reconocido especialmente en la región andino patagónica por sus numerosas obras de arquitectura que aún hoy se destacan por su calidad de diseño, es considerado el padre del edificio en el que hoy se emplaza el Hospital Zonal Ramón Carrillo.
Esta obra impulsada por Bustillo, en sus inicios destinaba su atención a la joven comuna de Bariloche, pero en la actualidad se ha convertido en referente de la Región Andino Patagónica, cubriendo las necesidades de cientos de pobladores patagónicos.
La loable tarea de quienes hoy integran el equipo de profesionales y empleados afectados a la salud de toda la comunidad y alrededores, aquellos que sostienen la salud y garantizan un adecuado tratamiento a los pacientes, tienta aún más si se recorre su historia. De esta manera nos remontamos a los inicios de esta obra que marcó uno de los hitos del progreso en los servicios de salud de la ciudad.
Bariloche era una aldea de montaña. Enorme superficie de belleza habitable fundada en mayo de 1902 a orillas del Lago Nahuel Huapi. Privilegiada por sus paisajes de cerros, bosques, lagos, glaciares y exuberante flora. Lugar elegido por inmigrantes, muchos de ellos europeos y chilenos. Con los inicios de vida en la ciudad, y con las características propias que ello conlleva, los pobladores notaron la urgía de tener un hospital que contuviere la demanda demográfica en ascenso.
“En los primeros tiempos de la aldea que hoy es Bariloche no había médico, y si alguien enfermaba se lo trasladaba a Chile o se recurría a la huerta de hierbas medicinales que casi todos tenían en su casa, mezclando a menudo los conocimientos medicinales europeos con los mapuches.” Así lo expresa el reconocido historiador Ricardo Vallmitjana en su libro “De Boticarios, médicos y farmacéuticos”.
A principios del 1900 Don Emetereo Laureano Carrasco era el referente de la ciencia farmacéutica, ya que poseía una huerta muy completa con plantas medicinales. La partera del pueblo era Peregrina Burgos. Pero la historia cuenta también a una comadrona india, quien llevaba a las parturientas a orillas del Lago Nahuel Huapi, y luego de ayudar a dar a luz a las madres, lavaba al niño en las aguas, como lo indicaba su tradición.
En 1907 llegaba a Bariloche José Emanuel Vereertbrugghen. Fue así que Bariloche tuvo a su primer médico, de origen belga, y recibido en la universidad de Lovania. Con el prestigio que todo profesional bienvenido genera en una comunidad pequeña y sin antecedentes en la materia, Don José fue respetado y querido por todos, por su trato dulce y su manera sencilla de dirigirse a sus pacientes, y, claro está, por la admiración que despertaban sus acertados diagnósticos.
Fue Vereertbrugghen quien concientizó acerca de la importancia de contar con un hospital para la ciudad, y destinó años en tratar de instalar en los pobladores de mayores recursos económicos el interés por colaborar en su construcción.
Eran épocas en que los antibióticos y las anestesias aún no existían. Y muchas veces el médico se dirigía a la casa del paciente cuando éste no podía ir al consultorio. Las distancias no tenían los minutos que hoy conocemos: ausencias de caminos, vehículos para acceder a ellos, condiciones climáticas inhóspitas. Eran otras épocas…
Un día de 1915 llegó algo muy importante para esta aldea: la apertura de una Sala de Primeros Auxilios, a cargo de padres salesianos. Allí atendía un enfermero, José Cuaranta, también de oficio zapatero y sacristán de la capilla.
Llegó entonces un grupo de médicos recién recibido. Entre ellos el doctor Ernesto Serigós, autor de la primera operación de apéndice en Bariloche.
La población aumentaba, el ritmo de la aldea se veía lentamente alterado por el movimiento que se producía con la llegada de nuevos habitantes, los avances propios de una comunidad que debe adaptarse poco a poco a los cambios urbanos y los progresos sociales… era imperiosa la necesidad de tener un hospital.
En las calles Mitre y Onelli se construyó un hospital con consultorio externo, una sala para hombres, con once camas, y dos salas para mujeres, sala de rayos y sala de cirugía, y atendido por el doctor Serigós.
A fines de la década del 20 arribaron al pueblo otros médicos y farmacéuticos. Habían dos hospitales: el Salesiano y el Hospital Regional.
Otro personaje de la historia de la ciudad, y concretamente de la historia de la salud fue el doctor Juan Javier Neumeyer, quien a mediados de 1930 era el director del Hospital Regional de Bariloche y sostuvo que las instalaciones ya no eran suficientes para contener a los pacientes y brindarles una atención acorde a cada diagnóstico. Finalmente, en 1938, el mismo doctor Neumeyer como director del Hospital Zonal trasladó a los enfermos al nuevo hospital de la calle Moreno 601.
El hospital Zonal Ramón Carrillo comenzó con 60 camas y al poco tiempo tenía cien enfermos. Escribe Vallmitjana: “Era un hospital ejemplar, muy completo y equipado, con pijamas y batones para cada enfermo, servicio de comedor y buena loza, hasta con manteles y servilletas de tela.”
Pasaron muchos años y muchas personas que dieron buena parte de sus vidas para sostener la sanidad del pueblo.
En la actualidad el Hospital Zonal Ramón Carrillo es cabecera de la cuarta zona sanitaria, y tiene un nuevo área. En la obra se invirtieron 26,6 millones de pesos y su construcción supera los 11.700 metros cuadrados.
El nuevo sector, cuyo frente da a la calle Elflein, está previsto para el funcionamiento de 54 consultorios destinados a distintas especialidades, con apoyo técnico, red de datos y telefonía integrada con el edificio de cara a la calle Moreno.
La ampliación del nosocomio está realizada en 3 niveles, con laboratorios, estacionamiento cubierto y un área de administración del centro asistencial, entre otras dependencias.
El doctor Felipe de Rosas es el director que está transitando sus funciones en medio de una renovación edilicia, una planificación estructural pero con problemas significativos en el sector de la salud.
Este homenaje por los 70 años del nosocomio local no tendría sentido sin la voluntad de todos los que hicieron su historia y los que hoy están forjándola. Los que lo pensaron, los que dieron los primeros pasos en su ejecución, los que se animaron a llegar a la antigua aldea del sur para ofrecer su profesión A los que limpiaron y cuidaron las instalaciones, a los que atendieron enfermos, a los que en las situaciones más adversas han brindado lo mejor de sí mismos para el cuidado del prójimo, cubriendo las funciones esenciales para la defensa, el fomento de un futuro seguro, la investigación, la gestión de los pacientes y los sistemas de salud.
 

100 años de la Escuela N° 16. Un siglo de enseñanza y aprendizaje

Cada rincón del país tiene sus establecimientos educativos. O así debería serlo. La escuela como institución formativa junto con la familia es lo necesario en la socialización de las personas, como instancia continua de creación y arraigo de valores y principios, además de la formación en la educación como requisito académico.
Bariloche tiene el suyo, emblemático y tradicional: La escuela N° 16 “Francisco Pascasio Moreno”.  No es menor decir que constituye un orgullo para los locales, y una atracción para foráneos, ya que la creación de esta escuela tiene enormes raíces en nuestra historia: fue el primer establecimiento educativo primario público en la ciudad y acogedora de hombres y mujeres reconocidos como pioneros fundadores de nuestro Bariloche.
Su nombre responde a un homenaje de invalorable gratitud. Francisco Pascasio Moreno, quien donó las tierras del entonces Parque Nacional Nahuel Huapi. Este hombre, constructor de nuestra historia, donó 3 leguas al gobierno para la fundación de Parques Nacionales, luego de ser homenajeado nacionalmente por sus trabajos periciales en la frontera con Chile, donde se arbitró los límites de nuestro país. Comprometido con la educación, Moreno pronunciaba en el año 1904: “Es sabido que donde el trabajo y la escuela reinan la cárcel se cierra”. Otra de sus frases que transluce su afán por los derechos del niño, la educación y la familia, versa: “Si el estado obliga al niño a concurrir a la escuela, el niño tiene derecho a que el estado lo alimente cuando sus padres no están en situación de hacerlo…”
La escuela N° 16 nació en el año 1908, coincidente con los primeros pasos de nuestra ciudad. Casi en simultáneo, ambas tienen en su haber los caminos de antaño y la actualidad viva de quienes forjaron la ciudad lacustre.
Desde la década del 30, “la 16” funciona en una céntrica manzana de nuestra ciudad, con sus puertas mirando hacia la calle Elflein. Retratos fotográficos muestran la construcción del actual edificio, allá por el año 1927. Los trabajos eran de características magníficas para la época. El edificio de la escuela fue declarado Patrimonio histórico, por lo que debe conservar la estructura y fachada actual. Es entonces que no se pueden realizar obras de ampliación.
Como no podía ser de otra manera, los festejos por el centenario fueron varios y culminaron con un acto central en la sede del establecimiento. En la cita estaban ex alumnos septuagenarios en primera fila, concurrida participación comunitaria, y la presencia de numerosas autoridades municipales, entre ellos el actual intendente, Marcelo Cascón, y el intendente de Parques Nacionales, Juan Salguero, legisladores y la Delegada regional de la Zona Andina del Ministerio de Educación, Lic. Beatriz Oliva. El intendente de la ciudad expresó su gratitud a quienes integran la comunidad educativa de la escuela 16, por ayudar a “construir lo que alguna vez fue una pequeña aldea de montaña en la admirable ciudad que hoy formamos”, y en especial “a los educadores que plasmaron todo su saber a los chicos y chicas que dedicaron sus vidas a Bariloche.”
La invitación a participar de “…una fiesta del reencuentro y del corazón”, en palabras de la actual Directora, Marta Frank, dio inicio al acto en el que se compartieron anécdotas, recuerdos, homenajes y  reconocimientos por los cien años de trabajo incesante de docentes, personal, alumnos, y la comunidad que siempre se enorgulleció de esta escuela pública.
En la oportunidad, muchos ex alumnos fueron invitados a relatar la historia de las primeras décadas del establecimiento; y ex docentes a compartir la didáctica que empleaban dentro de las aulas con sus alumnos. En suma, la emotividad y el recuerdo instaban a reflexionar sobre los cambios sociales que se han producido en este lapso. Por ello atinado fue lo que expresó la comunidad educativa: “este 100° aniversario no sólo demuestra la permanencia de una institución sino que también refleja que es un factor fundamental en el crecimiento de una sociedad.”
El festejo también incluyó la creación del Museo Histórico con documentos cartográficos de la fundación de la escuela en el año 1908 y la construcción del edificio, realizada por la empresa Primo Capraro. En la exposición se observaron nutridas imágenes de las décadas de 1930, 1940, 1960 hasta la actualidad, en las que se retratan la historia y el crecimiento del establecimiento. Boletines de calificaciones del año 1945, cuadernos de alumnos de esa década, libros y otros materiales didácticos que utilizaban los primeros docentes, conforman un escenario privilegiado para visitar.
La Escuela 16 es símbolo por donde se la mire. La vinculación con la Biblioteca Sarmiento, otro orgullo de nuestro Bariloche, realza su espíritu histórico y su colaboración en forjar los cimientos de una sociedad donde la cultura tiene raíces fuertes. Las primeras actividades de la entonces llamada “Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento”, allá por los años 1927 y 1928, se desarrollaron en la Escuela 16. Claro que por esos años funcionaba en un edificio de madera alquilado, ubicado en la esquina de Mitre y Frey, mientras el actual edificio se estaba construyendo.
La entonces directora del establecimiento, señora Marta Verón de Mora, y su sucesor, el señor Emilio Haas, estuvieron estrechamente ligados al quehacer de la biblioteca. En vísperas del traslado de la escuela a su actual edificio, la directora Verón de Mora invitó a los vecinos de Bariloche a una reunión constitutiva de dos Asociaciones que contribuyeron al bienestar de la escuela y que complementan su acción: Biblioteca Popular y Cooperadora Escolar.
Durante la dirección de Haas, la bilblioteca funcionaba en el hall de la institución educativa. Gestiones pertinentes hicieron que en la manzana número 5 de Bariloche se colocara la piedra fundamental de la Biblioteca, materializada en una ceremonia a la que concurre en su totalidad la Escuela 16 y un público numeroso. Más tarde, la Biblioteca realiza un intercambio de terreno con la dirección de Parques Nacionales, obteniendo un edificio a perpetuidad para la Biblioteca en el Centro Cívico de nuestra ciudad.
En ese contexto, donde Bariloche era una aldea, habían dos escuelas: la 16 y la Alemana. La llegada del ferrocarril en 1934 y la terminación del pavimento a fines de la década del ´50 hicieron emerger otros establecimientos educativos, satisfaciendo las necesidades de una población migrante.  
En la ceremonia del centenario hubo muchos regalos, entre ellos, libros de parte de Parques Nacionales y de la Biblioteca Sarmiento. También hubo un brindis, música y baile.
No es para menos. Nuestra Escuela pública N° 16 cumplió 100 años de vida. 100 años de presente. 

 

Francisco Pascasio Moreno, 89 años de un legado inmortal

El 22 de Noviembre se conmemoró un año más del fallecimiento del Perito Francisco Pascasio Moreno, ocurrido en el verano de 1919.

“Me enorgullezco de haberme contado entre los hombres que se creen nacidos para servir a la patria.” Hombre de hondas palabras y profundos actos, convencido de arriesgar hasta la vida por este territorio argentino, pronunció una de las frase que llevó como bandera.
Francisco Pascasio Moreno, inmortalizado como el Perito Moreno, nació un 31 de mayo de 1852, en la ciudad de Buenos Aires y en el seno de una familia acomodada. Científico, educador, legislador, Moreno se casó el 14 de junio de 1885 con María Ana Varela, con quien tuvo siete hijos. Su vida familiar varió entre momentos de grandes alegrías y profundas tristezas, afrontando la muerte de hijos y esposa a lo largo de su vida.
Desde pequeño estuvo en contacto con la naturaleza y se sentía maravillado por sus misterios. Su otra pasión eran los viajes, a los que dedicó casi toda su vida. En sus expediciones, Moreno se armó de una colección arqueológica, antropológica y paleontológica que donó a la Provincia de Buenos Aires, la que fundó el Museo Antropológico y Etnográfico de Buenos Aires.
El interés por conocer el sur, investigar la formación geológica del continente, su flora y su fauna, su historia natural y los indígenas, lo llevó a la Patagonia. En 1873 y 1874 hizo sus primeros viajes por regiones entonces inexploradas. Luego atravesó la Patagonia de océano a océano y se contactó con las naciones indígenas, estudiando su pasado y sus orígenes. En 1876 viajó al extremo sur de América, impregnado de aventuras y descubrimientos, revelando de a poco el misterio que cubría a la enorme extensión de naturaleza. Llegó al lago Nahuel Huapi, donde enarbola la bandera argentina. En 1879 volvió a la Patagonia septentrional.
Ya reconocido por sus exploraciones y estudios a nivel internacional, fue nombrado perito oficial argentino en el conflicto limítrofe con Chile. Viajó a Londres para facilitar el laudo arbitral de la Reina de Inglaterra y argumentar limitaciones territoriales, que permitieron recuperar para el país una gran superficie. Por sus trabajos periciales en la frontera con Chile, en carácter de homenaje nacional, en 1903 recibió 25 leguas fiscales de tierras en la Patagonia, de las que donó tres leguas al gobierno para la fundación de Parques Nacionales. Así surge el primer Parque Nacional Argentino.
Uno de los párrafos de la carta de donación escrita por Perito Moreno, recita: “Durante las excursiones que en aquellos años hice en el Sur, con los propósitos que una tarde motivaron dicho nombramiento, admiré lugares excepcionalmente hermosos y más de una vez anuncié la conveniencia de que la Nación conservara la propiedad de algunos para el mejor provecho de las generaciones presentes y de las venideras.”
Fue responsable de conferencias, trabajos e informes sobre la Patagonia, y autor de innumerables obras, entre las que se destacan Viaje a la Patagonia Septentrional, Viaje a la Patagonia Austral y las Notas preliminares sobre una excursión a los territorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
En 1913 presidió el Consejo Nacional de Educación y fue diputado nacional, tiempo en que impulsó la legislación para promover los estudios científicos.
A los setenta y siete años la muerte lo sorprendió. Era un 22 de noviembre de 1919. Un texto biográfico del Museo de la Universidad de La Plata refleja: “Moreno murió pobre, siempre trabajó por y para la patria, y todo lo que recibió de ella se lo devolvió”.
Por su fallecimiento oficiaron una misa en la Iglesia de Pilar, y luego sus restos fueron enterrados en el cementerio de Recoleta. Recién en el año 1994 los trasladaron al Mausoleo de la Isla Centinela, en el lago Nahuel Huapi.
En 1934, a través de la Ley 12.103, se determinó la creación de la Dirección Nacional de Parques Nacionales. Se denominó a la primera zona de reserva “Parque Nacional Nahuel Huapi”.
Francisco Pascasio Moreno nos ha dejado una biografía tan extensa que seleccionar ciertos sucesos de su historia hasta parece una irreverencia de subjetividad. Su vida ha sido tan importante y su legado tan vital para nuestra patria y los habitantes del sur, que escribir y aprender sobre él nos cala el alma, nos reconoce como parte de esta Nación y de esta Patagonia; nos recuerda la identidad.

 

Puerto San Carlos: un gigante dormido

Lejos de cumplir el rol protagónico que se pretendía con el ambicioso proyecto que motivó su construcción, la historia del Puerto San Carlos y su realidad actual lo muestran relegado. Desde el “lagomoto” hasta hoy, una sucesión de desencuentros lo reflejan como un gigante dormido.
El verano de 1960 parece haber marcado el inicio de la complicada historia del Puerto San Carlos, cuando un “lagomoto”, provocado por un sismo en Chile, arrasó con la vieja estructura.
Un cuarto de siglo más tarde, el ingeniero Alberto Lamota, en representación de Turisur SRL (empresa que tenía la mayoría del transporte lacustre), propuso a la Cámara de Turismo que promoviera la reconstrucción del puerto de Bariloche. Según relata el Diario Río Negro, “eso originó la nota del 18 de setiembre de ese año, firmada por el presidente del cuerpo, Teodoro Sambracos, dirigida al presidente del Concejo Municipal, Atilio Feudal, solicitando que la comuna estudiara la manera para reconstruir el embarcadero. La misiva hacía referencia a la "situación financiera del municipio", por lo cual aclaraba que "no se pretende que sea el Estado el que realice la obra" y se sugería que lo hiciera el sector privado. Feudal respondió la carta el 9 de octubre y detalló los estudios iniciados para encarar la obra”.
“A los efectos de acelerar la burocracia estatal, al año siguiente Lamota presentó ante el nuevo presidente del Concejo Deliberante, Edgardo Gagliardi, un anteproyecto para el puerto. Sugirió emplazar el embarcadero en el lugar original, frente al Centro Cívico y adjuntó una propuesta realizada por el arquitecto local Julio Arrieta”.
El convenio se firmó el 26 de mayo de 1987, y tres meses más tarde la provincia transfirió las tierras frente al Centro Cívico al municipio de Bariloche, permitiendo el pronto llamado a licitación. Simultáneamente, se constituyó la empresa "Emprendimientos Bariloche SA" (EB), integrada por unas cuarenta empresas locales de primera línea.
El diario provincial narró que en enero de 1988 se abrieron los sobres de los dos oferentes, y que la Comisión de Preadjudicación desestimó la oferta de Turisur, por lo que el 14 de abril se la preadjudicó a EB. Ese mismo, Parque Nacionales emitió una resolución designado como puerto de cabecera al San Carlos. “Para el aniversario de la ciudad la municipalidad adjudicó la licitación 014/87 a EB, mediante resolución 562-I-88, y el 8 de junio se firmó el contrato. El proyecto de obra estuvo a cargo de los arquitectos locales Alberto Falaschi, Nora Volcoff, Reinaldo Díaz Langau y Susana Rodríguez Games; y preveía dos edificios perpendiculares al lago, de 3.927 y 1.238 m2. Entre ambos se ubicaría la dársena turística, con capacidad para 11 embarcaciones, al oeste la playa pública y al este la dársena deportiva, con capacidad para 70 lanchas en muelles flotantes. Se proyectó además un faro, sobre el rompeolas principal, una rambla con pérgolas y miradores, playa de estacionamiento y todo lo necesario para un puerto de primera categoría”, describió Río Negro.
Sin embargo, la empresa Turisur señaló que, a su entender, el proceso licitatorio había incurrido en ciertas irregularidades, y comenzó allí un largo litigio. De todas formas, las obras, a cargo de la empresa Seta Hidrovial SRL, comenzaron en noviembre, y se colocó la "piedra fundacional".
El 12 de julio de 1991 fue la inauguración parcial; pero diferencias que habrían surgido por los costos del peaje, llevaron a Turisur a dejar de operar desde el Puerto San Carlos, para llevar sus embarcaciones hacia Puerto Pañuelo. A partir de allí, acusaciones cruzadas, ordenanzas sancionadas y vetadas, intervenciones y búsquedas frustradas de soluciones, se fueron sucediendo hasta la actualidad.
Su playón supo albergar circos, actividades deportivas y muchas competencias automovilísticas, como el reciente Rally de Los Lagos, pero luego se temió por una posibilidad de derrumbe, ante algunos problemas detectados en la estructura de hormigón. En su embarcadero, incluso se hundió un barco en 1993, tras una inundación.
Revertir esta situación es un desafío para cada una de las gestiones desde hace dos décadas, ya que su ubicación estratégica y su atractivo comercial lo potencian como un punto turístico más. Y el proyecto de explotar nuevamente la Isla Huemul en una excursión que conjuga la historia con la naturaleza, podría ser un buen puntapié inicial para dar vuelta la página de esta conflictiva historia.

Fuentes: Diario Río Negro
Bariloche2000
El Cordillerano

 

El Ciervo colorado

Cada año comienza la Temporada de Caza Deportiva en el área protegida del Parque Nacional Nahuel Huapi, desde principios de marzo hasta fines de abril, atrayendo a una importante cantidad de amantes de la actividad, que vienen en busca de los cotos locales y del premio principal: el ciervo colorado.
Esta temporada coincide con la época de brama del ciervo colorado, por lo que el animal se expone más a los ojos del cazador. En la cacería en la estepa, si bien es difícil la aproximación al ciervo, se puede observar a los animales bajando de las montañas, arreando sus hembras y peleando con otros machos. En el bosque, en cambio, la distancia con el ciervo suele disminuir, posibilitando un disparo más certero.
La historia comienza en 1905, en la Pampa central, en un campo de Ataliva Roca, hermano mayor del conquistador del desierto y dos veces presidente de la república, don Julio Argentino Roca. El Dr. Pedro O. Luro, que era hijo político de Ataliva Roca, decidió recrear un espectáculo que lo había impresionado en Europa: la caza del ciervo rojo con batidores, jaurías, toques de trompeta y trajes de vivos colores.
Efectivamente, pocos meses después, treinta ciervos de los Cárpatos y procedentes de un criadero fueron instalados en un predio de 500 hectáreas, rodeadas por tejido de alambre enterrado hasta la profundidad de un metro y con tres hileras de alambres de púas en su parte superior, que servían de freno a los pumas acechantes desde los matorrales vecinos y a los furtivos, que siempre existieron.
Es como si aquellos ciervos hubiesen llegado a la tierra prometida. Se reprodujeron con la fuerza que tienen las especies exóticas que, trasplantadas, encuentran un hábitat favorable. Una veintena de descendientes fueron llevados a Junín de los Andes, a la estancia Collun Co,  y otros quedaron ocultos en los bosques pampeanos donde se refugiaron cuando se rompieron las alambradas.
Al Parque Nacional Nahuel Huapi, el ciervo colorado llegó en la década del 20, y  se ha reproducido y dispersado por el norte de la Patagonia, incluyendo los alrededores de Bariloche.
Debido a su abundancia se lo ha señalado como responsable de daños en la vegetación de los Parques Nacionales y como posible competidor de otras especies de herbívoros, entre ellas los ciervos nativos y el ganado doméstico.
El ciervo colorado es capaz de seleccionar su forraje, buscando una dieta mixta y evitando la fibra en la medida en que le sea posible. Además, tiene una gran capacidad para variar su dieta de acuerdo con la oferta. En las zonas  boscosas se sirve del ciprés y otros árboles como fuente de alimento, preocupando a las autoridades de la reserva que ven necesaria la preservación de las diversas comunidades arbóreas del impacto de esta especie introducida.
Por otra parte, claro está, otros lejos de ver en el ciervo una amenaza, lo aprecian por la importante entrada de divisas en la región, provenientes de la caza deportiva que atrae turismo internacional  y de la exportación de su felpa.

Fuentes:
Diario La Opinión
www.produccion-animal.com.ar “Dieta del ciervo colorado en los alrededores de Bariloche” Lic. Marcela Manacorda y Alicia Pelliza de Sbriller. 1999.
www.estanciaspatagonicas.com

 

Vivienda Speranza

La vivienda Speranza fue construida en 1915 en el naciente San Carlos de Bariloche, y fue testigo del crecimiento de la ciudad hasta la actualidad. Forma parte del patrimonio histórico y cultural de los barilochenses, y para preservarla, sus propietarios la desarmaron y reconstruyeron en el Barrio Las Margaritas.
El crecimiento explosivo de la ciudad pronto la vio rodeada de comercios pertenecientes a cadenas internacionales y grandes hoteles para albergar a los numerosos turistas que llegan, cada año, a uno de los destinos más importantes del continente. Sin embargo, pese a las modernas construcciones, Speranza nunca pasó desapercibida.
La calidad de sus terminaciones, el contraste arquitectónico y sus importantes dimensiones obligaban al transeúnte a dedicar al menos una curiosa mirada. En el Bariloche de los pioneros, uno de los tantos inmigrantes del inicio del siglo XX, el italiano Gaetano Speranza, la construyó en la esquina de Moreno y Palacios, y allí funcionó por años una carpintería especializada en muebles y aberturas.
Durante décadas su estructura y sus maderas sufrieron las inclemencias de los fríos inviernos barilochenses, potenciados por la falta de mantenimiento. Aún así, estoica, parecía desafiar el clima, el crecimiento abrumador y la presión inmobiliaria.
Sin embargo, un proyecto de gran envergadura abarcaba el predio donde se emplazaba Speranza, y sus propietarios vieron la necesidad de quitarla del sitio. Las alternativas eran tres: la más sencilla, sin dudas, era desmantelarla. La segunda, era donarla al Estado para que la desarme y reconstruya en otro lugar cuando el presupuesto y los tiempos así lo permitieran. Y la última, asumir la responsabilidad y los costos del traslado a través de una iniciativa privada.
Ninguna de las dos primeras alternativas convencieron a los propietarios. Más allá del factor económico, otra variable entró en juego: los sentimientos; ya que uno de ellos transitó gran parte de su infancia jugando en la antigua vivienda.
Consecuentemente, resolvieron desarmar cuidadosamente la casa, tabla por tabla. Luego, someter a la madera a un proceso de recuperación y, finalmente, reconstruirla en un predio ubicado en el Barrio Las Margaritas, en la calle Primera Junta, entre Austria y Francia, para preservarla para las actuales y las generaciones venideras.
La gran mayoría de las piezas pudo ser reutilizada, pero debieron reemplazar las añejas tejuelas y algunas tablas de los balcones, que estaban en pésimo estado de conservación.
Con gran esfuerzo, madera tras madera, recuerdo tras recuerdo, la familia Guallini Pastore dio vida nuevamente a un trozo de la historia local, que pierde páginas día a día.

 

El Padre Genghini y la primera capilla de Bariloche

En los orígenes de San Carlos de Bariloche intervinieron numerosos misioneros, pero el padre Zacarías Genghini jugó un papel fundamental en la historia de la Iglesia Católica en la ciudad, planificando la primera capilla del naciente poblado: la Inmaculada Concepción.
Primer salesiano en asentarse en este territorio, llegado a caballo desde Junín de los Andes, en 1901, luego de que los Jesuitas abandonaron las misiones del Nahuel Huapi, Genghini vino a llenar un vacío que existía entre los pobladores de la zona, algunos de ellos cristianos, y otros posibles futuros católicos.
Muy pocas viviendas, un almacén y un albergue conformaban lo que con el tiempo se conocería como San Carlos de Bariloche, ya que los restantes pobladores estaban dispersos en el campo.
A cuatro años de su llegada, Zacarías conforma la “comisión pro templo”, iniciando las tareas en 1906, encargando la construcción a Primo Capraro. Algunos contratiempos demoraron la bendición de la piedra fundamental hasta el 27 de febrero de 1907, y para el 17 de agosto estaba terminada. La bendición oficial se realizó el 19 de abril de 1908, y estuvo a cargo del sacerdote Domingo Milanesio,  encargado de la misión de Junín de los Andes.
La capilla original no estaba en su actual emplazamiento, sino en la calle Moreno y orientada hacia el lago Nahuel Huapi, a unos 150 metros de donde se encontraba "el histórico ciprés" donde el Perito Moreno fue amarrado cautivo de los indígenas de la zona.
En 1973 fue declarada Monumento Histórico y trasladada mediante rieles tendidos en la ladera hasta su ubicación actual, ya que el crecimiento del Colegio Don Bosco así lo requería.
Originalmente sólo tenía una nave central, con techo a dos aguas; pero en 1951 se anexaron las naves laterales, con cubierta a un agua de poca pendiente. Durante 1981 se le hicieron algunas reformas que afectaron fundamentalmente el aspecto de materiales y carpinterías originales. Los pisos interiores de madera fueron reemplazados por cerámica roja; las tejuelas de la fachada, de cabeza circular, dieron paso a tejuelas nuevas de cabeza triangular. Las carpinterías son de madera y la bóveda central, de cañón corrido machimbrado.
La parroquia está ubicada en la calle Elflein 502 a unos escasos 400 metros del lago Nuhuel Huapi, con una prodigiosa vista que acompaña y permite la reflexión y meditación. Ese contexto fue descrito por el pensador Ezequiel Martínez Estrada de la siguiente forma:"Las incomparables bellezas naturales con que la pródiga mano del Creador enriqueció a este rincón de nuestro país lo han convertido en un importante centro de atracción para los hombres de todas las latitudes. El Nahuel Huapi es una cita de geografías: montañas, bosques, lagos, torrentes, nieve... No puede extrañar entonces que se constituyera en escenario de memorables acontecimientos apenas se tuvo conocimiento de su existencia. Allí establecieron los jesuitas el primer centro misionero de la Patagonia; allí se dieron cita, hace un siglo, los primeros misioneros enviados por Don Bosco; allí se congregaron turistas de todas las regiones del mundo para deleitarse en la contemplación de la naturaleza exuberante... Todo lo cual prueba fehacientemente que el paisaje es por sí solo suficiente para despertar deseos incontenibles y llenar el alma de sentimientos superiores y pierden sentido las apreciaciones según las cuales la sociedad que se abre en el alma como una congoja inmotivada y que quita interés humano al espectáculo de la belleza panorámica, es la falta de historia. En esas regiones no ha ocurrido nada que hable hondamente al hombre".  

www.plainmaculada.org.ar
www.arquitecturaandina.com.ar

 

Historia del Hotel Correntoso

En 1917, Primo Capraro construyó una pequeña cabaña de madera y un muelle en la unión del río Correntoso con el lago Nahuel Huapi, impactado por el paisaje. Al lugar, sólo podía accederse por barco o hidroavión, y pronto comenzó a recibir visitas de amigos y pescadores.
Enclavado en la roca, el Correntoso está ubicado en un lugar privilegiado y tiene una vista impresionante del lago Nahuel Huapi y de la desembocadura del río del mismo nombre.
Las visitas fueron aumentando, y en 1929 Capraro, propietario de una maderera, un aserradero y una casa de ramos generales, decidió la ampliación del establecimiento, incrementando a 20 las habitaciones, y añadiendo un comedor con una espectacular vista al lago.
El hotel acrecentó su prestigio internacionalmente, y tuvo su época de mayor esplendor en 1936, dirigido por el hijo de Primo, Francisco Capraro. Él resolvió construir el primer edificio de mampostería. Los extranjeros enloquecían, además, por las truchas que se pescaban en la desembocadura, y la elite local elegía con frecuencia este destino. De hecho, el por entonces presidente Humberto Illia lo escogió para su descanso.
Para entonces, Bariloche iniciaba su crecimiento y la oferta hotelera no tenía grandes dimensiones: y  aún no estaban en funcionamiento importantes hoteles como el Llao Llao y el Catedral.
Esta situación se modificó pronto, con la explosión de la zona como destino turístico y la proliferación de alojamientos, culminando con la venta del Hotel Correntoso en la década del 70. A partir de allí, sus instalaciones pasaron por un par de propietarios, hasta que fueron utilizadas por grupos de estudiantes de una congregación religiosa y por acampantes; pero se decidió su cierre a principios de los noventa.
La falta de mantenimiento y el avance de la maleza atentaron contra su elegancia durante más de seis años y lo dejaron en ruinas, hasta que privados lo adquirieron y realizaron una millonaria inversión para colocarlo nuevamente en la cima de la oferta hotelera regional, combinando historia, paisaje, y confort.
En el predio de dos hectáreas, el inmueble de cuatro plantas logró ponerse a la altura de las exigencias del turismo internacional, incorporando tecnología pero respetando las características propias de un edificio con historia.

Fuente: Diario Río Negro y www.correntoso.com

 

Museo del Lago Gutiérrez

Villa los Coihues tiene innumerables atributos que llenan de orgullo a sus habitantes y de admiración a los visitantes: paisajes estupendos, la belleza del Lago Gutiérrez, tranquilidad y actividades de agua y montaña.
En ese marco, hace ya más de una década abrió sus puertas un nuevo atractivo turístico: el Museo del Lago Gutiérrez "Dr. Rosendo Pascual". A diferencia de la gran mayoría de las ofertas la ciudad, ésta no depende exclusivamente de las bondades de la naturaleza, sino del esfuerzo de un apasionado, y de su equipo de trabajo, por descubrir las huellas del pasado: el profesor Rodolfo Pedro Corsolini
Se trata de una iniciativa privada, que ha sido reconocida por distintos estamentos del estado nacional, provincial y municipal; y por personalidades y científicos de todo el mundo.
Si bien es un Museo, existen diferencias estructurales con aquellos inmensos y fríos establecimientos que el imaginario colectivo relaciona con esa actividad: quien recibe a los visitantes es el dueño, el mismo que en largas expediciones busca los objetos, los estudia y trabaja. Esto permite, por supuesto, una relación directa con el turista o residente, que encontrará en Corsolini todas las respuestas que surjan en el recorrido.
Además, quienes lleguen al lugar podrán disfrutar de una hermosa colección de Geología y Paleontología, con 10 mil piezas patagónicas, algunas de ellas únicas.
Además del hallazgo de excremento de dinosaurio, Corsolini comenta orgulloso que en 1998 fueron los descubridores del “Ammonite gigante”, un molusco Cephalopodo. Éste fu el primero en América y el segundo en cuanto al tamaño en todo el mundo, con 2,80 metros de circunferencia.
Asimismo, conservan el esqueleto de un reptil marino del período jurásico, llamado Pliosaurio, una gran colección de invertebrados marinos de la región, flora, aves embalsamadas, insectos, anuros, restos de dinosaurios y mamíferos del período terciario, rocas y cristales de la región.
En una propiedad de 150 metros cuadrados, ubicado en un lote de mil, se exponen todas las piezas en 5 salas. En la primera, se dispuso la amplia colección de Geología y Cristalografía. Entre las rocas y maravillosos cristales, con la explicación correspondiente a cada una, se encuentra un objeto que se destaca y llama la atención de los visitantes: “Esta es una pieza única en el mundo”, reza el cartel que describe un trozo de hormigón de una de las tribunas del estadio Boca. Según aseguró Corsolini, esa es, además de una evidencia de una de sus pasiones, una estrategia para “romper el hielo” con el turista, ya que genera una reacción inmediata y facilita el diálogo.
Promoviendo la conservación del patrimonio cultural, y concientes de la importancia de la educación en este proceso, el Museo recibe permanentemente a delegaciones de escuelas primarias y secundarias, brindándoles charlas ilustrativas y asesoramiento.

 

Historia de la Vivienda Bachmann

La vivienda fue construida en la calle Elflein 148, en la primera década del siglo XX, y allí vivió, por generaciones, la familia Bachmann. La construcción testimonia la tradición maderera y artesanal ejecutada con gran maestría por carpinteros originarios del sur de Chile, que dio carácter al Bariloche pionero.
Enrique Lunde fue el constructor de la vivienda, siendo ampliada en la década del 20 y nuevamente en la década del 40. La arquitectura es representativa de la tipología de vivienda pionera de Bariloche, en dos plantas, esquema compacto rectangular, revestimiento de machimbre, cielorrasos de placas y cubierta a dos aguas de 50º de alerce.
Ampliaciones posteriores dieron a la vivienda características singulares en los volúmenes del acceso, chimeneas y detalles de madera. Además, originalmente no tenía baño, y se accedía a la parte alta a través de una escalera exterior.
Por motivos particulares, sus propietarios debieron desprenderse  de la vivienda, que había quedado situada en el centro de la ciudad. Posteriormente, el nuevo propietario informó la decisión de demoler la casa, por lo que integrantes de la Comisión de Patrimonio Histórico de la comuna realizaron inspecciones y verificaron su estado de conservación y situación.
Las conclusiones fueron relativamente positivas: un buen estado general de la vivienda, destacando la conservación de los revestimientos horizontales exteriores e interiores, machimbres de pisos, aventanamientos y estructura de entrepiso y cubierta. Sin embargo, las tejuelas de cubierta presentaban un deterioro irrecuperable y trabajos recientes realizados en el ala norte ocultaron y dañaron la fábrica original.
Ante la decisión de la Comisión, los compradores decidieron donar al municipio la estructura, que ya había sido declarada patrimonio histórico, para que la rearme en otro terreno y la afecte al fin que decida. De esta forma, en abril de 2007, el Concejo Deliberante aceptó la donación de doña María Luisa Cárdenas.
A diferencia de experiencias anteriores, en este caso las dimensiones de la vivienda, la existencia de un basamento de piedra, el estado general de los pies derechos, y la ubicación de la casa por debajo del nivel de la calle Elflein, hacían inviable su traslado completo.
Consecuentemente, se resolvió el desarme, traslado y reconstrucción de la vivienda en un emplazamiento diferente, para su preservación como testimonio de las tradiciones constructivas, estéticas y forma de vida representativas del origen de la ciudad.
Desde su desarme, la casa Bachmann aguarda, en el Corralón Municipal, a ser trasladada a un predio ubicado en Elflein y Morales, donde funcionará como sede del futuro Museo del Poblado de San Carlos de Bariloche, sede del Archivo Histórico Municipal y de aquellas actividades destinadas a investigación, preservación, salvaguarda, protección, restauración, promoción y difusión del patrimonio cultural de San Carlos de Bariloche que fije la Subsecretaría de Cultura del Municipio y el Concejo Municipal.
Fuentes: Comisión de Patrimonio Histórico; Concejo Deliberante

 

Camping Musical Bariloche

En el verano de 1950, la pianista  Linda Rautenstrauch y su esposo Max Rautenstrauch invitaron a los músicos Carlos Pesina, Efrain Guigui, Gerardo Levy y Jorge Kalmar, provenientes de Buenos Aires, a hacer música en el Parque Nacional Nahuel Huapi, dando origen al Camping Musical Bariloche.
Desde entonces, la comunidad fue espectadora privilegiada de los numerosos conciertos gratuitos ofrecidos con gran éxito: en las primeras cinco temporadas se brindaron  78 conciertos en toda la región, desde San Martín de los Andes hasta Esquel.
Ya consolidada, la Asociación Camping Musical Bariloche se constituyó en una institución sin fines de lucro, orientada a difundir y promover la música y otras actividades artísticas y culturales en la región.
Con el tiempo, logró una gran proyección a nivel nacional e internacional, y permitió que grandes artistas disfrutaran de su “campus”, de seis hectáreas, en cercanías al lago Moreno, a 25 kilómetros del centro de la ciudad.
Apuntando al perfeccionamiento, ya en 1953 se inauguraron los cursos. El primero, dictado por el Maestro Ernesto Epstein. En primera instancia, el camping funcionó en una cabaña de madera, subsistiendo con donaciones de empresas y particulares, en un terreno prestado por el austriaco Fritz Mandl; hasta que en 1960 el gobierno nacional donó el inmenso y paradisíaco predio actual.
La Asociación, se creó en 1963, luego del éxito de los cursos de Música de Cámara que se iniciaron en 1962, con prestigiosos profesores como Ljerko Spiller, Ernesto Epstein y Washington Castro. Alumnos de distintos países latinoamericanos y de provincias argentinas fueron los destinatarios.
En 1965 se constituyó la Academia Interamericana de Música de Cámara, por convenio de la International Menuhim Music Academy y el Camping Musical de Bariloche, dando impulso a la formación de una agrupación instrumental integrada por los mejores talentos becarios de la institución, luego de un convenio con la Fundación Bariloche: la Camerana Bariloche, que deslumbró con su música en teatros de todo el mundo.
En su medio siglo de vida, la Asociación Camping Musical Bariloche recibió numerosos premios: Estrella de la nieve 1987; Mención Honorífica Música Clásica Konex 1989 y Premio “Mecenas” en 1991. En 1994 recibió uno de los dos Premios-subsidios otorgados por el Fondo Nacional de las Artes a entidades culturales sin fines de lucro, entre 400 postulantes de todo el país. En 1972 Linda Rautenstrauch recibió la Condecoración “Cruz del Mérito”, “1ra. Clase”, otorgada por el presidente de la República Federal Alemana, y en 1980 la Condecoración del Presidente de Austria “Orden de Oro al Mérito”, por sus contribuciones al desarrollo y difusión de la música.
Este verano, está programado un “Seminario de Piano y Música de Cámara”, dirigido por Stefano Mancuso, reconocido pianista italiano, que se llevará a cabo entre el 10 y el 22 de diciembre, buscando el perfeccionamiento en la técnica pianística, la interpretación y las técnicas de Memorización y de lectura a primera vista. Luego, la dirección artística seleccionará a los alumnos/grupos más destacados para ofrecer conciertos y otorgar becas de estudio.

Fuentes: www.campingmusicalbche.org.ar; Fundación Konex

 

Donación de las tierras del Parque Nacional Nahuel Huapi

El 6 de noviembre de 1906, Perito Francisco Pascasio Moreno donó las tierras que permitieron, en 1934, la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, que abarca una superficie de 705.000 hectáreas con gran valor paisajístico y natural.
Enamorado de las bellezas de esta región, y pensando en “el mejor provecho de las generaciones presentes y de las venideras”, solicitó la creación de una reserva natural en estas tierra que le habían sido entregadas como recompensa por sus servicios, entendiendo que pronto serían un excelente instrumento de progreso humano.

Buenos Aires, 6 de Noviembre de 1903


S. E. Señor Ministro
Don Wenceslao Escalante

Señor Ministro
La Ley N 4192, que he visto promulgada en el Boletín oficial de la Nación, del 22 de Agosto último, me acuerda como recompensa por servicios gratuitos prestados al país, con anterioridad a mi nombramiento de Perito Argentino en la demarcación de límites con Chile, una extensión de campos fiscales en el territorio del Neuquén o al Sur del Río Negro.
Durante las excursiones que en aquellos años hice en el Sur, con los propósitos que una tarde motivaron dicho nombramiento, admiré lugares excepcionalmente hermosos y más de una vez enuncié la conveniencia de que la Nación conservara la propiedad de algunos para el mejor provecho de las generaciones presentes y de las venideras, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos y de otras naciones que poseen soberbios parques naturales. Hoy la ley citada me permite hacerme dueño de paisajes que, en días ya lejanos, me hicieron entrever la grandeza futura de tierras entonces ignoradas que nos eran disputadas pero que su conocimiento ha hecho argentinas para siempre y me es grato apresurarme a contribuir a la realización de ideales nacidos durante el desempeño de mis tareas en aquel medio y desarrollados con la enseñanza de su observación. Vengo por eso, por la presente, invocando los términos de la ley, a solicitar la ubicación de una área de tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios del Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del fjord principal del Lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservada como parque público Natural y al efecto, pido a V.E. que hecha esa ubicación se sirva aceptar la donación que hago a favor del país de esa área que comprende desde la laguna Cántaro inclusive, al Norte, hasta el boquete Barros Arana al Sur, teniendo por límite occidental la línea fronteriza con Chile en los boquetes del los Raulies y Pérez Rosales; y oriental las serranías al Este de la ensenada de Puerto Blest y de la Laguna Frías, y contiene la reunión más interesante de bellezas naturales que he observado en Patagonia.
Cada vez que he visitado esa región me he dicho, que convertida en propiedad pública inenajenable llegaría ser pronto centro de grandes actividades intelectuales y sociales, y, por lo tanto, excelente instrumento de progreso humano.
Los fenómenos físico-naturales que allí se observan empiezan a atraer a los estudiosos , que se entregarían, cómodos, a sus investigaciones fructíferas, y los maravillosos escenarios de los lagos y torrentes, de las selvas gigantes, de la abrupta montaña y del hielo eterno que se desarrollan en una situación geográfica trascendental, desde que la cruza la vía más corta entre Australia, Nueva Zelandia y la Europa bañada por el Atlántico formando un conjunto único de circunstancias favorables a mi propósito presente, en ese hermoso pedazo de tierra Andina, donde el Monte Tronador acerca en su cumbre a dos naciones cuya unión, impuesta por la naturaleza, saludarán siempre las salvas del coloso. Chile posee tierras fiscales en la vecindad, y quizás les diera ese destino, así en aquella magnificencia tranquila podrán encontrar sano y adecuado panorama los habitantes de ambos lados de los Andes, y contribuir, reunidos en comunidad de ideas durante el descanso y el solaz, cada vez más necesario en la vida activa del día, a resolver problemas que no llegarán a solucionar nunca los documentos diplomáticos; y los visitantes del mundo entero, entremezclando intereses y sentimientos en aquella encrucijada internacional, beneficiarán más aun al progreso natural de la influencia que por sus condiciones geográficas corresponde a este extremo de América en el hemisferio Austral.
Al hacer esta donación emito el deseo de que la fisonomía actual del perímetro que abarca no sea alterada y que no se hagan más obras que aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante culto, cuya presencia en esos lugares será siempre beneficiosa a las regiones incorporadas definitivamente a nuestra soberanía y cuyo rápido y meditado aprovechamiento debe contribuir tanto a la buena orientación de los destinos de la nacionalidad argentina.
Tengo el honor de saludar a V.E. con mi más alta consideración.

Francisco P. Moreno

 

Capilla San Eduardo

Junto al Hotel Llao Llao, la Capilla San Eduardo fue levantada en 1938, con un estilo pintoresquita con caracteres neogóticos, típicos de una arquitectura europea. Además de su atractivo religioso, sus características y la belleza natural del entorno la ubican hoy entre las construcciones más visitadas de la ciudad.
Corría el año 1938 cuando fue inaugurado el hotel Llao-Llao, para responder a las demandas que exigía el fomento del turismo. Gracias a su elegancia y el maravilloso entorno natural, la zona se convirtió en una villa frecuentada asiduamente, lo que motivó a los directivos de Parques Nacionales a erigir una capilla. Así fue inaugurada San Eduardo, por donación de Juana G. De Devoto, en terrenos de Parques.
Se destaca su valor artístico, dado por las reproducciones de los vitrales realizadas por los artistas plásticos Forte y Vázquez Málaga. Una de las principales obras de Forte se deterioró con el tiempo y fue reemplazada por una réplica hecha por el Sr. Jerman, pero permanecen los característicos contrastes y formas con tendencia geométrica.
Desde 1973, además, ostenta un friso donado por Raúl Soldi "Retablo", que recrea escenas de la vida de San Eduardo confesor, el último de los reyes anglosajones antes de la conquista normanda.
Construida en mampostería revestida con un basamento de piedra y troncos de ciprés que rodean toda la planta rectangular, con cubierta de tejuela de madera a dos aguas y torre con aguja, se alza imponente y en armónica relación con el entorno, en el camino al lujoso hotel.
Su construcción, en el kilómetro 25 de la Av. Bustillo y anterior a la de la Catedral de la ciudad, formó parte del programa de Obras Públicas de la gestión del Dr. Ezequiel Bustillo, al frente del Directorio de Parques Nacionales. El proyecto compuesto con una nave con sacristía, campanario ubicado en una torre sobre el acceso y fachadas en piedra y troncos, fue realizado por el arquitecto Alejandro Bustillo.
Además de la visita de miles de turistas que llegan a la ciudad, San Eduardo es una de las capillas que con mayor frecuencia eligen las parejas barilochenses para unirse en matrimonio, ya que su lejanía pasa a segundo plano al confrontarla con la belleza arquitectónica y natural.

Fuentes: www.arquitecturaandina.com.ar, Concejo Deliberante Municipal

 

Historia del chocolate

El árbol de cacao se originó en la cuenca del río Orinoco, y posteriomente se expandió a varias regiones. En inicio los Mayas, y posteriormente los Aztecas, difundieron su gusto por la bebida que se elaboraba con sus semillas; y en algunas regiones eran tan valoradas que se utilizaban como moneda corriente para el comercio de la época.
Los historiadores consideran que tal vez el mismo Cristóbal Colón fue, en 1502, el primer europeo en probar la bebida antecesora del chocolate, en su cuarto viaje al nuevo mundo.
De regreso a la península ibérica, el conquistador llevó cacao a los Reyes Católicos, pero el aspecto y el sabor amargo y picante (los aborígenes le añadían chile o achiote) no les agradó.
Hernán Cortés, en cambio, tuvo más suerte, ya que encontró en la bebida un alimento energizante que, decía, "cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse"; y, por supuesto, descubrió el valor mercantilista de las semillas para comerciar con los americanos. En el siglo XVI, logró introducir la costumbre azteca en la corte española y, consecuentemente, en los estratos más altos de la sociedad.
A partir de allí, las versiones son encontradas, porque existen distintas hipótesis sobre el origen de la incorporación del azúcar o la canela. Algunos mencionan nuevamente a México, con la influencia de la canela China y de la expansión, promovida por los españoles, de la caña de azúcar en el continente. Otros indican que, en realidad, los europeos fueron quienes dieron con la receta.
Pronto, la noticia, como toda buena nueva, comenzó a circular por Europa, y en 1606 llega la fabricación del chocolate a Italia, a través de Antonio Carletti. Nueve años más tarde, el cacao desembarca en Francia a través del matrimonio de la hija de Felipe II, Ana, con el rey Luis XIII de Francia. Para 1646, ya estaba en Alemania y llega a Inglaterra 9 años más tarde.
Recién en 1746, el agua se reemplaza por el chocolate para mezclar con el cacao; incorporando, además, huevos, alcohol o vinos añejos. Pero años más tarde un italiano obtuvo la solidificación del producto. La primera fábrica de chocolate se instala en Suiza, en 1819. Asimismo, nueve años después, un holandés, Coenrad Van Houten, consigue el polvo del cacao, ubicando a su país a la cabeza de la producción de chocolate.
Sin dudas, con el paso del tiempo, este producto que tuvo sus orígenes en la América precolombina y que fue perfeccionado y degustado por los europeos, hoy se ha transformado en uno de los principales atractivos turísticos no naturales de Bariloche.
Hace ya más de 50 años dos italianos, Aldo e Inés Fenoglio, se instalaron en la ciudad y sorprendieron con la elaboración artesanal de bombones, dando origen a la primera fábrica de chocolate artesanal del país, que cuenta en su haber, incluso, con la invención (por accidente) del conocido “chocolate en rama”.

 

Camerata Bariloche - 40 años de prestigio internacional

La Camerata Bariloche, con cuatro décadas de trayectoria artística, construyó un evidente prestigio internacional a través los más de dos mil conciertos brindados ante los más variados públicos de América, Europa, y el Lejano y Cercano Oriente.
Su música se disfrutó en las salas más destacadas del mundo, como el Teatro Colón de Buenos Aires, la Salle Gaveau y Salle Pleyel de París, el Kennedy Center de Washington, el Carnegie Hall de Nueva York, la NHK de Tokio, el Olimpia de Atenas, la Beethovenhalle de Bonn, la Sala Tchaikovsky de Moscú, el Auditorio Nacional de Música de Madrid, la Sala Ritirsky de Praga, la Brahms Saal y la Musikverein de Viena, la Herkules Saal de Munich, la sala Ritirsky del Palacio Wallenstein de Praga, el Palau de la Música de Barcelona, el Auditorium de la Academia Musical de Osaka, Japón, y en el Bangkok Music Group Auditorium, de Tailandia, entre otras.
Además, contó con relevantes directores de la talla de Alberto Lysy, Rubén González y Elías Khayat. A partir de 1993 su director musical es el maestro Fernando Hasaj; y entre los solistas nacionales y extranjeros que actuaron junto a la Camerata pueden mencionarse a Astor Piazzolla, Gerardo Gandini, Manuel Rego, Ernesto Bitteti, Ljerko Spiller, Yehudi Menuhin, Antonio Janigro, Janos Starker, Karl Richter, Katherine Ciesinsky, Nicolás Chumachenko, Maxim Vengerov, Jean Pierre Rampal, Vadin Repin, Cho-Liang Lin, Jean Ives Thibaudet, Frederika von Stade, Mstislav Rostropovich y Martha Argerich.
Hasta el momento, efectuó más de veinticinco giras internacionales por treinta y tres países, representando a la Argentina en las Olimpíadas Culturales de México y de Munich; en la Expo-70 de Osaka (Japón); en los festivales internacionales de Salzburgo (Austria), Taormina, Cittá di Castello, Cervo y Alassia (Italia), Montreux y Gstaad-Menuhim (Suiza), el New World Festival of the Arts de Miami (EE.UU.), el Festival de Otoño de Madrid (España) y en el Centenario del Carnegie Hall (EE.UU.).
Sus numerosos registros discográficos, realizados en la Argentina, Estados Unidos y Europa, siempre han sido destacados por la crítica en virtud de los excepcionales méritos del conjunto.
En nuestro país su popularidad quedó demostrada en los conciertos al aire libre que en varias oportunidades llevó a cabo. Así, en un concierto efectuado en el Parque Centenario de Buenos Aires convocó a un público de más 60.000 personas; y en su presentación de Música para los Reales Fuegos de Artificio de Handel, que se interpretó en combinación con juegos pirotécnicos en el Hipódromo Argentino de Palermo, 130.000 almas disfrutaron de su música.
Ha ejecutado la música de films como “El Canto Cuenta su Historia”, “Argentinísima”; “El Hombre Olvidado”, “Un Lugar en el Mundo”, “Vidas Privadas” y “Manuel de Falla, músico de dos mundos”.
Por su destacada labor y la calidad de sus interpretaciones ha recibido una infinidad de distinciones, entre ellas el “Premio Konex de Platino” al mejor conjunto de cámara en la historia de la música en la Argentina.
El 17 de septiembre próximo, estos músicos de renombre se presentarán en San Carlos de Bariloche, celebrando sus 40 años de trayectoria artística.
Fuente:  www.cameratabariloche.com.ar

 

 

Radio Nacional, “una voz Argentina en la Patagonia”

En el año 1938, la Sociedad Importadora y Exportadora de la Patagonia, a través de la compañía Broadcasting de La Patagonia, inició sus transmisiones radiotelefónicas en las localidades de Río Gallegos (LU12) y en Comodoro Rivadavia (LU4).
Siete años más tarde, debido al aislamiento de la ciudad, se inauguró la tercera emisora de la compañía, esta vez en San Carlos de Bariloche: L.U.8, Radio Bariloche, inició sus transmisiones el 11 de octubre de 1943.
De esta manera, la Compañía Broadcasting de La Patagonia cubrió un total de 700 mil kilómetros de territorio con sus transmisores, representados por un logotipo que mostraba tres micrófonos con la sigla distintiva y una frase que las enlazaba: “Una voz Argentina en la Patagonia”.
El primer director de L.U.8 fue Don Tomás Gonzalo, y la primera locutora, la señora Elena Boda de Porcel de Peralta. Asimismo, otros locutores dejaron sus voces en el recuerdo y en el imaginario de los barilochenses: Teobaldo Alaniz, García Alonso y Manuel Belza, entre otros.
El 15 de septiembre de 1981, por disposición de las autoridades nacionales, L.U.8, Radio Bariloche, pasó a depender del Servicio Oficial de Radiodifusión y se transformó en LRA 30, Radio Nacional.
El edificio, inspirado en la arquitectura tirolesa y canadiense, fue construido en el año 1942 por la compañía constructora Chistian-Nielsen, en un predio perteneciente a Ferrocarriles del Estado. Desde entonces, cuenta con una ubicación de privilegio al ingreso de la ciudad, sobre una colina a la vera de la ruta 237. La fachada  principal mira hacia la estación del ferrocarril, en dirección al lago Nahuel Huapi, mientras que el contrafrente lo hace hacia el barrio El Condor.
La construcción está emplazada en el lugar más elevado del lote, situación que le confiere vistas magníficas hacia los cuatro puntos cardinales. Presenta una planta en forma de “U” de un nivel, con tres salientes volumétricas sobre la fachada principal, orientada hacia el Norte, enfatizadas por techos a 45º que albergan en el centro el área de ingreso, mientras que las salientes de los extremos contienen las que fueran las viviendas para el jefe y el encargado de la emisora, donde en la actualidad funciona la Frecuencia Modulada y Servicios Complementarios.
El interior se caracteriza de una austera ornamentación maderera, cielorrasos de machimbre, carpinterías de madera, pisos de parquet y baldosones de damero graníticos. La cubierta del techo es de tejuelas de alerce pintado con brea.
Además del valor histórico del edificio, su representación simbólica se acrecienta aún más al evaluarse la invalorable tarea comunicacional que desde allí se realiza, tendiendo un lazo con los distintos pueblos y parajes de lugares remotos; que encuentran en la emisora tal vez la única herramienta de comunicación y medio de información.
Hasta el año 1986 fue el único medio radial de Bariloche, y hoy sigue siendo la única emisora de Amplitud Modulada. Este dato no es menor, dado que el alcance de la onda de la radio mantiene comunicados a vastos sectores rurales de la denominada Línea Sur de la provincia de Río Negro, Oeste de la provincia del Neuquén, Noroeste de Chubut y parte del territorio chileno. Para los habitantes de estos alejados pueblos y parajes, la señal de la radio se vuelve esencial para sus vidas, manteniéndolos comunicados entre sí a través del Servicio Social de la emisora, e informados y entretenidos a través de su programación.
Fuente: Concejo Deliberante Municipal y sitio oficial de LRA 30: www.lra30bariloche.com.ar

 

 

La Historia del edificio de Aerolíneas Argentinas

El predio del edificio de Aerolíneas Argentinas, ubicado en la intersección de la avenida Mitre y la calle Villegas, fue edificado en 1902. En él existía una casa construida en madera que resultó afectada por el trazado de la calle Mitre.
Hacia el año 1920 se construyó el edificio donde funcionó la fiambrería Alemana. Posteriormente, fue adquirido por la sociedad mixta Aero Posta Argentina, siendo la primera sede de las oficinas de la empresa Aerolíneas Argentinas.
En el año 1980 se demolió el antiguo edificio y se inicio la construcción del actual, que fue proyectado por el arquitecto Del Valle.
El edificio se diseño en tres niveles, techo a dos aguas y acceso sobre ambas calles; y se construyó en hormigón armado y madera con cubierta de pizarra negra. Los exteriores están conformados casi exclusivamente por las carpinterías de incienso, y los techos que se quiebran en la esquina y accesos, se continúan hacia la calle formando una recova peatonal.
Interiormente, la esquina está enfatizada con una doble altura y con un hogar central, los pisos de planta baja son de lajas y las escaleras y entrepisos de incienso.  Posee revestimientos de piedra interior y la estructura del techo a la vista muestra imponentes cerchas de madera.
También se ha respetado e integrado al edificio la vegetación original del predio; y las cualidades constructivas descriptas y su alta calidad arquitectónica, lo constituyen en un ejemplo de la arquitectura regional.
Enclavado en el microcentro urbano y en la zona de mayor concentración de la actividad comercial de la ciudad, ha sido punto obligado de paso para los turistas y residentes que lo admiran.
Además, por la intensa actividad comunitaria que, a través de su salón de conferencias y exposiciones, se ha desarrollado en el período durante el cual la empresa Aerolíneas Argentinas era del Estado Nacional; se constituyó en un punto de referencia para la comunidad de Bariloche y la gran cantidad de visitantes que nuestra ciudad recibe.
Este edificio ha sido incluido en el inventario de Patrimonio Arquitectónico y Urbano, por su alto interés paisajístico ambiental (especialmente la calidad visual y paisajística) y su interés artístico   arquitectónico, por las características de la obra, su estética, tipología original y el excelente estado de conservación.
En el mencionado registro, la edificación ha sido encuadrada en la categoría A y con un grado de protección "1", que establece que deben ser conservados íntegramente, manteniendo sus características tanto exteriores como interiores. Consecuentemente, este tradicional edificio donde actualmente funciona “Aerolíneas Argentinas” está catalogado como Monumento Histórico Municipal.
Fuente: Concejo Deliberante Municipal

 

 

Historia de la Catedral de Bariloche

Promediando la década del '30, conocida como la década infame, el gobierno nacional impulsó el desarrollo turístico de Bariloche, tarea que fue llevada adelante por la Dirección de Parques Nacionales. Para esto se concretaron en la zona, y especialmente en la ciudad, trabajos necesarios en la infraestructura de servicios e importantes obras de arquitectura que dieron carácter a la ciudad en desarrollo.
Hacia 1942 se regularizó el dominio del terreno donde se emplazaría la Catedral. Este bello edificio neogótico fue proyectado por el Arquitecto Alejandro Bustillo en un predio de propiedad de Primo Capraro. La estructura de hormigón armado, con paramentos de piedra labrada y cubierta de pizarra negra, se alza imponente sobre la Av. Costanera, a orillas del Nahuel Huapi.
A cargo de la construcción de la estructura de hormigón armado estaba la Compañía General de Construcciones conducida por el Ingeniero Pedro Fauckland, actuando como capataz don Esteban Capitanich. Entre los picapedreros que realizaron este trabajo se destaca don José Lukman, esloveno de nacimiento, quien diseñó y labró las molduras y dio forma a la mayoría de los arcos y la piedra de encaje.
A diferencia de la mayoría de las iglesias de la ciudad, la planta de la Catedral no es rectangular, sino en forma de cruz latina, con una nave central, dos naves laterales y ábside. Su estilo neogótico se caracteriza, entre otros elementos, por la presencia de arcos apuntados, vitrales y torre con aguja. En su interior se encuentran más de 45 vitrales con temáticas religiosas e históricas vinculados a la Patagonia. Los vitrales fueron colocados en 1947 y en ellos están representados aborígenes e imágenes de gente reconocida de la región, como Nicolás Mascardi, Fray Francisco Menéndez, el padre Melanesio (el primer padre del pueblo de Bariloche).
La obra quedó interrumpida durante muchos años, hasta que fue reformada en 1994 por los arquitectos José Orol y Martín Jerman, a pedido del obispo Monseñor Frassia. Se levantó el piso de cemento, se instaló un sistema de calefacción sueca y se limpiaron los muros para dejar lucir a la piedra original, ideada por Bustillo. Los picapiedreros recrearon un ambiente medieval y utilizaron técnicas y herramientas de esa época.
La estructura de hormigón armado de las columnas fue revestida con moldes prefabricados que se llenaron con mezcla de piedras originales de las usadas en la construcción del templo.
Anualmente en el mes de diciembre, la Catedral es sede de la Navidad Coral, de la cual participan el Coro de Niños y Jóvenes Cantores de Bariloche, acompañados por otros grupos corales y músicos locales.
La Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi constituye un auténtico símbolo de la historia de nuestra ciudad, por lo que forma parte del patrimonio cultural, histórico y arquitectónico de San Carlos de Bariloche.
Fuente: Concejo Municipal

 

 

Boris Furman

Teleférico Cerro Otto y la Confitería Giratoria

En el pasado mes de abril falleció Boris Furman,  precursor de importantes obras como la instalación del Teleférico Cerro Otto y la Confitería Giratoria en Bariloche, complejo turístico que importó de Austria y que luego donó a la "Fundación Sara María Furman", con la condición expresa de que la totalidad de las ganancias que produjera dicho complejo, fueran donadas 50% al Hospital Zonal de Bariloche y el otro 50% al Hospital Israelita Ezrah de la ciudad de Buenos Aires. Quienes lo conocieron lo definen como un hombre con vocación de servicio y con una permanente preocupación por ayudar al prójimo y muy especialmente a los humildes y a los carenciados.  Consecuentemente, instaló en Santa Fe, su ciudad natal, una panificadora donde se elaboran y distribuyen diariamente 1.200 kilos de pan, sin cargo alguno, a 1.200 familias carenciadas que habitan el Barrio Obrero Santa Rosa de Lima. La misma fue inaugurada en 1988, con la asistencia del señor Gobernador de la Provincia. Esta acción le valió que allí se lo conozca como “el panadero de los pobres”.
Boris Furman nació el 24 de junio de 1916 en Santa Fe. Su padre fue un lerer (maestro de judaísmo) ruso que enseñaba ídish, hebreo y Torá. Según cuentan, como eso no alcanzaba, Boris empezó a trabajar a los 14 años como cadete en una sastrería. Dos años después ya era ayudante de vendedor y a los 18 era vendedor. A los 20 se fue a Paraná y vendía insumos para sastres. Un tiempo después decidió probar suerte en Buenos Aires y le fue tan bien que pudo alquilar un local sobre la calle Alsina al 1300. Después de 5 años de trabajo pudo comprar la esquina de Irigoyen y Piedras que adquirió tanta fama: la esquina de Rocha Casimires.
En 1974 finalizó la construcción del teleférico y 6 años después recuperó toda la inversión. En vez de acumular ganancias, este hombre hizo lo que él cuenta que le enseñaron en su familia: “ya tenés suficiente para vos, dale a los demás”.
En otro orden, a efectos de transmitir cultura artística universal, viajó a Italia y recorrió Museos, Atelieres y Galerías de Arte, hasta que dio con lo que buscaba: los calcos de las tres esculturas más importantes realizadas en mármol de Carrara por el gran escultor italiano Miguel Angel Buonarroti, allá por el año 1500: el Moisés, La piedad y el David. Después de sortear decenas de problemas, las mismas están en Bariloche, en la cima del Cerro Otto, a 1405 metros de altura sobre el nivel del mar.

 

 

Fiesta Nacional de la Nieve

Una fiesta con historia

En 1954, Parques Nacionales organizó la primera Fiesta de la Nieve en el Cerro Catedral, con importantes eventos deportivos y culturales, jerarquizados por la presencia del triple campeón mundial de esquí, Stein Eriksen.
Diez años más tarde, la Dirección Municipal de Turismo compartió la organización de la Fiesta con Parques Nacionales, incluyendo en el programa el 23º Campeonato Argentino de esquí y 23º Kandahard de los Andes.
En 1966 se incorporó, por primera vez en el evento, el desfile de carrozas que luego se transformaría en tradición. Además, se añadió la retreta del desierto, el concurso de esculturas de nieve y la casería del zorro sobre esquís, entre otras cosas.
Hasta 1970 la Fiesta de la Nieve fue aumentando la cantidad y calidad de los eventos programados, con competencias nacionales e internacionales de esquí, desfiles de carrozas, festivales folklóricos, elección de la reina de la nieve y del chocolate, exhibiciones de acrobacia aérea, muestras artesanales, concursos de tejidos regionales, de hacheros y competencias automovilísticas.
Dada la importancia que la celebración fue adquiriendo, en 1971, año en que fue destituido el presidente Levingston siendo reemplazado por Lanusse, por Decreto 1580/71 del Poder Ejecutivo de la Nación se determinó que San Carlos de Bariloche fuera la sede de la I Fiesta Nacional de la Nieve, siendo organizada por la Dirección Municipal de Turismo.
Año tras año, los decretos del Poder Ejecutivo Nacional fueron ratificando a la ciudad como la sede del evento, y en 1978 la Provincia de Río Negro estableció la creación e integración de la Comisión Permanente Organizadora de la Fiesta de la Nieve. Al año siguiente, desde el gobierno central se declaró a Bariloche como sede permanente del evento “con carácter anual y sucesivo”.
Desde allí, si bien cada año la programación ofrece nuevas alternativas, con el objeto de promocionar la participación activa de los vecinos, como así también de los turistas que visitan en gran número la ciudad, se distinguen tradicionales ceremonias que ya son un clásico de la Fiesta Blanca: la bajada de antorchas, el concurso de hacheros, la carrera de mozos, la fiesta del chocolate, el concurso del pullover, la entrega del premio “Estrella de Nieve”, el concurso de Radioaficionados, la carrera de periodistas, los espectáculos musicales, la elección de la Reina de la Nieve, los fuegos artificiales y el desfile náutico por las aguas del Nahuel Huapi con embarcaciones totalmente iluminadas frente al Centro Cívico.


Reinas Nacionales de la Nieve

1971- María de la Nieves Alaniz
1972- Graciela Magistrali
1973- Gianna Mislej
1974- Silvia Fernández
1975- Patricia Viviana Simari
1976- Delia Graciela Olsen
1977- Andrea Laura Raffetto
1978- Adriana Hebe Perussi
1979- Judith Elizabeth Pérez
1980- Silvina Cecilia Amarillo
1981- Laura Diana Schulz
1982- María Julia Cavalli
1983- María Verónica Abbate
1984- Marcela Benditti
1985- Vanesa Regina Aveggio
1986- Silvina García Larraburu
1987- Paula Carola Gómez
1988- Mora Barber
1989- Daniela Echevarría
1990- Victoria Rechencq
1991- Natalia Gludovatz
1992- Carola Trocho
1993- Laura Ruiz
1994- Bárbara Shoffeld
1995- Cinthia Diomedi
1996- Natalia Gutiérrez
1997- María Santos
1998- Wanda Rechencq
1999- Alejandra Pintos
2000- Valeria Imhoff
2001- Andrea Zapata
2002- María Florencia Alonso
2003- Yanina Burini
2004- Ana Laura Barrandeguy
2005- Maitén Alonso
2006- Nancy Huinchaqueo

Fuente: Secretaría de Turismo de San Carlos de Bariloche
 

 

Hospital Zonal Bariloche

La salud en el Bariloche antiguo, un largo recorrido hasta llegar al
Hospital Zonal Ramón Carrillo…La historia

La medicina era una mezcla de sapiencia nativa con ingredientes europeos, allá por los años 1900…

“En los primeros tiempos de la aldea que hoy es Bariloche no había médico, y si alguien enfermaba se lo trasladaba a Chile o se recurría a la huerta de hierbas medicinales que casi todos tenían en su casa, mezclando a menudo los conocimientos medicinales europeos con los mapuches.”  Ricardo Vallmitjana1.

La historia del Hospital Regional de Bariloche, recorre una serie de etapas, principalmente ligadas al mismo desarrollo de la ciudad.

Estamos a principios de 1900. En ese momento vivíael idóneo en la ciencia farmacéutica, Emetereo Laureano Carrasco, dueño de una huerta muy completa con plantas medicinales, y también encontramos a la partera de la aldea, Peregrina Burgos.
Además estaba la partera o comadrona india, que llevaba a las parturientas a orillas del lago, y allí en cuclillas recibía al niño para lavarlo inmediatamente en las aguas de la costa, como lo indicaba su tradición.

Según reseña el historiador Vallmitjana en su libro “De Boticarios…”, en el año 1907 llegó el primer médico. Su nombre era José Emanual Vereertbrugghen, de origen belga, estudió en la universidad de Lovaina.
“Muy pronto la población hablaba maravillas del nuevo vecino: la exactitud de sus diagnósticos. Su aspecto hosco contrastaba con su trato dulce y sencillo.”2

Vivía en el lago Gutierrez, y atendía en el pueblo los martes, días en los que llegaba el correo. Si el clima lo permitía, prefería atender afuera, en la esquina de Moreno y Villegas, en el patio del Hotel San Carlos, donde tenía por consultorio una pequeña habitación.  Este médico, ya por aquella época, logró vislumbrar la necesidad de un hospital, y así, a lo largo de los años, intentó instalar en los pobladores más pudientes, que de tanto en tanto visitaba para atender alguna dolencia, el interés por colaborar en su construcción.

Había también un odontólogo, George Newbery, que vivía en el brazo Huemul del lago Nahuel Huapi, pero como la distancia era muy grande para llegar a verlo, el propio Vereertbrugghen hacía las veces de dentista.
El reconocido historiador Vallmitjana nos cuenta que el médico pionero “no necesitaba de pinzas para sacar una muela: simplemente la tomaba con sus dedos y de un certero tirón arrancaba la pieza al atribulado paciente”. “Esta técnica - muy efectiva – comentaba el doctor haberla aprendido de un médico oriental, y para ensayarla, sacaba clavos de las paredes tomándolos con los dedos.

No hay que olvidar las épocas en las que esto sucedía. Grandes descubrimientos como los antibióticos o las anestesias aún no habían llegado. El enfermo era quien ya no se podía mover de su cama. Y por esta razón el médico se movilizaba hasta el hogar del paciente.

Muchos esfuerzos difícilmente eran recompensados económicamente, eso significaba que la tarea de un médico iba mucho más allá de la recompensa monetaria.
Largas distancias debían recorrer para asistir a los dolientes en un tiempo que para nosotros suena de leyendas y en unas tierras doblemente extensas por la ausencia de caminos o vehículos como los que conocemos hoy.

Sin embargo, escuchar sobre éstas verdaderas historias puede incluso replantearnos ciertos modos de ver nuestra vida actual.

En el año 1912 le ofrecen a  Vereertbrugghen aceptar el cargo de médico en la Policía Fronteriza. Deberá recorrer largas distancias para llegar a los puestos y asistir a la gente.

Mientras tanto en el pueblo quedaba el idóneo farmacéutico, el catalán Francisco Jordi.
“Por aquellos años era habitual que los almacenes tuviesen en existencia algunos remedios, como por ejemplo: ungüentos y jarabes, parches porosos, aceite de castor y de almendras, sal inglesa, antipirina, citrato de magnesio y otros remedios de la época.” 3

En el camino que recorre la aldea para llegar a su Hospital, encontramos un hito importante, en el año 1915 se abre una Sala de Primeros Auxilios. Se sostenía por una comisión de vecinos del pueblo y estaba a cargo de los padres salesianos.
Había un enfermero, José Cuaranta, que era también el sacristán de la capilla y zapatero.
“Como los de aquellos tiempos, zapatero remendón, por lo que se bromeaba con la noticia de que con tanta experiencia resultaba muy prolijo para costurar heridos.”4

 El renombrado historiador nos presenta una descripción de aquel pequeño hospital, posiblemente a la vista de algún visitante:

“Pasamos a la sala de internados, forrada con tablas, ocupada con unas pocas camas, algunas pintadas, todas con enfermos. Había además en el suelo un colchón adicional con un accidentado que recién entraba.
Tiempo después me enteré que esta era la cama del enfermero, que la cedía cuando las del hospital estaban colmadas. Pasamos a una salita contigua que exhibía una desvencijada mesa de operaciones y sobre ella una caja de instrumentos. Eran pinzas y accesorios anticuados, donación de un médico turista. Al frente, un a vitrina repleta de medicamentos “muestras gratis”. Difícil era de imaginar tanta miseria, pobreza en todos los rincones, una pobreza salesiana…”

Otra alternativa para los enfermos era esperar el verano, cuando llegaba el doctor John O´Connor, como turista. Era cirujano del Hospital Británico de Buenos Aires.

Hubo un grupo de médicos recién recibidos que llegaron a Bariloche. Entre ellos el doctor Ernesto Serigós. Finalmente evaluó la posibilidad de quedarse a vivir, y de hecho así lo hizo.
“Muy pronto un caso grave convocó al doctor Serigós al Hospital Salesiano. Diagnosticada una apendicitis el novel médico dispuso la urgente intervención, y ayudado por el enfermero José Cuaranta, Alicia Gingin como anestesista y por el cónsul de Chile don Arguro Ríos, -que sostenía el farol para iluminar el ambiente- se realizó la primera operación de apéndice en Bariloche.

Sucedió que la Comisión de Fomento del antiguo Bariloche, vio la necesidad de subsidiar a un profesional de la medicina para que atendiese a los “pobres de solemnidad”. Así lo explica el libro “De Boticarios…”. Ese médico era llamado el “Médico Municipal”.
Pero con el tiempo se hizo más evidente la necesidad de abrir un nuevo hospital, debido al crecimiento poblacional. Y en las calles Mitre y Onelli se construyó uno atendido por el doctor Serigós, con un consultorio externo, una sala para hombres, con once camas, y dos habitaciones para mujeres en la planta alta. Además contaba con sala de rayos y sala de cirugía.

A finales de la década del 1920 se instalaron otros médicos y farmacéuticos, y continuaron coexistiendo los dos hospitales, el Salesiano y el hospital regional, a cargo de Serigós. Las enfermeras que colaboraban en ambos fueron: Gerda (la primera), luego Mercedes Guerra y desde 1935 María Ganim.

A mediados de 1930, el doctor Juan Javier Neumeyer era Director del Hospital Regional de Bariloche. Fue un gran promotor frente a las autoridades y fuerzas vivas que aplicó su empeño en plantear la necesidad de ampliar las instalaciones hospitalarias. Solicitó espacios para internaciones y una sala para aislar a los enfermos contagiosos. La infraestructura existente ya no alcanzaba.

Fue el mismo doctor Neumeyer, que como Director del Hospital debió trasladar en 1938 a sus enfermos al nuevo edificio del hospital que hoy conocemos.

“El hospital se inició con 60 camas y pronto albergó cien enfermos. Era un hospital ejemplar, muy completo y equipado, con pijamas y batones para cada enfermo, servicio de comedor y buena loza, hasta con manteles y servilletas de tela. Contaba además con la colaboración de las monjas de la Congregación del Espíritu Santo y luego de la Congregación de la Virgen del Rosario. Ellas vivían en el entretecho del edificio y tenían a su cargo la higiene, el orden y la tención especial de los pacientes, siendo muy recordada la hermana Francisca.

Las monjas, poco a poco fueron dejando labores para atender principalmente la parte espiritual, y dieron paso al trabajo profesional de enfermeras las: Nélida Eriti, María L. Grasso, Ana y Elvira Parsons, Fabiana Reyes, Teresa Aranda, Balvina Rodríguez, Tomasina Saavedra, Teresa y Tomasa Orozco, María Limoti…Estos son apenas algunos de los nombres de las pioneras de esta loable profesión. Recordamos también a las primeras parteras: Eleonora Ihl, Elvira de Gonzales, Rosa Marquez y Juana Simoncelli. Y así también a los médicos: Neumeyer, Parodi Cantilo, Provenzal, Maurich, Santos Rosa y tantos otros vecinos que dieron parte de su vida para sostener la sanidad del pueblo en los primeros años de San Carlos de Bariloche.”5

Marina Braeckman
Fuente completa: Ricardo Vallmitjana Historiador. Su libro: “De Boticarios, médicos y farmacéuticos”. Archivo histórico regional, Biblioteca Sarmiento.

 

Antiguos Pobladores

3 de Mayo de 2007

 En un emotivo acto, se entregaron diplomas a antiguos pobladores, en el marco de los festejos del aniversario 105 de Bariloche.

Se llevó a cabo una nueva versión de la entrega de distinciones de Antiguos Pobladores a partir de las 16.00 Hs en el Salón “Arrayán” del Hotel Nevada, que contó con la presencia del Presidente del Concejo Municipal Marcelo A. Cascón y en representación del Intendente de nuestra ciudad, Alberto Gabriel Icare, el Sr. Secretario de Hacienda Lic. Darío Barriga. Del mismo modo, se contó con la presencia de los Concejales, Andrés Martínez Infante, Sandra Guerrero, Irma Haneck, Hugo Cejas, Alicia Grandío, Guillermina Alaníz, Beatriz Contreras, Diego Breide y Silvina García Larraburu. Asimismo asistieron a esta ceremonia autoridades del Gabinete Municipal, así como representantes de Prefectura Naval Argentina, el Jefe del Escuadrón 34 de Gendarmería Nacional, Silvino Contreras y el Presidente del Club Andino Bariloche, Manuel Gómez.

            La distinción de Antiguo Poblador, considerado uno de los actos mas importantes en el marco de los festejos por el 3 de Mayo, fue pensada a fines de destacar a los vecinos que han desarrollado una amplia actividad en San Carlos de Bariloche, que fundaron familias pioneras, aquellos vinculados a la formación y al desarrollo de instituciones de bien público que impulsaron el crecimiento turístico de Bariloche, que dedicaron sus esfuerzos a la educación, la cultura, aquellas personas que desde su silencioso lugar en la sociedad han realizado su aporte para construir la ciudad que somos hoy.

            El diploma de Antiguo Poblador se otorga a todas aquellas personas que hayan nacido en San Carlos de Bariloche o que hayan residido por lo menos 50 años. Del mismo modo es entregado a tantos otros que asumieron la representación de sus conciudadanos en cargos de responsabilidad cívica y que de una u otra manera, obtuvieron el reconocimiento de la comunidad barilochense.

           De esta manera, enmarcados en un cálido clima creado por Juanjo Miraglia junto a su trío de guitarras y un emotivo documental audiovisual, se dio inicio a la entrega de diplomas, agradeciendo en primer lugar a todas aquellas empresas que colaboraron con este acto, Vittal Emergencias Médicas, Chocolates Fenoglio y Animus diseño y desarrollo web.

Los distinguidos en esta ocasión fueron:

HILDA MELIN DE FERNÁNDEZ

ENTREGA: DARIO BARRIGA (EN REPRESENTACIÓN DEL INTENDENTE MUNICIPAL)

Nacida en Viedma el 21 de Junio de 1921, llega a San Carlos de Bariloche en 1937 con tan solo 16 años.

Su primer trabajo fue en la tienda de Rubén Fernández. Desde 1962 hasta 1990 se desempeño en el Hogar de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez” donde durante 28 años fue la Tía Hilda. De aquellos niños guarda muchos recuerdos con gran cariño.

Contrae matrimonio con Martín Fernández y tuvo cinco hijos.

 
ALBERTO MENA  

ENTREGA: MARCELO CASCON

Nació el 21 de Enero de 1941, Barilochense de nacimiento, vivió en la intersección de las calles Gallardo y Rolando. Su padre también fue distinguido como Antiguo Poblador.

 Se desempeño como Técnico Constructor desde el año 1972, recordando algunos de sus trabajos en Residencial “Bariloche” o Restaurante “El Esquiador”.

 Casado en 1968 con Juana Valcheff, tuvo dos hijos: Laura y Demetrio.
 
 
HUGO JUNG 

ENTREGA: ANDRES MARTINEZ INFANTE

Nació en San Carlos de Bariloche el 18 de Julio de 1928. Desde su adolescencia participo de los primeros años de actividad del Club Andino Bariloche, siendo un hombre clave para consolidar sendas y refugios, así como en su rol de Presidente de esta institución.

 También se destaca como mecánico de aquellos vehículos “de antes” como diría Don Hugo. Desde hace algunos años forma parte del Círculo de Amigos de la Trochita, quienes construyeron una zorra de trocha angosta para llegar con su solidaridad hasta los pueblos de nuestra querida línea sur.

 Su esposa Violeta compartió toda su vida junto el, siendo su fiel compañera en todos sus proyectos, al igual que su hija Gabriela y su nieto Diego.
 
 
ANGELICA VIGETTI

 ENTREGA: SANDRA GUERRERO

Nacida el 11 de Febrero de 1918 en Carmen de Patagones, llega en 1939 y comienza a trabajar en la compañía telefónica del Sr. Arturo Zimmermann, pionero en el rubro comunicaciones en nuestra ciudad.

 Sin embargo es meritorio recordar,  los numerosos concursos de belleza ganados por Dña. Angélica, como cuando se convirtió en “Miss Bariloche” en 1945.
 
 
NELSON HUMBERTO DANTE IVAN SORIANO SUAREZ

 ENTREGA: FERNANDO MARTIN

Nacido el 6 de Febrero de 1939 en Capital Federal. Hijo de Elisa Meldini  y Humberto Suárez, a los cinco años de edad, sus padres se distancian y luego su madre conoce a Rodolfo Soriano, siendo este ultimo su padre de corazón.

 Tras una primer visita en 1945, se radica definitivamente en 1948junto a su familia. Cursa sus estudios primarios en la Escuela Nº 16 y el secundario en el Colegio Nacional, donde fue creador del Centro de Estudiantes. En 1949 su padre abre el comercio de electricidad “Casa Soriano” donde trabaja hasta la fecha.

 En 1965 conoce a Lidia Nora Rodríguez, con quien contrae matrimonio dos años mas tarde, formando una familia con cuatro hijos: Nelson, Viviana, Karina y Laura. Imposible olvidar a sus nietos: Iván y Valentina.

 
JUANA AMALIA ARRIAGADA 

 ENTREGA: IRMA HANECK

Nace el 11 de Julio de 1927 en San Carlos de Bariloche. Hija de Don Gregorio Arriagada y Doña Nemencia Valencia. Recuerda los fríos inviernos de nuestra ciudad y las duras labores realizadas en aquellos tiempos.

 A los 20 años se casa con Pedro Martínez, un joven aviador mecánico, con quien formarían una hermosa familia compuesta por cinco hijos, dieciocho nietos y dieciséis bisnietos.
 
 
BEATRIZ NOEMI HUERTAS

 ENTREGA: HUGO CEJAS

Nació en Tres Arroyos el 8 de Marzo de 1934. Tras contraer matrimonio en Viedma con Nelson Rangone, un joven amor que había conocido durante su estadía en Mar del Plata, arriba a San Carlos de Bariloche el 11 de Mayo de 1952. 

 Durante sus comienzos, trabajaron en la sastrería llamada “Vuriloche”, cuyo dueño era el tío de Nelson. Posteriormente, se independizarían e incursionarían en el mercado de la ciudad con su propia sastrería que llamarían “Nelson”.    Aunque Nelson fallece en 1985, mantiene el legado de tres hijos, Hugo, Sonia y Patricia, siete nietos y una bisnieta. Actualmente se encuentra casada con Simeón Ezquivel Rojas.  

  
ROSARIO GOMEZ  

 ENTREGA:  ALICIA GRANDIO

Nació en Chinquiniyen el 3 de Enero de 1929. En 1940 su familia se traslada a Bariloche y a los 16 años comienza a trabajar en el Hospital de Bariloche como mucama y enfermera.

 Sin embargo sus labores en el Hospital no solo fueron esas, sino que también se desempeño en las áreas de Cocina, Lavandería, Farmacia y hasta Portería. Desde su jubilación, colaboro con la congregación de la Hermanas de Nuestra Señora del Rosario, junto a la Hermana Francisca.
 
 
ALINA FELLEY DE FLORES

 ENTREGA: GUILLERMINA ALANIZ

Nace el 22 de Julio de 1928 en cercanías al Lago Gutiérrez, de niña concurría a una escuela en Villa Mascardi, donde su profesor además les enseñaba a cocinar, hacer bordados y tejidos.

 En su adolescencia conoce a Justo Flores, obrero del aserradero de su padre, con quien contraería matrimonio a los 17 años de edad. En 1945 se trasladan a El Bolsón para cuidar una chacra y realizar las labores correspondientes.

 Hoy Alina vive en Dina Huapi y disfruta de su familia compuesta de sus seis hijos: Marta, Norma, Rolando, Rubén, Nora y Gustavo. Además de sus diecisiete nietos y doce bisnietos.
 
 
LEONOR ESTHER MERMOUD 

 ENTREGA: BEATRIZ CONTRERAS

Nació el 1 de Febrero de 1931 en Colonia Suiza, hija de Emilia Goye y Alfredo Mermoud. Desde pequeña aprendió de su madre los artes culinarios del ama de casa y la habilidad para tejer.

 De hecho, esta última actividad es desarrollada como sustento económico, llegando a tejer un pulóver por noche. Participo de algunas ediciones de la “Fiesta del Pulóver”.

  
EDGAR OMAR SCREPANTE

 ENTREGA: DIEGO BREIDE

Nace en Tres Arroyos el 13 de Noviembre de 1922, arriba a San Carlos de Bariloche en Diciembre de 1946, como integrante del Ejercito Nacional. En 1958 comienza a trabajar como profesor de dibujo técnico y jefe de enseñanzas prácticas en la escuela de Educación Técnica.

 En 1974 inicia la escuela de Hotelera, inaugurando los cursos que hacen referencia a este tipo de especialidad y que se mantienen hasta la fecha.
 
 
CHRISTIAN VICTOR ENEVOLDSEN

 ENTREGA:  SILVINA GARCIA LARRABURU

Nace el 22 de Octubre de 1933 en Necochea, Provincia de Buenos. Llega a Bariloche junto a su familia en 1936, a pedido del Sr. Lunde para trabajar en el rubro de construcciones.

 Durante su aprendizaje del oficio de carpintería, descubre su pasión por la navegación. Por ello durante años trabaja en el sector Turístico, en las embarcaciones de las empresas Padovani, Rurisur y Catedral  Turismo.

 En 1963 contrae matrimonio con la Sra. Mirna, con quien tiene tres hijos: Martin, Pablo y Valeria y en la actualidad tienen siete nietos
 
 
NATALIO ZUBER

 ENTREGA: MARCELO CASCON

Nacido en Las Tunas un pequeño pueblo de la Provincia de Santa Fe, el 20 de Mayo de 1930. de joven su interés por la música fue apoyado por sus padres, por lo que a los 15 años fue enviado con un profesor “muy exigente” según sus palabras.

 A fines de 1956, es invitado por la confitería “El Palenque” para integrar un conjunto estable en el lugar. Maravillado por estos paisajes, decidió quedarse para trabajar al compás de su música y alguna que otra vez como taxista. Junto a su hermano fundaron la Colectividad Suiza en 1958.

 Casado en primeras nupcias con Maria Ruta Parma, en 1958, aun continua tan enamorado como en aquel entonces y disfruta de sus tres hijos y sus nueve nietos.
 
 
CARLO BOTAZZI

 ENTREGA:   ANDRES MARTINEZ INFANTE

Nacido en la localidad de Vigevano, ubicada al norte de Italia, el 21 de enero de 1930. se radica definitivamente en nuestra ciudad el 1 de Mayo de 1953.

 Precursor en varios comercios de nuestra ciudad. A su llegada, junto a Carlo Pasqui, crea La Técnica Botazzi – Pasqui realizando reparaciones y ventas de maquinas de oficina. Luego creó la primera agencia de autos sin chofer.

 Fue secretario y presidente de la Asociación Italiana, además de vicecónsul de Italia durante cuatro años. En 1995, a pedido de Don Boris Furman, lo reemplazó en el cargo de la Fundación Sara Maria Furman.
 
 
TERESA IRIBARNE

 ENTREGA:  SANDRA GUERRERO

Originaria de Maquinchao, nace el 24 de Enero de 1938 y llega a nuestra ciudad en 1952 con sus jóvenes 15 años de edad, comenzando a realizar distintas albores en casas de familia.

 Poco tiempo después conocería al Sr. Alberto Lepín, con quien se casaría y tendría ocho hijos. Al poco tiempo de casarse, debido al trabajo de su esposo, deben mudarse al Cerro Catedral, donde continuara trabajando para las casas ubicadas en Villa Catedral.

  
ZULMA SERON

 ENTREGA: FERNANDO MARTIN

Nació en San Carlos de Bariloche el 5 de Diciembre de 1920, hija de inmigrantes, su madre chilena y su padre hijo de ingleses. Asistió a la vieja escuela Nº 16 ubicada en Frey y Mitre siendo una de sus maestras Nelly Frey de Neumeyer.

 Desde joven trabajo en la Central Telefónica del Sr. Zimmermann, en la relojería “Lagos” y para la Fuerza Aérea con el ingeniero Riesgo. Concurrió durante varios años al grupo de excursionistas del Club Andino Bariloche, junto a Otto Meiling, Hugo Jung y “el negro” Ezquerra entre otros.

 En 1945 contrae matrimonio con Juan Antonio Blanco, un joven sanjuanino llegado a nuestra ciudad junto a un grupo de constructores. Junto tuvieron a Gerardo, periodista y productor de televisión y Viviana, Técnica en Turismo e Instructora de Esquí.

 
VENANCIO GUENCHUPAN

 ENTREGA:  IRMA HANECK

Nacido en cercanías del Lago Mascardi el 18 de Febrero de 1934, sus abuelos llegan desde Chile en 1896 para asentarse en la confluencia de Villegas y El Manso.

 Proveniente de una familia ganadera, en 1949 se radica definitivamente en la ciudad de San Carlos de Bariloche realizando trabajos de construcción. A los 20 años ya formaba parte de la Policía de Río Negro, aunque dos años mas tarde renunciaría para ingresar en Parques Nacionales. En esta institución formo parte de las construcciones en Laguna Frías, Puerto Blest y Circuito Grande.

 En 1958 se caso con Doña Etelvina Amestoy y tuvieron tres hijos: Roberto, Maria y Oscar, quienes le brindaron nueve nietos y actualmente se encuentran a la espera de su primer bisnieto.
 
 
DORA FUENTES CID

 ENTREGA:  HUGO CEJAS

Nacida el 5 de Junio de 1919 en Pilcaniyeu. Sus padres Flora Cid y Guillermo Fuentes, oriundos de Chile, arribaron a los albores de Bariloche en el 1900. Guillermo fue uno de los primeros carreros de la zona, mientras que Flora se dedicaba completamente a su familia.

 Siendo muy joven, Dora comenzó a trabajar como enfermera en el Hospital Zonal, cumpliendo su albor con gran dedicación tuvo a  su cargo la jefatura del Centro Periférico Sanatorio “La Cumbre”.

 Si bien Dora no tuvo hijos, con mucho amor crió a dos de sus sobrinos, hijos de una hermana que falleció muy joven.
 
 
RAMON MARCELINO GONZALEZ  

 ENTREGA:  ALICIA GRANDIO

Oriundo de Sañogasta, Provincia de La Rioja, nació el 25 de Agosto de 1931. Realizo el servicio militar obligatorio en Bariloche en 1951 y comenzó a trabajar en el Centro Atómico.

 En 1956, ingresa a las filas de Gendarmería Nacional, cumpliendo con traslados a Lago Buenos Aires y Lago Pueyrredón hasta pedir la baja para volver a nuestra ciudad y trabajar como taxista hasta el año 1971.
 
 
MARIA DELIA RAMIREZ Vda. De SALDIVIA

 ENTREGA: GUILLERMINA ALANIZ

Nacida el 11 de Enero de 1926 en la ciudad de Junín de los Andes, arriba a Bariloche en Septiembre del mismo año con tan solo 8 meses de edad.  Hija de Doña Torrentina Ramírez, oriunda de Galicia.

 Su primer trabajo lo consiguió a los 11 años como niñera. De allí en mas y desde hace 52 años se dedica al rubro tejidos, en la Fabrica de Tejidos “Anita” ubicada en la tradicional casita ubicada en Rolando 320.

 En su matrimonio con el Señor Valdivia, tuvo cuatro hijos: Ana, Héctor, Luis y Juan Carlos, quienes les brindaron diez nietos y nueve bisnietos.
 
 
TERESA FELLEY DE SORIANI 

 ENTREGA: BEATRIZ CONTRERAS

Teresa nació en la zona del Lago Gutiérrez un 30 de Agosto de 1926. Hija de Clotilde Cretton y Francisco Felley, descendientes de inmigrantes que vinieran desde Suiza hasta nuestras tierras.

 Cuando tenia 15 años conoce a un electricista que llego a su casa para realizar trabajos y tan solo un año mas tarde contrajo matrimonio con “Chano” Soriani, un Sargento Ayudante del Ejercito. Tuvieron seis hijos: Maria Teresa, Penque, Juan Carlos, Lelia, Susana y Pancho. Además tiene dieciséis nietos y diez bisnietos.

  
ALBERTO LEPIN

 ENTREGA: DIEGO BREIDE

Nació el 26 de Junio de 1941 en San Carlos de Bariloche, ingresa a Parques Nacionales en 1962 a los 20 años de edad. Durante quince años se desempeño en el Cerro Catedral hasta 1975, año en el que solicita su traslado a la ciudad a fin de brindar lo mejor para sus ocho hijos.

 Actualmente continua trabajando para Parques Nacionales, en el sector de movilidad. Recuerda con cariño sus visitas a otros Parques, como fueron Formosa, Chaco, Entre Ríos, Monte León e Iguazú.

 
ANGIOLINA  MALAGOLA

 ENTREGA:  SILVINA GARCIA LARRABURU

Nacida en Carpi, provincia de Italia el 27 de Junio de 1926, llego desde Génova junto a su equipaje y una maquina de tejer usada. Llega a Bariloche en 1956 iniciándose en el tejido a mano en un local de la calle Morales.

 En 1964, con mucho esfuerzo Angiolina compra una nueva maquina de tejer y así, ese mismo año, gano el 2do premio de la Fiesta Nacional de la Nieve donde había comenzado la competencia de tejido en diversos estilos. Con el correr de los años y tras lograr numerosos premios, un representante de las máquinas Lady Tricot, lo informo a Japón, de donde recibió felicitaciones y la mención de lograr maquinas automatizadas que pudiesen equiparar los diseños de Angiolina, aun desconocidos en el mundo de la moda.

 Casada con el Señor Roberto Del Re, tuvo dos hijos.
 
 
MOISES OYARZUN

 ENTREGA:  MARCELO CASCON

De nacionalidad chileno, nació en la localidad de Villa Rica el 1 de Octubre de 1922. Tras un agotador viaje en barco desde Puerto Montt, llega junto a sus padres en 1932.

 Reconocido corredor de maratones, el joven Moisés curso sus estudio en la Escuela Nº 16 y a los 18 años comienza a trabajar en la carpintería de Pedro Longaretti durante diez años. Mas tarde llevara su oficio de carpintero a “La Industrial Sudamericana” (LIASE), donde recuerda haber construido las puertas del Banco Nación en madera de Lapacho.

 En 1954 conoce a Maria Concepción Quelín y enamorados a primera vista contraen matrimonio con quien es el amor de su vida. Juntos formaron una bella familia compuesta por sus diez hijos y una veintena de nietos.
 
 
CARLOS JACINTO DECIMA

 ENTREGA : ANDRES MARTINEZ INFANTE

Nació en Buena Vista, provincia de Tucumán el 29 de Agosto de 1926. En 1948 y con 18 años de edad, ingresa en Gendarmería Nacional siendo su primer destino Bariloche.

 Es así como el 2 de Marzo de 1952 llega junto al tercer grupo de gendarmes llegados a nuestra ciudad. Desde aquí tuvo como destinos también Comallo, Cañadón Chileno y Aluminé hasta establecerse definitivamente en el Escuadrón 34 en Bariloche hasta su retiro en 1973. También trabajo como taxista y formo parte de la peña “Los Cerrillos” e integra el grupo de la tercera edad “Aitue”.

 Formo su familia junto a Teresa Pauluk, tiene dos hijos: Mirta y Graciela, quienes le dieron seis nietos.
 
 
ATILIA ROJAS

 ENTREGA: SANDRA GUERRERO

Nacida el 12 de Septiembre de 1934 en la localidad de Las Bayas, siendo su padre puestero de la estancia San Felipe. Solamente llegaban a nuestra ciudad para la compra de mercaderías transportados en una carreta tirada por cuatro bueyes.

 Teniendo 21 años de edad, se radica en Bariloche junto a su esposo, José Ibáñez quien trabajaba en un matadero. Aunque tiempo después se distanciaría de José para conocer a Rogelio Vázquez. Atilia tuvo doce hijos, a quienes crió con mucho esfuerzo y a través de un inquebrantable espíritu de sacrificio logro construir su propia casa en el actual Barrio Arrayanes.
  
FABIANA REYES

 ENTREGA:  IRMA HANECK

Originaria de nuestra ciudad, nació el 1 de Noviembre de 1928, hija de Marciano Reyes y Carmen Molina Beltrán, quienes habían llegado en 1908.

 En 1951 ingresaría en el Hospital Regional. Desempeñándose en primer lugar como mucama y luego como enfermera hasta 1986. Comprometida con su trabajo, recorre una larga trayectoria laboral junto a doctores como Provenzal, Neumeyer, Guerzetich e incluso el mismísimo Dr. Ramón Carrillo.

 En su lugar de trabajo conoció a su esposo, Juan Painemil quien también obraba como enfermero y de esta unión nacerían sus cuatro hijos: Agustín, Juan Carlos, Gladis y Graciela.  Hoy en día, una de sus hijas continúa con la profesión de Fabiana en el mismo hospital.
 
 
MARIA ASUNCION SANDOVAL SANTAMARTA

 ENTREGA: GUILLERMINA ALANIZ

Nacida en la provincia española de León, el 26 de Marzo de 1927. Tras Contraer matrimonio en 1955, llega a San Carlos de Bariloche el 11 de Noviembre de 1956.

 Su llegada no fue anda fácil, en un principio viajaron en barco hasta Buenos Aires, en tren hasta la zona del Valle y desde allí hasta nuestra ciudad en un camión de suministros. Una vez asentados, su marido trabajo para el Centro Atómico y ella como modista. Fue así como con mucho esfuerzo construyeron su casa sobre la calle Tiscornia y lograron abrir un comercio llamado “La Castellana”.

 En la actualidad, Doña Maria tiene 80 años, tres hijos y seis maravillosos nietos.

 

GENTILEZA LIC. PAULA ROCHA, PRENSA CONCEJO MUNICIPAL

 

Reloj del Centro Cívico


El tiempo nos corre o nos regala momentos. El Centro Cívico de Bariloche, tiene en su torre un reloj que resguarda las horas bajo su propio criterio. El del sol, la nieve y el lago…
El 17 de marzo de 1940, queda oficialmente inaugurado el Centro Cívico de Bariloche. Firman diversas personalidades un pergamino, diseñado especialmente por el dibujante y filatelista profesional Scarcelo, trabajador del Correo Central en Buenos Aires, quedando éste documento, como testigo del evento.

Podemos pensar que, los lugares, así como las personas, tienen una identidad. Tal vez sea que a lo largo del tiempo, nosotros mismos vayamos infundiendo una especie de “alma” o carisma, que las recrea y nos deleita o nos desanima al evocarlas.

El Centro Cívico barilochense, es posiblemente uno  de los mejores ejemplos para hablar de un edificio con personalidad.

Hasta podríamos decir que, de acuerdo a las postales que existen con él como protagonista,  el edificio sonríe o guarda una expresión de preocupación.

Famosa es su plaza con la estatua ecuestre, y el hombre que representa esa escultura. Conocida es su historia; controvertida, porque nos habla de nuestra región y así también de todo nuestro país. Sin dudas, tantas manifestaciones sobre las lajas de esa plaza, hablan de nuestro presente y acaso de nuestro futuro.

Pero aquí les propongo un juego de historia al pasado. Para filtrarnos por esas grietas del tiempo, que pudieran ser las menos importantes, pero las más sabrosas de comentar.
 
Aunque, hasta ahora no le he encontrado ninguna grieta en ninguna de las paredes de éste complejo de 4 edificios que posee muros hechos de “piedra verde” (extraída de una cantera abandonada actualmente, camino viejo al Cerro Catedral) con un espesor de 60 centímetros.

Casi como una fortaleza, que si se recorre por dentro, posee ciertos pasadizos medievales, fue diseño del arquitecto Ernesto De Estrada.

Pero la filtración es de otra clase. Una anécdota sobre su reloj.

Tiempo atrás recibí por correo electrónico una publicidad que daba a conocer la existencia de relojes electrónicos especiales para control de personal. Algunos muy sofisticados que reconocen la voz, y las huellas digitales, efectúan cálculos y liquidación de sueldos y no permiten pasar un solo minuto de tardanza.
Sinceramente unos aparatos extraordinarios, dentro del área tecnología.

Pero me refiero a una grieta en la historia. La encontré esta vez en la torre del reloj. Me llegaron los comentarios que en el 1939, el inmenso aparato del reloj que hoy funciona en la torre del Centro Cívico, llegó desde Suiza junto a su relojero, también suizo.

La compañía que se encargó de la construcción del complejo edilicio, de nombre Cristiani y Nielsen, era de origen dinamarqués.
Convocó a italianos y yugoslavos (encargados de trabajar la piedra), a polacos (trabajos de albañilería), a chilenos (carpintería en ciprés y coihue).

Todas estas personas, trabajaban juntos, y compartían luego, momentos de almuerzo o cena en el  comedor (a pocas cuadras del lugar), donde hablaban de lo hecho en el día.
A veces se hablaba de las horas pasadas en el techo…a pleno verano, tomando una cerveza, mientras el capataz no estaba tan al tanto de las tareas. Lejos aun estaban de existir los relojes que actualmente son  promocionados mediante correos electrónicos. Se pagaba por quincena. No se liquidaban sueldos con planillas excel…o bien otros programas que los contadores deben conocer.

Sucedió durante días de sol, y calor. En el verano del ´39.
Pero el detalle más destacado e irónico era que el relojero y el ayudante del relojero, elegido especialmente entre los trabajadores, el señor Bjorn Mogensen (Bjorn significa oso en dinamarqués) no tenían quien los controlara, ya que el suizo era la única persona capaz de poner en marcha el mecanismo. Es decir que estaban desligados de los horarios. Cumplían por trabajo realizado.

El reloj del Centro Cívico de Bariloche funcionó. Expone 4 figuras talladas en madera. Por un lado al poblador originario (representa a las culturas nativas), por otro al sacerdote, al militar y al  inmigrante. Se pueden ver a las 12 horas y a las 18 horas, cuando se abre la ventana por debajo del reloj y aparecen, acompañadas por las campanadas.

Mucho después de su inauguración, el reloj sufrió un desperfecto…que logró ser solucionado. Pero la personalidad del edificio con su torre y su reloj a modo de Cucú, resuena para turistas y locales, frente al lago Nahuel Huapi, frente a tormentas sociales o festejos de teatro y verano. Es un reflejo de nuestra tierra.

Allí aparecieron otros personajes… que dejaremos para la próxima entrega.


Marina Braeckman
Fuente: Jorge Mogensen (hijo de Bjorn Pablo Mogensen)

 

CLUB ANDINO BARILOCHE


Introducción a su historia, vida y legado
La historia de esta querida institución, recorrerá una serie de artículos, dado lo rico de su trayectoria.
En esta oportunidad presentaremos al Club, que ha nacido con el espíritu de la búsqueda del conocimiento profundo del entorno, su cuidado y su gozo.
Quienes conocen San Carlos de Bariloche, y la región difícilmente podrían negar los innumerables atractivos y bellezas que posee. Los bosques, los lagos, los ríos y arroyos, la nieve, el sol, la playa, el verde y el azul que predominan…
Cada uno de estos, además con sus propios perfiles y opciones. La visión no deja de sorprenderse, y el espíritu dispuesto constantemente se conmueve con tanta gracia.
Por eso, desde sus originarios pobladores y luego con la llegada de nuevos habitantes, ésta hermosa tierra ha cobijado a verdaderos enamorados de la naturaleza toda.
En el año 1931, el día 13 de agosto, se funda el Club Andino Bariloche, que reúne en gran medida a
personas con ánimos de proteger y conocer el medio que los rodea.


Los fundadores son: Emilio Frey, Juan Neumeyer, Otto Mailing y Reinaldo Knapp.

El primer objetivo que figura en el estatuto, por el que se funda el Club dice: El objeto de la asociación será el de propender y difundir el conocimiento de la montaña bajo todos los aspectos y la práctica de los deportes vinculados con la misma.
 
Podríamos mencionar algunas de las acciones más importantes que se llevaron y se llevan adelante para cumplir ese objetivo:

Para la facilitación y conocimiento se realizaron la edificación de los refugios, la apertura de picadas, el relevamiento geográfico de la zona, la constitución de las escuelas de esquí y de montaña, la conformación del grupo excursionista de adultos.
 
También se organizan campeonatos y carreras, tanto para esquí como carreras de aventura y, por supuesto, se han subido muchos de los cerros más importantes de la argentina y del mundo.
 
Las acciones solidarias, actividades básicas en la institución, son: la Comisión de Auxilio, el equipamiento de los refugios, la articulación con la Administración de Parques Nacionales para la difusión de temas relativos a la seguridad.
 
En cuanto a las iniciativas que tienen que ver con el cuidado ambiental se puede mencionar montañas limpias, que se lleva adelante a principios del otoño.

El Club ofrece un centro de información en su sede en el centro de Bariloche: 20 de febrero 30. En verano su horario es de 9:00 a 20 hs de corrido.
La secretaría atiende de 9:00 a 12:30 hs y de 16:00 a 19:30 hs. (Teléfono: 422266)

Fuente: gentileza Club Andino Bariloche, Paula G. Nuñez, Lic. en Historia

 

HOTEL LLAO LLAO


Su historia ligada al patrimonio nacional y a las bellezas del mundo puede conmover por su capacidad de renacimiento.

Los comienzos
barilocheEl nacimiento del hotel Llao Llao fue fruto de la convergencia histórica de tres importantes y decisivos factores: entre ellos la necesidad política de afirmación de la soberanía nacional en la Patagonia;
La iniciativa política que determina la creación de la Dirección de Parques nacionales, fue mucho  más que la conservación de la naturaleza. Fue antes que nada, una iniciativa que buscaba la afirmación de la soberanía nacional, con actos concretos de población, que terminaran con las controversias y reclamos fronterizos. La extensa Patagonia con sus riquezas naturales e increíbles bellezas paisajísticas estaba en gran medida despoblada e inexplorada.
 
La estrategia consistía en generar importantes poblaciones e hitos nacionales basándose en el potencial turístico de la zona andina, y explotando la belleza de una región todavía virgen.
Esta política tuvo un activo impulsor, el Dr. Ezequiel Bustillo, quien al conocer Bariloche y el Nahuel Huapi, queda deslumbrado por el paisaje y las posibilidades de la región.

El lugar elegido fue el área de Puerto Pañuelo para emplazamiento del hotel es indiscutible, desde allí se dominan visualmente los lagos con el espléndido cerro López como telón de fondo y una magnífica vista al Tronador, todo en un entorno de coihues y cipreses. 

Cuando el Dr. Bustillo accede a la presidencia de la Dirección de parques nacionales decide dedicarse por completo al ambicioso proyecto, convirtiéndose éste en su sueño personal, en el que pone todo su empeño. 

En una zona carente de buenos alojamientos, a la que se pretendía atraer turistas de todo el mundo, lo primero que había que encarar era la construcción de alojamiento y servicios a nivel internacional. Para lograrlo había que crearlo todo, accesos, comunicaciones, hoteles y transportes, incluso núcleos de población.

El prestigioso arquitecto Alejandro Bustillo fue quien tuvo a cargo el planeamiento y ejecución del magnífico plan. La selección se hizo mediante un concurso de proyectos. Por delicadeza y  para evitar suspicacias, por ser Ezequiel su hermano, al presentarse Alejandro al concurso, puso como condición que si ganaba no cobraría un centavo.
 
bariloche width=El arquitecto Alejandro Bustillo puede ser considerado como un verdadero cultor del arte en el amplio sentido de la palabra, pues también escribió, pinto y esculpió. Fue un verdadero artista en todo lo que emprendió.

El estilo que presentó y concretó espléndidamente fue de tipo canadiense, con troncos de ciprés a la vista y basamento de piedras, todos elementos propios de la zona. El proyecto armonizaba perfectamente con el paisaje y aprovechaba en todo su esplendor la inmejorable vista panorámica.

Lo primero que debió hacerse fue dotar a la población de agua corriente y cloacas. En 1938 se pavimentaron las primeras 12 calles del ejido urbano. El proyecto era construir un centro cívico como primer etapa de un plan progresista. El mismo comprendía el control de la edificación, urbanización de la costa lacustre hasta Llao Llao. La obra duro más de dos años, incluyendo oficinas para correos, telégrafos, sucursal de Banco Nación y el golf.
 
El excepcional entorno paisajístico, la equilibrada arquitectura y así como la magnitud de la obra posicionarían inmediatamente al Llao Llao como uno de los mejores hoteles del país. La inmejorable infraestructura  se acompañó con el gerenciamiento de los más aptos para prestar servicios de excelencia. Las autoridades de parques nacionales deciden otorgar al Hotel Plaza la concesión para la explotación del Llao Llao.

En diciembre del 1937 se finalizó la obra, la que se inauguró oficialmente el 8 de enero de 1938.

El segundo Hotel Llao Llao

barilocheMenos de dos años después de la inauguración, el día 26 de octubre de 1939, un pavoroso incendio lo destruyó al hotel en su totalidad. El material altamente combustible que se había empleado y el viento reinante, convirtieron en cuatro horas, lo que había sido el orgullo de la hotelería argentina, en un montón de escombros y cenizas.
 
Menos de dos años tardó el fénix en resurgir de las cenizas. La celeridad con que se llevó a cabo la obra de reconstrucción fue algo asombroso. Es así como el 15 de diciembre de 1940, solamente trece meses después, el Hotel Llao Llao fue nuevamente inaugurado. Con Alejandro Bustillo a la cabeza, se recurrió a materiales menos vulnerables al fuego y se usaron los mismos planos.

Luego de la reinauguración su prestigio mundial se consolidaba definitivamente. Su imagen daría la vuelta al mundo. En pocos años el Gran Hotel Llao Llao adquirió renombre internacional, transformándose en una de las imágenes más emblemáticas de la región de los lagos del sur.

En poco tiempo quedo demostrado que las decisiones del Dr. Ezequiel Bustillo plasmadas en las políticas de parques nacionales eran correctas. En sus primeros diez años de vida, el hotel demostraría que el esfuerzo no había sido en vano. Durante ese período se cuadruplicó la cantidad de turistas que visitaban el Parque Nacional Nahuel Huapi.

La progresista política llevada a cabo por Parques Nacionales tenía su puntal en el turismo y éste a su vez en gran parte del deporte.  Una vez resuelto lo más elemental que era la infraestructura se pensó en el desarrollo de actividades deportivas y recreativas. Es en este preciso momento se elige el Cerro Catedral, por sus condiciones ideales para la estación invernal y por su proximidad al ferrocarril y núcleo urbano.

Clausura y reinauguración
 
A mediados de la década siguiente, a causa de políticas erráticas, acuerdos de explotación poco felices, la falta de inversión y manejos poco claros, se concluye con el cierre del Hotel en 1974. Durante el período en que estuvo abandonado, el hotel sufrió un devastador saqueo que afectaría muebles, equipamiento, revestimientos y materiales diversos.

En 1987 el Hotel Llao Llao fue incorporado al inventario del Patrimonio Histórico Nacional.

En 1991 la administración de Parques Nacionales lo adjudicaba a la empresa Llao Llao Holding S.A. Al encarar la remodelación y reconstrucción, la empresa tuvo como premisa básica preservar fielmente la concepción original del arquitecto Alejandro Bustillo, tanto en el edificio principal como en su entorno.
 
A pesar de las vicisitudes que sufrió, en el marco de la inestabilidad institucional que la Nación padeció, afortunadamente el Hotel Llao Llao sobrevivió y floreció. Es innegable el rol que desempeñó el Hotel Llao Llao como generador de crecimiento de la región y catalizador de nuevas inversiones hoteleras. El Hotel difundió la imagen de San Carlos de Bariloche ante el mundo, atrayendo nuevos visitantes y alentando nuevas inversiones para una demanda turística que no dejaba de crecer.
 
En 1992 fue adquirido por sus actuales propietarios, Llao Llao S.A. y se realizaron diferentes trabajos de remodelación y reconstrucción.
 
En 1999 fue elegido como miembro de The Leading Hotels of the World, empresa que se especializa en evaluar las calidades de las hoteles 5 estrellas que quieren obtener la distinción de "hoteles de lujo".

En 2002 se renovó y amplió el exclusivo Spa, que recientemente fue incorporado a Leading Spas, importante reconocimiento a la permanente innovación en tratamientos, calidad de los productos y la constante capacitación de sus empleados.

LLAO LLAO HOTEL & RESORT HOY

Elegido como “Resort Favorito de América Latina por la Oficial Travel Guide”, seleccionado en octavo lugar entre los 25 mejores Hoteles y Resorts de México, Central & South America, según la revista Travel + Leisure, e incluido en el 2004 y en el 2005  en la Lista de Oro de los Mejores Lugares del Mundo de la prestigiosa revista Condé Nast Traveler, Llao Llao Hotel & Resort Golf – Spa, se encuentra ubicado en una pequeña colina entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, enmarcado por los Cerros López, Capilla y Tronador. 

Actualmente el complejo consta de 147 habitaciones, 11 suites con vista a los lagos Moreno y Nahuel Huapi y al Cerro López, la Cabaña Lago Moreno y una Suite Presidencial, de 162 m2 con una gran chimenea y amplia terraza de 108 m2 frente al lago Nahuel Huapi.

El hotel ofrece un cálido Lobby Bar y Jardín de Invierno con dos enormes hogares a leños, y dos restaurantes: Los Césares, en estilo formal con variados platos de nuestro chef Ejecutivo, y el Café Restaurant Patagonia, informal, acogedor, resuelto en tonos de madera de nogal.

Cuatro espléndidos salones y un Business Center, perfectamente equipados, permiten la realización durante todo el año de convenciones, seminarios, reuniones de trabajo y eventos sociales. Entre los salones se destacan por su capacidad e inigualables vistas el Gran Salón Llao Llao y el Salón Bustillo.


En junio de 2002 se renovó y amplió el Spa Llao Llao. Desde sus ocho gabinetes vidriados se aprecia una imponente vista a los lagos, bosques y montañas. En diciembre del mismo año se inauguró una espectacular piscina climatizada al aire libre, cuidadosamente incorporada a la ya existente cubierta.

Concebida con la idea de ofrecer a sus huéspedes un lugar en donde disfrutar del contacto con la naturaleza y el paisaje, el hotel cuenta con una Cancha de Golf de 18 hoyos, flanqueados por el lago Nahuel Huapi y árboles centenarios. La misma se destaca por sus ondulantes fairways, imponentes greens y bunkers perfectamente integrados al entorno.

El hotel ofrece, además, una gran variedad de actividades programadas in-door, (aquagym, gimnasia, body pump, step, aerobics, yoga, feldenkreis, etc) y al aire libre (mountain bike, rafting, cabalgatas, caminatas de salud, arquería, pesca) y distintos tipos de excursiones. Para los amantes del ski, el hotel brinda en temporada transfers sin costo y un exclusivo Refugio  en la base del cerro Catedral.

El hotel ofrece para niños de 3 a 12 años, el Club Nahuelitos, con actividades recreativas, deportivas, de integración y ecológicas. Y para los más pequeños, el Ayehue, servicio de baby sitting dirigido por personal especializado.


LAS OBRAS

Dentro de las obras proyectadas, se destaca la construcción de 42 nuevas suites. Este proyecto, que implica 6000 m2 cubiertos de habitaciones y una recepción con bar,  comprende 6 construcciones de 3 a 4 pisos, en secuencia lineal ondulada, recostadas sobre la ladera que mira hacia el Lago Moreno.

De las cuatro localizaciones posibles, ésta fue la seleccionada por el Estudio de Impacto Ambiental dado que su ubicación no altera la imagen icónica del complejo ni obstruye la vista que se tiene del paisaje.

Las suites estarán distribuidas en estas seis construcciones, todas ellas con balcones desde  donde se podrá disfrutar de una vista única del Lago Moreno y Cerro Tronador.

El ingreso desde el hotel se realizará a través de un túnel que luego se convierte en un  puente vidriado de 40 metros con vista hacia el Puerto Spiegel y la bahía. Desde allí se accede a dos ascensores panorámicos que conducen a los huéspedes hasta las habitaciones y áreas públicas (Recepción y Bar).

El crecimiento en el número de pasajeros, la necesidad de atender las exigencias de un hotel cinco estrellas, el incremento de las convenciones y eventos y la necesidad de disponer de los espacios necesarios para los 450 empleados de Hotel, determinaron la necesidad de encarar una segunda obra de 380 m2 que consiste en la ampliación de la cocina y otras áreas de servicios.

Dentro de este proyecto se ha incluido una amplia terraza y salida de emergencia para el Salón Bustillo, la ampliación, de la panadería y repostería, un nuevo lavadero, depósitos, oficinas del personal y locales de mantenimiento.  Estas obras se desarrollarán en los subsuelos, quedando la construcción completamente enterrada sin ningún volumen que emerja por encima del nivel del terreno del hotel.

Dentro de las obras proyectadas, figura también la restauración del entablonado y la reparación de los pilotes del muelle de Puerto Spiegel, sobre el lago Moreno, al pie del complejo.
A partir de agosto de este año, se iniciará la renovación de las carpetas de los greens de la cancha de golf, obra que se extenderá por espacio de cuatro meses. La nuevas carpetas serán sembradas con semillas genéticamente mejoradas y de última generación, lo que permitirá un excelente rodamiento de la pelota sobre la superficie. Durante el tiempo que demanden estas obras la cancha permanecerá abierta con greens alternativos.

Las carpetas de los greens no serán las únicas que sufrirán cambio en cuanto al Golf. También se realizarán distintas tareas de ampliación en el Club House, que incluyen la cocina, el Pro-Shop, donde se podrán encontrar artículos de merchandising, indumentaria de golf y accesorios, y el área de vestuarios que ofrecerá mayor comodidad a los huéspedes.

PLANTA DEPURADORA

Conjuntamente con las obras previstas, el Llao Llao Resort construirá una Planta Depuradora de última tecnología, proyecto en los que han sido especialmente considerados y solucionados todos los aspectos ambientales y estéticos relacionados con un emprendimiento  de esta naturaleza en un sitio tan especial.

El tratamiento de los desagües de sanitarios, cocinas y lavaderos incluye una etapa primaria mediante una cámara tipo Imhoff seguido de un tratamiento secundario, intensivo, por el proceso de barros activados. Los barros excedentes serán sometidos a digestión aeróbica y deshidratación mecánica.

Toda la operación será controlada desde una PC que permitirá supervisar el funcionamiento de la instalación en todo momento.

La Planta de Tratamiento se construirá dentro de un edificio de modo de resultar estéticamente inobjetable y al mismo tiempo obviar cualquier tipo de afectación ambiental (ruidos, olores, etc.) Los gases propios del proceso serán aspirados y tratados en una moderna instalación de procesamiento físico-químico, la que se ubicará en el interior del edificio.

En el sector de deshidratación de los barros biológicos excedentes se ubicará también la carga en contenedores de los residuos sólidos del hotel. Los contenedores y auto-compactadores se ubicarán también en un local cerrado y con control de olores.

Por razones de seguridad en el proceso todos los equipos electromecánicos contarán con una capacidad de reserva instalada del 100%. Por cada equipo de la planta habrá otro similar instalado y listo para funcionar. 

Gentileza Prensa Hotel Llao Llao


Llao Llao Hotel & Resort Golf – Spa
(011) 5776 7450 -  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla - www.llaollao.com.ar

 

Reseña Histórica: Centro Cívico Bariloche


El Centro Cívico de San Carlos de Bariloche es inaugurado el 17 de marzo de 1940.
En 1934, bajo la presidencia del general Justo, se crea la Dirección de Parques Nacionales. 

El Centro Cívico es un Monumento Histórico Nacional, que forma parte de las obras de transformación de Bariloche en un centro turístico de nivel internacional, encaradas por la gestión del Dr. Exequiel Bustillo como presidente de la entonces Dirección de Parques Nacionales.

Esa será una época de crecimiento urbanístico decisivo. Parques tenía un plan de construcciones que tenía como objetivo hacer de Bariloche una típica ciudad de montaña. Su director, Exequiel Bustillo, compartía tal idea. Junto a su hermano Alejandro Bustillo, Ernesto de Estrada y Miguel Angel Césari, todos ellos arquitectos, formaron un grupo que llevó adelante obras importantes para la ciudad. Entre ellas, la Catedral y el hotel Llao Llao.
El Centro Cívico fue proyectado por Ernesto De Estrada, realizado por la empresa Christiani-Nielsen y construido por obreros y técnicos locales, chilenos y porteños.

Estrada explicó que en una plaza hay que buscar siempre un edificio que domine, que sea el motivo principal.

En este caso, domina arquitectónicamente la torre de la municipalidad. Esto justificó que no se incluyera otra torre que podría haber correspondido a la Catedral. La Iglesia  quedó emplazada finalmente a unas cuadras hacia el este del centro, en un terreno que en un primer momento había sido planteado para el propio Centro Cívico, y que en el año 1937, se decidió no adquirirlo por una cuestión de precio.

El diseño adoptado fue una “U” de edificios públicos que rodean una plaza “seca”, de carácter celebrativo. La idea era unir o poner en “diálogo” la creación humana con la naturaleza. Así se encuentran tres espacios destinados a la actividad ciudadana: correos y telégrafos (actualmente trasladado a otro edificio de la calle Moreno), Comisaría, Biblioteca, Museo, Aduana. También están la torre del Palacio Municipal y el edificio de Turismo. Por aquella época también funcionó un Salón de Te, pensado para dar vida y movimiento social al complejo.
Por último, se abre el espacio libre, destinado al paisaje.
En el centro de la plaza está la estatua ecuestre hecha en bronce, del general Julio A. Roca, obra del escultor Emilio Sarniguet. En la plaza hay un mastil y un cañon.
La calle Mitre comienza en los arcos del edificio que ocupa el Museo.

Materiales de construcción

Está construido en hormigón armado con revestimientos en piedra volcánica verde y madera de ciprés con una cubierta de pizarra. El diseño Pintoresquista (corriente arquitectónica que tuvo sus inicios en la jardinería y casas de campo de Alemania y EEUU) denota influencias de la arquitectura centro europea.

Torre del Reloj

El reloj instalado en la torre municipal marca la hora con campanadas, posee un sistema de imágenes históricas que resume la evolución del doblamiento y que aparecen diariamente a las 12 hs y a las 18 hs.

Fuentes: Biblioteca Sarmiento, Liliana Lolich (libro de arquitectura), Revista de Parques Nacionales, textos Arq. Tartarini, Arq. Falaschi.

 

Historia de la Cooperativa de Electricidad Bariloche


En el año 1929 Bariloche contaba con 2113 habitantes y el servicio eléctrico ya era una necesidad. La compañía de servicios públicos de Río Negro, perteneciente a la familia San Martín, obtiene la concesión del servicio eléctrico en Bariloche. Inmediatamente inicia la construcción de la usina Puerto Moreno, que es inaugurada un año mas tarde. Inicialmente la electricidad era generada por una caldera a leña y por dos turbinas hidroeléctricas que giraban aprovechando el caudal de agua del arroyo Gutierrez. Al poco tiempo se inicia la generación térmica con una máquina Ruston que funcionan a fuel oil. Luego se incorpora al parque el primer equipo MAN.

El deficiente servicio eléctrico que prestaba la compañía de Servicios Públicos de Río Negro originó un movimiento vecinal de severos cuestionamientos que termino convirtiéndose en germen de la formación de la CEB. Ante la falta de respuestas y la negativa constante de la prestataria de realizar inversiones para mejorar el abastecimiento, los vecinos decidieron constituir una empresa cooperativa para solucionar el problema. Formalmente la Cooperativa de Electricidad Bariloche fue fundada el 26 de Septiembre de 1953.

EnergiaRecién después de cuatro años de su creación, la CEB comenzó a prestar el servicio eléctrico en Bariloche. La falta de recursos y el fracaso de gestiones para obtener créditos que permitiesen adquirir los bienes de la compañía de servicios Públicos, fueron obstáculos insalvables para concretar el anhelo vecinal. Como la situación era insostenible, la Municipalidad decidió efectuar la compra, pero inmediatamente cedió las instalaciones y la concesión del servicio a la nueva cooperativa , con el compromiso de que ésta una vez funcionando, devolviese la inversión. El traspaso se efectuó el 4 de abril de 1957.
Bariloche tenia 15.000 habitantes , de los cuales 2380 estaban registrados como usuarios de electricidad. La ampliación  y mejoramiento de las instalaciones existentes y  el re equipamiento del parque generador fueron tareas prioritarias a las que se aboco el Consejo de administración en las primeras dos décadas. Corrientes internas provenientes de distintos puntos del país aceleraron sustancialmente el crecimiento poblacional de Bariloche en los años setenta. La ciudad, ademas, habia acentuado su perfil como destino turístico de atracción tanto en el país como en el exterior. En aquellos momentos la capacidad de generación de la CEB apenas alcanzaba para satisfacer la demanda que, conforme a la tendencia proseguiría en acentuada alza.

BarilocheEn 1977 se inaugura la usina Pechón, emplazada en el barrio Ñireco. Equipada con turbinas Ruston duales (funcionaban indistintamente con combustible liquido o gaseoso), significo un aumento del 57% de la potencia instalada.

La C.E.B concreta una aspiración largamente reclamada, en 1986 se integra a la red nacional de energía. Desde el punto de vista histórico la incorporación al Sistema Interconectado Nacional tuvo un profundo significado pues clausuró una etapa y abrió una muy distinta. Al quedar atrás la empresa generadora y abocarse únicamente a la distribución de energía, el Consejo de Administración debió re formular la estructura interna y diseñar políticas de modernización y actualización acordes con las grandes transformaciones que se estaban produciendo en el mundo. Este proceso de cambio se sustentó en dos pilares esenciales: un nuevo modelo de gestión empresaria y en la diversificación de servicios.

Hasta la década del 80, la C.E.B era casi exclusivamente una empresa eléctrica. A su prestación básica solamente le había sumado el servicio de sepelio. En forma paulatina fue modificando su fisionomía hasta convertirse en una empresa integral de servicios públicos y comunitarios.

Mas información sobre la Cooperativa de Electricidad Bariloche Ltda. En http://www.cebltda.com.ar

 

Museo de la Patagonia "Francisco P. Moreno"

Dependiente de la Administración de Parques Nacionales Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi
San Carlos de Bariloche – Río Negro- República Argentina

Inaugurado por la Administración de Parques Nacionales el 17 de marzo de 1940.El edificio ocupa el ala Este del Centro Cívico de San Carlos de Bariloche, complejo edilicio declarado Monumento Histórico Nacional por Resolución Nro. 1250/87, Decreto P. E. N. Nro. 325/89.
El Centro Cívico posee características arquitectónicas particulares, signadas por un estilo que se apropia del de las regiones montañosas y boscosas de Europa y Estados Unidos.
Desde su comienzo el destino de la edificación fue el de concentrar la actividad cívica y social de la ciudad que se iniciaba: Municipio, Correo, Turismo, Policía Provincial, Aduana, Biblioteca, Teatro, Museo Regional y Juzgado de Paz.
El primer director del Museo fue Enrique Amadeo Artayeta, a quien la Administración de Parques Nacionales le adquirió la primer colección antropológica que se exhibió. Hoy el Museo reúne una extensa colección etnográfica e histórica que ha ido creciendo con el transcurso del tiempo gracias a la donaciones, legados y como resultado de las investigaciones.
Desde hace algunos años es intención del Museo replantear la función en la que tradicionalmente se han encasillado los museos en general, esto es modernizando los espacios expositivos y la investigación; actualizando las técnicas de conservación preventiva para mejor cuidado de los objetos de sus colecciones; profundizando en su caracter pedagógico como transmisor de cultura y desarrollando actividades que despierten en los visitantes y los pobladores un nuevo interés por la región, su historia, costumbres y expresiones.
En el año 1992 un proyecto de remodelación del Museo de la Patagonia fue seleccionado por la Fundación Antorchas para subsidiar su realización (Concurso Nacional de Subsidios para Museos). Gracias a este subsidio, al cual se sumó como contraparte el aporte realizado por la Asociación Amigos del Museo y la Administración de Parques Nacionales, el museo pudo finalizar la primera parte del proyecto.
Luego del relevamiento y evaluación de los contenidos generales del Museo, se decidió trazar un recorrido museográfico en sentido cronológico ascendente.*
Dada su característica de museo regional se organizó consecuentemente con la información asociada al medio ambiente patagónico, al poblamiento prehistórico, a la población aborigen, a la historia de la conquista de los territorios, la colonización y las expresiones culturales contemporáneas.

Horarios de visita al Museo: Martes a viernes de 10 hs a 12:30 hs. y de 14 hs a 19 hs. Sábados horario corrido de 10 a 17 hs.
El Museo se mantiene cerrado el día lunes, por tareas de mantenimiento y cuidado de los materiales.
La entrada es libre y se sugiere colaborar con un bono contribución de $ 3 pesos argentinos.
Su dirección es: Centro Cívico 8400 - San Carlos de Bariloche - Río Negro - República Argentina
TeleFax (54 944) 422309 - dirección electrónica: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Autoridades
Intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Gpque. Señor Sergio Rusak.
Directora del Museo, Licenciada en Ciencias Antropológicas Cecilia Girgenti.
Personal del Museo de la Patagonia Sr. Eduardo Pérez asistente de montaje de exhibiciones y estabilización de colecciones.
Sra. Alicia Vera de Contreras, asistente en estabilización de colecciones.
Sr. Américo Pérez. Atención al público. Sr. Jorge Yagode.
Atención al público. Sr. Eduardo Bassera.
Atención al público. Sr. Eduardo Abad. Atención al público.
Colaboraron Sr. Claudio Tam Muro. Proyecto de remodelación. Curador, diseñador de exhibiciones y conservación preventiva.
Internet. 1986/2000.
Sra. Helena Aizen, Licenciada en Antropología, Investigación y desarrollo de guiones de salas de historia y etnografía, 1992/1995.
Sr. Alejandro Calvo. Soporte técnico en informática, 1998

Asociación Amigos del Museo La A.S.A.M. (Personeria Juídica Nº 1561/85) funciona desde 1985 con sede en el Museo de la Patagonia.
Integrada voluntariamente por personas que desean colaborar con la institución, financiera y moralmente, para el desarrollo de nuevos proyectos y promoción de actividades culturales y contribuir al mantenimiento y conservación de sus colecciones.
La asociación tiene abierta sus puertas a incorporar nuevos integrantes que deseen formar parte de los amigos del museo.

FUENTE: gentileza Museo de la Patagonia. http://www.bariloche.com.ar/museo/

*Los contenidos corresponden a los guiones de recorrido de las salas permanentes de Historia Aborigen y Regional elaborados por la Lic. Helena Aizen como parte del proyecto de remodelación de las mismas.
El proyecto se desarrolló entre los años 1992 y 1995 dirigido por el diseñador Claudio Tam Muro.  

 

Escuela Militar de Montaña 



El instituto fue creado el 20 de marzo de 1964 como “Destacamento de Instrucción Andino”, integrado inicialmente con los Oficiales y Suboficiales del Batallón de Ingenieros de Montaña 6. Tiene como antecedentes inmediatos a los Destacamentos de Montaña de Cuyo y Norte, que centralizaron la educación de los montañeses militares hasta el año 1940.

La reorganización llevada a cabo por el Ejército en la década del ´60, transformó esos Destacamentos de Montaña en las actuales Brigadas VI y VIII de la especialidad, ambas dependientes del Ejército IV “Ejército de los Andes”, que debe su nombre al glorioso Ejército Libertador, primer Cuerpo de Montaña de América, ideado y conducido por el Gran Capitán Don José de San Martín.



El 18 de diciembre de 1967 cambió su denominación por “Escuela de Instrucción Andina”, y a fines de 1980, en razones de nuevos conceptos y criterios orgánicos, el Instituto tomó su actual denominación.

Las innumerables actividades que realiza la Escuela Militar de Montaña, tendientes a capacitar técnica y profesionalmente al personal militar, se complementan con el afianzamiento y engrandecimiento del espíritu de montaña que  los jóvenes Oficiales, Suboficiales y Soldados traen de sus unidades de origen. Este espíritu de cuerpo se encuentra basado en una inquebrantable voluntad de lucha  y superación, tanto de las dificultades y adversidades que presenta la colosal cadena andina como la propia superación personal.

Consecuentemente  con las misiones subsidiarias del Ejército, la Escuela Militar de Montaña participa en el apoyo a la comunidad en la lucha contra incendios forestales, desastres naturales como derrumbes, en la búsqueda y rescate de andinistas, y turistas extraviados o accidentados en la zona andina de su jurisdicción.

Actualmente, la Escuela Militar de Montaña constituye el centro de entrenamiento de actividades y técnicas de combate en montaña del que dispone la Fuerza. Para ello, tiene responsabilidad primaria sobre el planeamiento y desarrollo de sus cursos complementarios para la preparación de los Cuadros del Ejército en técnicas, habilidades y destrezas, así como en la conducción táctica de fracciones específicas y particulares de montaña.

La ubicación del Destacamento en Bariloche es Avenida Bustillo kilómetro 9,500. Actualmente se encuentran cursando aproximadamente 32 personas. En verano se realizan los cursos de Cazador y Escalador Militar, junto al curso para Instructor y Sub-instructor de escalada militar. En el invierno se dicta el curso de Esquiador Militar y el de Instructor de Esquí Militar y Sub – Instructor de Esquí Militar.

Las herramientas necesarias para enfrentar las tareas son el compañerismo, el trabajo en equipo, la confianza en el camarada, la voluntad y la tenacidad. Bajo el manto de La Virgen de las Nieves, protectora de las Tropas de Montaña, se realizan las actividades, acompañadas por un viejo lema de la especialidad que refleja claramente este espíritu: “La montaña nos une”.

El Coronel Hernán María Vazquez es actualmente el Director de la Escuela Militar de Montaña.
El objetivo de la Escuela es preparar Oficiales y Suboficiales del Ejército Argentino, de otras fuerzas Armadas y de Seguridad y miembros de países amigos en las técnicas, tácticas y procedimientos para la guerra en el ambiente geográfico particular de Montaña.

 

La Misión Nahuel Huapi
Y La Virgen de los Poyas y los Puelches



Intentar imaginar Bariloche mientras construían su centro cívico es una aventura para la imaginación. Ayudarse por fotos y videos que nos muestren en blanco y negro lo que en realidad era verde, sobre todo verde, genera algo cercano a la nostalgia.

Pero para conocer ésta historia habrá que ir más atrás en la recta del tiempo, bastante más atrás. Llegar al 1670 e imaginar una serie de hombres y mujeres viviendo en la región de los lagos, y a otro grupo de personas que intentaban llegar al encuentro de éstos originarios pobladores.
Se trata de una historia francamente humana, que llama a la unión de dos pueblos. A medida que se la conoce, se puede comprender que a pesar de los fuertes acontecimientos, el objetivo trascendente a las voluntades individuales o de grupos, era la unión, y fraternidad. Ya sea entre pueblos naturales de la región, entre éstos y los inmigrantes o bien y definitivamente, entre los hombres y Dios.

Situarnos en la época, significa decir que no había nombre para una ciudad que no existía. Bariloche no era aún. Eran solo los densos bosques y el lago inmensamente azul compañía de los originarios pobladores. Por otro lado, era el coraje de arremeter a proyectos que hoy por hoy son solo de película. Nada de comodidades, nada de medias tintas.

La Misión Nahuel Huapi (1672- 1717)  fundada por el padre Nicolás Mascardi, fue presidida por una imagen de la Virgen, que Mascardi llamó “Nuestra Señora de los Poyas”. La imagen había llegado desde Perú y, muy probablemente, fue tallada en Ecuador con madera de la zona.
La Misión sufrió diversos ataques, algunos de tanta violencia que dieron muerte a los sacerdotes jesuitas, que se encontraban misionando. En un principio fue el padre Mascardi, que en el año 1670 decidió emprender la difícil tarea de transitar éstas tierras de cordillera. Su proyecto era el de fundar una Misión jesuítica a orillas del “Gran Lago”.
Testigo de los abusos que los gobernadores españoles realizaban sobre los pueblos nativos, gestionó por varios años, el pedido de liberación de un grupo de poyas, que estaban cautivos.
A partir de éste trabajo, fue conociendo cada vez más la cultura del lugar, de la comunidad de los poyas y también de los puelches. Luego se lanzó a la tarea de edificar la Misión. Convirtió a muchos al cristianismo, no sin generar molestias tanto a españoles que deseaban continuar con el sistema de esclavitud encubierta, como a grupos enemistados dentro del mismo pueblo poya.

Construyó una humilde capilla en lo que actualmente es la península Huemul. Y allí invirtió su trabajo y vocación de auténtico sacrificio. Era ferviente devoto de la Virgen de los Desamparados, por lo que construyó una segunda capilla en su honor. Hecha de troncos, techo de arbustos y piso de tierra en la desembocadura de actual laguna “Los Choros” en el brazo Última Esperanza. Allí celebró Misa en varias ocasiones. En 1672 el Virrey del Perú, Conde de Lemos, que era devoto de la misma advocación mariana, le hizo llegar al padre una imagen original para entronarla en esa capilla. La imagen recibida fue renombrada bajo la advocación de “Nuestra Señora de los Poyas”. Y que con los años, el padre Felipe Laguna (sucesor en la obra de Mascardi) rebautizaría como “Nuestra Señora de los Poyas y los Puelches”, como gesto de unión entre dos naciones indígenas.

Luego de mucho trabajar, la historia de vida del padre Mascardi finaliza con su propio martirio, el 15 de febrero de 1674. Por casi tres décadas la Misión cayó en el abandono.


Continuar el camino

Pero fue designado el padre Felipe de la Laguna, para volver a reestablecer el proyecto.
A partir de allí la Misión se afianzó. Se construyó otra capilla, algunas casas, galpón, y corrales para los animales.
Los jesuitas enseñaron a cultivar la tierra en pequeños lotes por grupo familiar, y otros a beneficio de la comunidad.
Sin embargo el continuo ataque de los españoles (“malocas”) para capturar indígenas y utilizarlos como esclavos,  causó que un grupo disidente de poyas y puelches acusaran a los sacerdotes de cómplices.
Así fue asesinado el padre Felipe de la Laguna (1707), con chicha envenenada.

Nuevamente cuesta imaginar la vida de hombres tan jugados por su fe en un mundo mejor. En una región inhóspita y con una realidad desprovista de absolutamente todas las comodidades de las que gozamos en la actualidad.

El camino de unión se reanudó con otro sacerdote jesuita que continuó con la Misión. El padre Juan José Guillermo, con enorme capacidad de sacrificio y muy buena preparación intelectual. Era profesor de teología, manejaba cinco idiomas, escritor. Tubo éxito en la conducción de la Misión, pero fue envenado tristemente de la misma manera que su predecesor, en 1716.
A partir de allí, el padre jesuita chileno Francisco De Elguea reanuda ésta empresa que ya pareciera imposible. Solo un año después la Misión fue atacada por un grupo de Poyas, y en ésta oportunidad, el ataque fue cruento y arrasador. Asesinado el padre, quemadas absolutamente todas las construcciones, se sabe luego que el objetivo era robar ganado vacuno. El hecho sucedió el 14 de noviembre de 1717.

De acuerdo a arduas investigaciones históricas, que comenzaron por la iniciativa del historiador Yayo de Mendieta, fue posible la aparición de la imagen de la Virgen de los Poyas.
Recordemos entonces, en un principio la advocación era la de Nuestra Señora de los Desamparados (también conocida como Virgen de Loretto). Luego renombrada como Ntra. Sra. De los Poyas y los Puelches.
Hoy por hoy también se le dice Virgen del Lago. Sin embargo, esta Virgencita, siempre es la misma, y la misma que en aquel trágico día de incendio, fue rescatada de las llamas, y dejada a orillas del lago, envuelta en cuero de caballo, aunque despojada de vestimentas y crucifijo.

Los naturales de la región la llamaban “la chinura” o la “señora española”.



Actualmente

La investigación tuvo extrema rigurosidad, motivo que permitió arribar a buen término y finalmente identificar el paradero de la imagen que había sido abandonada a orillas del lago. En Chile, en la Iglesia de Achao, reposa la imagen de Loretto, llamada hace más de tres siglos, como Nuestra Señora de los Poyas, “quien fue testigo silenciosa de aquella verdadera proeza de evangelización encabezada por aquellos mártires, los Hijos de San Ignacio de Loyola, los jesuitas.” Yayo de Mendieta.
En la Catedral de Bariloche, puede encontrar una réplica de la imagen original.


IIº Peregrinación Náutica

En homenaje a los hechos históricos y como gesto fe en la creencia de que un mundo mejor es posible, se realizó la segunda peregrinación náutica, el domingo 29 de enero de 2006, en compañía de la Virgen del Nahuel Huapi.
Partieron del puerto San Carlos, recorrieron las costas del lago Nahuel Huapi en catamaranes y botes, y en las costas de Villa La Angostura detuvieron la marcha para recordar el lugar donde se asentó la primera Misión del padre Mascardi. Se realizó una oración y ofrenda floral, y continuaron hasta puerto Pañuelo. Al llegar nuevamente a puerto San Carlos, se concluyó con música, cantos y una procesión hasta la Catedral, para celebrar Misa.


Un presente forjado por la esperanza

Conocer nuestra historia es sumamente gratificante cuando aparecen hechos y personas con tanta capacidad de entrega a un ideal. Pero sobre todo, cuando ese ideal no pasa de moda y tiene como principal objetivo el respeto a la vida de todo ser humano, y el llamado a la fraternidad. Todo a expensas de sus propias vidas que han forjado también nuestro presente.
Tomar conciencia que personas tan valiosas circularon, casi tres siglos atrás, por los mismos parajes que nosotros hoy en día, podría generar nuestro interés por fijar la mirada en lo positivo de nuestra historia. Tomar como estandartes aquellas vidas y proyectar un futuro desde esas perspectivas, que aunque tan lejanas, tan necesarias.
La igualdad, el respeto, la voluntad. Para por fin dejar sanar heridas causadas por muchos otros que lastimándose mutuamente, ocultan las verdaderas historias de vida dignas de conocer.


Acta de Constatación Histórica

En la ciudad de Castro, Chiloé, República de Chile, se reúnen los señores Carlos A. de Mendieta, escritor, argentino, domiciliado en la Provincia del Neuquén, República Argentina y el señor Renato Cárdenas Álvarez, historiador y escritor, Director Académico del Archivo Bibliográfico y Documental de Chiloé y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, domiciliado en Castro, República de Chile, quienes reunidos en éste acto, en común acuerdo expresan:

Que vista la investigación histórica llevada a cabo por el sr. Carlos A. de Mendieta, en referencia a la Misión jesuítica “Nahuelhuapi” fundada por el padre Nicolás Mascardi en 1670, y que dirigieran sucesivamente los Padres Felipe de la Laguna, Juan José Guillermo y Francisco de Elguea, misión destruida en noviembre de 1717.
Que la imagen de la Virgen, bautizada como “Nuestra Señora de la Asunción de los Poyas”, y que fuera venerada en aquella primera señal de evangelización efectiva en la Patagonia Argentina, fue recuperada luego de la destrucción de la Misión (1718) por el Padre Arnold Yaspers, y establecida, finalmente en la Iglesia Santa María de Loreto Achao, Chiloé, Chile.
Que la documentación obtenida, recabada en los países de Argentina, Chile e Italia, mediante la investigación histórica mencionada, los firmantes llegan a la conclusión que dicha imagen corresponde a la que estuvo establecida originalmente en la Misión jesuítica de la Patagonia Argentina durante las fechas referidas.

A los efectos de dejar expresamente acordado los términos históricos detallados, hecho éste que consolida, una vez más las identidades socio-culturales e históricas de nuestros pueblos desde un pasado común reafirmado a través del culto mariano a “Nuestra Señora de la Asunción de los Poyas”, silencioso y emblemático testigo de los enormes sacrificios y martirios de aquellos primeros jesuitas que se instalaron en la “Misión Nahuelhuapi”, a orillas del lago Nahuel Huapi, en la Provincia del Neuquén, República Argentina.

Por consecuencia, se procede a labrar la presente Acta de Constatación Histórica, firmándose al pie de la misma, en una cantidad de tres (3) ejemplares, en la ciudad de Castro, Chiloé, República de Chile, a los cuatro días del mes de febrero del año 2003.

Firman Carlos A. de Mendieta (Escritor, Historiador)
Renato Cárdenas Álvarez (Director Académico del Archivo Bibliográfico y Documental de Chiloé)

Archivo de Chiloé,

Fuentes: Artículos del investigador Yayo de Mendieta, Padre Pascual Bernik.
Redacción: Marina Braeckman.
 

Centro Valesano Bariloche y la colectividad suiza en Argentina



Es importante destacar que si bien la colectividad suiza reúne a todos aquellos inmigrantes y descendientes del mencionado país, el centro Valesano congrega específicamente a quienes proceden del “Cantón de Valais”.

La Confederación Helvética, es decir, Suiza, posee una división geográfica política que denomina a cada región con el nombre de cantón, lo que sería para nosotros el equivalente a una provincia.
Son en total 23 cantones y 3 medios cantones, siendo Valais o Wallis, la región de la que proceden gran cantidad de inmigrantes que poblaron Argentina.
Valais está situado al oeste de Suiza y limita con Francia e Italia. Está conformado por un valle estrecho, flanqueado por altos cordones montañosos.




El viaje hacia América, los motivos

En el siglo XIX el mundo sufría grandes cambios. Las revoluciones industriales, guerras que se avecinaban y nuevos órdenes políticos obligaron a tantas personas de toda Europa a posar sus ojos sobre nuevos territorios donde encontrar un espacio para proyectar sus vidas.
Fue el caso de muchas familias, y jóvenes del cantón de Valais. Este lugar llega a un punto crítico en 1840 cuando ya el cultivo no era rentable, dada la sucesiva división de territorios que acaecía al traspasar de una generación tras otra.
Y empeora la situación una inundación en la región que es provocada por la ruptura de un embalse del río Rodano, luego de un sismo. El río, que surca la zona desborda sus causes y arrasa con sembradíos, ganado, viviendas e incluso población.


Argentina receptora de hermanos extranjeros

Argentina necesitaba manos dispuestas a trabajar. Por esto, a mediados del siglo XIX promueve la llegada de inmigrantes deseosos de poblar y trabajar en el ámbito agrícola.
Los valesanos tomaron contacto, por aquella época, con la propuesta. Es así como entre 1856 y 1914, aproximadamente 18 mil personas oriundas del cantón de Valais dejaron su país.
Se estima que un 85 % eligió Sudamérica como destino, el 12% Norteamérica y el 3 % África.
Entre quienes eligieron Sudamérica, un 70% se quedó en Argentina, el resto fue a Brasil, Chile y Uruguay.
Alguna familias originarias son: Gay, Goye, Burnier, Felley, Mermouns, Cretton y Pasche. Primero se instalaron en Chile para luego de 12 años llegar hasta la Colonia de Nahuel Huapi.
Así participaron de la construcción de Bariloche, contando con muchos descendientes.


Valesanos del Mundo

Actualmente existe un Centro Valesano en Bariloche, que fue conformado en el año 1992. Es el resultado de un gran espíritu de comunidad y diálogo constante que reúne a los descendientes de los inmigrantes de la región de Valais en la Patagonia, como así también aquellos que se ven interesados por su cultura.
El 1º de Agosto de 1991 Suiza cumplía 700 años de su fundación. El gobierno de este país convocó a todos los parientes que vivieran desparramados por el resto del mundo para que asistieran a los festejos.
Viajaron miles de personas, en lo que fue una reunión tan emotiva, que provocó el deseo de continuar con el vínculo.
Un grupo de primos, forma en la que se llaman entre ellos en forma amistosa, por compartir iguales orígenes, viajó desde Bariloche con gran éxito.
Actualmente existen 25 centros en Argentina distribuidos en Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Río Negro (Bariloche). Están nucleados entorno a EVA (entidades valesanas argentinas), y poseen incluso una publicación mensual que mantiene informada a la comunidad sobre actividades, eventos y encuentros.


Centro Valesano en Bariloche

El entusiasmo y la emotividad del encuentro en Suiza dejó marcadas a los primos de Bariloche, que llegaron con la gran ilusión de continuar con las reuniones y estrechar lazos entre los más cercanos físicamente. Por eso se conformó el centro aquí, en nuestra ciudad, con dirección en Palacios 670.
Plantea como principales objetivos el crecimiento como personas promoviendo intercambios estudiantiles, fomentando la vida sana entre sus jóvenes para que logren contagiar a otros. También es de suma importancia el estar atentos de sus mayores, vivo ejemplo de la historia. Festejar cumpleaños y rememorar anécdotas tiñe siempre a sus encuentros. La tradición y la cultura se mantiene fresca, entremezclada con los gestos propios del criollo.
Y no se olvidan que el formar una comunidad alegre es una buena plataforma para salir a reunirse con otras personas, y estar atentas de sus necesidades. Es por eso, que cada tanto organizan eventos para recolectar ropa, calzado, juguetes y golosinas que luego son regaladas a escuelas de la línea sur.


Reseña histórica

Suiza

País del centro de Europa, limitado por Francia al oeste, y por Alemania al norte, al este por Austria y al sur por Italia. Abarca un territorio de 41.239 km cuadrados.
Pese a su dimensión no muy grande y su naturaleza montañosa, ocupa un papel muy destacado en el ámbito económico mundial. Dos conjuntos montañosos encuentran el territorio, al este los Alpes y al noroeste el Jura.

Este espacio geográfico fue ocupado por los helvéticos, sufrió invasiones sucesivas de romanos (-58) y germanos (s. V) Posteriormente, al ocupar el país las tropas de Carlomagno, pasó a depender del reino de Burgundia, y a partir de 1032 quedó integrado en el Sacro Imperio Romano Germánico.
En 1291 los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden firmaron un pacto de unión que se considera el fundamento de la actual Confederación Helvética. A este pacto se sumaron posteriormente otros cantones. Sin embargo, los territorios suizos fueron objeto de las apetencias expansionistas de Carlos el Temerario, cuyo ejército fue derrotado en 1476. La reforma protestante arraigó en Berna, Basilea y otras capitales importantes.
La Confederación Helvética rechazó la invasión napoleónica de comienzos del siglo XIX. En 1874, tras tensiones internas entre progresistas y conservadores, se elaboró una nueva y definitiva Constitución. Tanto en la I Guerra Mundial, como en la II, Suiza permaneció neutral, aunque los conflictos sociales internos fueron importantes en 1918.
Actualmente, convertida en receptora de capitales internacionales, la vida socioeconómica suiza está presidida por signos evidentes de prosperidad.
El idioma que predomina es el alemán, sigue en importancia el inglés y el francés.


Marina Braeckman

Fuentes: Entrevista a Blanca Nieves Andrade Felley.
                Enciclopedia Salvat, La Nación.
 

Breve historia de la Biblioteca Sarmiento 

Por los años 1927 y 1928 se desarrollaron las primeras actividades de la entonces llamada “Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento” en la escuela nº 16. Esta funcionaba en un edificio de madera alquilado, ubicado en la esquina de Mitre y Frey, mientras estaba en construcción el edificio de la escuela.
En aquella época la señora Marta Verón de Mora asume la responsabilidad de la dirección de la Escuela. La señora Mora fue una persona culta y dinámica, al igual que su sucesor, el señor Emilio Haas, y ambos estuvieron estrechamente ligados al quehacer de la Biblioteca.
En vísperas del traslado de la escuela a su nuevo edificio, la señora de Mora invita a los vecinos de Bariloche a una reunión constitutiva de dos Asociaciones que contribuyen al bienestar de la escuela y que complementan su acción: Biblioteca Popular y Cooperadora Escolar.
El primer sello conocido de la Asociación Biblioteca Sarmiento informa que fue fundada el 21 de marzo de 1928.
Bariloche en ese tiempo era una aldea. Funcionaban solo dos escuelas, la nº 16 y la Alemana. Los grandes momentos de crecimiento de la localidad fueron el arribo del ferrocarril en 1934, y más tarde, la terminación del pavimento a fines de la década del 50.
No queda constancia de la fundación de la Biblioteca, pero es de suponer que una reunión de esta índole debe haber reunido un buen número de vecinos, ya que el espíritu de comunidad y colaboración que los animaba, había forjado en ellos una afectiva unión puesta de manifiesto en toda ocasión.
Las actas existentes comienzan con fecha de 21 de mayo de 1938. En la primera Asamblea registrada en ese documento se constata la presencia de 62 asociados y en otras actas de asambleas posteriores el número de asistentes supera el centenar, prueba del interés que despertaba el quehacer de la Biblioteca.
Durante la dirección del señor Hass en la Escuela n º 16, la biblioteca funciona en el hall de la institución educativa.
Se solicita entonces una fracción de la manzana número 5 de Bariloche y en una ceremonia documentada fotográficamente, a la que concurre en su totalidad la Escuela nº 16 y numeroso público, se coloca la piedra fundamental de la Biblioteca.
Cuando la dirección de Parques Nacionales, a partir de 1935 estudia la ubicación del Centro Cívico y la remodelación de la costanera, luego de efectuar algunas expropiaciones sobre la última, conviene con la Biblioteca un trueque un trueque. El intercambio se da entre el terreno que tenía en la manzana 5, antes mencionada, por un edificio destinado a perpetuidad a la Biblioteca en el Centro Cívico.
El Centro Cívico se inauguró el 17 de marzo de 1940 y la Biblioteca recibe sus amplios locales vacíos. La Comisión Directiva se aboca de inmediato a contratar la instalación eléctrica y el amoblamiento. El arquitecto Estrada, quien proyectó el Centro Cívico, colabora con sus acertadas sugerencias y el 9 de mayo de ese año se celebra la primera reunión de la Comisión Directiva en su local propio.
Son trasladados los 1250 volúmenes y se habilita al público el salón de lectura el 11 de septiembre, día del aniversario de la muerte de Sarmiento.
Desde ese momento la Biblioteca gestiona su personería jurídica y llevará el nombre de ASOCIACIÓN BIBLIOTECA SARMIENTO.
Se inician las relaciones con la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, por cuyo intermedio se adquieren, a precios reducidos una importante cantidad de libros. Se adquieren muchas obras valiosas, entre ellas la Enciclopedia Espasa Calpe.
La existencia de libros en 1941 era de 2000 volúmenes. Cuando en 1942, es demolido el edificio del Banco de la Nación, y mientras dura la construcción del actual, sus instalaciones se ubican en lo que es hoy el salón de lectura de la Biblioteca. Por el año 1943 la Biblioteca cede un espacio y mobiliario para la atención al público a la recientemente creada Asociación de Amigos de los Parques Nacionales. Se amplían los horarios de lectura y se dona un busto de Sarmiento a la Escuela nº 16.
Cuando se crea en 1945 el instituto de Enseñanza Secundaria, se pide a la Biblioteca lugar para dictar los cursos del primer año. Más de 40 alumnos iniciaron el curso. De ellos 12 fueron los primeros bachilleres graduados en Bariloche.
Cuando el Colegio Nacional crea su quinto año, nuevamente solicita espacio para ese curso y los alumnos que iniciaron su ciclo secundario en el salón de actos de la Biblioteca también lo finalizan en él.
Se adquiere un piano, un proyector cinematográfico sonoro y otros equipos. En esa época se crea la Asociación Camping Musical, cuyas actividades han estado siempre íntimamente vinculadas a la Biblioteca. Para fines del 1954 el inventario de libros suma el número de 10.000 volúmenes.
Al constituirse la Comisión Municipal de Cultura, las actividades en el Salón de Actos se multiplican. Conferencias, seminarios, exposiciones pictóricas, cursos, conciertos, teatros, recitales, folklore, etc.
A principios de 1966 y por cuatro años funciona en dependencias de la Biblioteca el Instituto Superior del Profesorado. También la Alianza Francesa, el Círculo de Ajedrez, el Teatro IVAD, la Asociación de Filatelistas, El foto Club utilizan las instalaciones.
Del 21 al 24 de octubre de 1968 se realizan en el salón de actos las “Jornadas de Historia Rionegrina”, presididas por el padre Raúl Extraigas.
Los niños y jóvenes cantores de Bariloche realizan a partir de 1969 regularmente sus ensayos en el Salón de Actos.
La Biblioteca es un centro cultural que generosamente da cabida bajo su techo a cuanta manifestación elevada nace del espíritu del pueblo de Bariloche y de sus numerosos visitantes.

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